Gianni Infantino intentó recuperar la iniciativa política. En la primera reunión del Consejo de la FIFA desde la finalización del Mundial 2026, el presidente del organismo apeló a la unidad, defendió el futuro económico de la institución y anunció un plan histórico de distribución de fondos para las asociaciones nacionales.
Sin embargo, lejos de cerrar las heridas, la reunión volvió a exponer el profundo malestar que existe en una parte importante de la dirigencia mundial por el escándalo que sacudió a la FIFA durante los últimos meses.
El foco estuvo puesto en el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise, una iniciativa impulsada por Infantino que buscaba abrir activos vinculados al fútbol mundial a inversores privados. La propuesta provocó una fuerte reacción de numerosas federaciones y confederaciones, hasta el punto de ser retirada por completo.
Durante la sesión celebrada en Zúrich, el presidente de la FIFA reconoció errores y pidió disculpas por la forma en que se manejó el asunto.
"Hemos mantenido conversaciones en relación con el proyecto durante las que todo el mundo tuvo la oportunidad de hacer preguntas y expresar sus opiniones", señaló Infantino, quien insistió en que el plan fue abandonado definitivamente y no volverá a ser presentado.
Al mismo tiempo, defendió la gestión financiera de la entidad y presentó una nueva iniciativa para repartir parte del superávit generado por el Mundial 2026. La FIFA proyecta invertir 6.350 millones de dólares en el desarrollo del fútbol entre 2027 y 2030.
"El dinero de la FIFA pertenece a las 211 federaciones miembro", afirmó Infantino, quien destacó que las asociaciones nacionales pasarían de recibir un millón de dólares anual hace una década a contar con asignaciones de hasta 25 millones de dólares. Pero las disculpas no convencieron a todos.
Debbie Hewitt, presidenta de la Federación Inglesa y vicepresidenta de la FIFA, aseguró que las explicaciones fueron insuficientes.
La inglesa Debbie Hewitt respalda la posición de Europa, en contra de Infantino. Foto: AP Photo / Adam Hunger.
"Lo decepcionante es que no obtuvimos ninguna respuesta a nuestras demandas específicas", afirmó tras la reunión.
Según la dirigente, Infantino sí mostró "cierto arrepentimiento", pero únicamente por no haber elevado antes la cuestión al Consejo.
"Lo único por lo que realmente se disculpó fue por no haber sometido la cuestión al Consejo", remarcó.
Todavía más duro fue Bernd Neuendorf, presidente de la Federación Alemana de Fútbol. El dirigente sostuvo que la reunión no ayudó a reconstruir la credibilidad de Infantino.
Bernd Neuendorf, de Alemania, es cercano a Aleksander Ceferin, el presidente de la UEFA que está en contra de Infantino. Foto: EFE / EPA / RONALD WITTEK.
"Hicimos muchas preguntas críticas y, desde mi punto de vista, no hubo respuestas satisfactorias", lamentó.
Y luego lanzó una frase que refleja el clima que atraviesa la cúpula del fútbol mundial.
"Se ha perdido la confianza en él. Ahora deben ser nuevas personas las que elaboren nuevas ideas y hay que determinar cómo volver a poner esta organización, que es extremadamente importante para el fútbol mundial, sobre bases serias", sostuvo.
No todos comparten esa postura. Ahmed Yahya, presidente de la Federación Mauritana, defendió las intenciones originales del proyecto y consideró que el problema no estuvo en el fondo de la iniciativa sino en la manera en que fue presentada.
El Mundial le pasó factura a Infantino. Foto: REUTERS / Dylan Martinez.
"Era una propuesta pensada en beneficio del fútbol. Lo que falló fue el método", argumentó.
Más allá de la discusión política, el Consejo también avanzó en otros asuntos institucionales. La FIFA aprobó la creación de un grupo de trabajo para evaluar posibles reformas de gobernanza, encargó revisiones de distintos procedimientos disciplinarios y anunció que varias de las medidas económicas deberán ser ratificadas en futuras reuniones y en el Congreso de 2027.
Pero, a pesar de los anuncios multimillonarios y de los llamados a la unidad, la sensación que dejó la reunión fue otra. Infantino logró evitar una nueva escalada inmediata del conflicto, aunque no consiguió despejar las dudas de quienes consideran que la mayor crisis política de su presidencia sigue abierta.
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