En la última jugada del partido, en el último aliento, Facundo Gulli, 21 años, enganche, metió un zurdazo al ángulo que desató la euforia colectiva de los jugadores y el cuerpo técnico de San Lorenzo en la cancha de Estudiantes y de todos los cuervos que siguieron las alternativas a la distancia. La victoria agónica, el 2-1, le permite al Ciclón acercarse a Newell 's e Independiente seguir con chances de acceder a las instancias finales. No así al Pincha.
Estudiantes tiene la cabeza puesta en la semifinal de vuelta de la Copa Libertadores ante Flamengo, tras empatar la ida 0-0 a La Plata. Por eso el entrenador Alexander Medina reservó a los titulares, salvo Gastón Benedetti y el Tucu Joaquín Correa, que sigue sumando minutos y que el jueves pasado ingresó en el segundo tiempo. La decisión es acertada, ante el importante compromiso internacional. Ese ejemplo, relegar el torneo local, siempre lo dio Carlos Bianchi, quien llegó a cinco finales de Libertadores, una en Vélez y cuatro con Boca. Por eso el equipo todavía está afuera de los playoffs.
El duelo ante San Lorenzo marcó el regreso de Marcos Rojo al Pincha, que lo pudo usar en la competencia local pero no fue autorizado por la Conmebol para jugar las semifinales. La dirigencia encabezada por Juan Sebastián Verón reclamó al TAS, el tribunal arbitral de la FIFA, pero es poco probable que pueda estar el jueves en Río de Janeiro. No hubo ovación de los hinchas en el reencuentro, sí más aplausos que silbidos. Rindió como siempre.
Cetré marcó el 1-0 de Estudiantes antes San Lorenzo.
San Lorenzo hace lo que puede. El Gallego Insua también. No ayuda la crisis institucional y económica que padece hace tiempo. Por eso no impone superioridad su equipo titular contra otro plagado de suplentes y no puede aprovechar algunas ventajas que otorga la defensa local. Lo intentó desde el primer minuto y tuvo en el arranque el gol pero lo evitó el arquero Iacovich, primero rechazando un remate de Auzmendi y luego atrapó el de Gulli.
Después, algunos jugadores pecan de inocentes, como Ezequiel Herrera, que en pleno forcejeo le levantó la remera a Palacios y luego lo derribó. Claro que el árbitro Sebastián Martínez no lo advirtió pero lo llamaron del VAR para revisar la jugada. Y cobró penal. Entonces, Estudiantes no pudo ponerse el traje de víctima, cuando protesta por arbitrajes perjudiciales. Y el colombiano Cetré se puso traje de infalible, al convertir el tercer penal consecutivo.
El Ciclón mereció el empate. En especial por ese balón que pegó en el travesaño tras un gran remate de Farías, quien controló, levantó la cabeza, observó al arquero adelantado y probó. Después, en el final de etapa, aprovechó una pelota parada para llegar al empate: centro desde la derecha, rechazó de Iacovich, Ladstatter volvió a poner la pelota en el área y Guzmán Corujo convirtió tras un gran cabezazo.
San Lorenzo le ganó a Estudiantes sobre el final
Los cambios del Cacique Medina, con cuatro futbolistas titulares, le dieron mayor poder ofensivo al local, además de mejorar por el sector izquierdo la participación de Benedetti y Cetré. Siempre estuvo más cerca del segundo Estudiantes que San Lorenzo, que perdió el poco juego que tenía con la salida de Farías, lesionado en la rodilla. Casi convierte Baltasar Rodríguez, que probó desde afuera, hubo un desvió y Devecchi logró desviar al córner la pelota con esfuerzo. Pero el fútbol siempre da sorpresas. En el epílogo, en el quinto minuto agregado, Tripichio le ganó la pelota a Kociubinski (el único error del volante en el partido), tocó para Enzo Salas, que eligió el pasa para Gulli y el juvenil frotó la lámpara para un golazo inolvidable.
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