En el fútbol argentino, la dirigencia de los clubes juega un torneo aparte, y el trofeo en disputa es el poder que ostenta el presidente de la AFA, Claudio Tapia. Esa interna quedó expuesta la semana pasada, cuando Stéfano Di Carlo y Juan Sebastián Verón, al frente de River y Estudiantes, se reunieron y posaron juntos, para formar una "mesa de trabajo", en lo que se interpretó como un frente común en contra de Chiqui. Pero en el Ascenso no se andan con eufemismos, y si no vale repasar lo que pasó entre Almirante Brown y Argentino de Merlo.

Todo comenzó hace diez días, cuando la dirigencia de Merlo visitó el estadio Monumental con motivo de un homenaje por los 120 años del club que milita en la Primera B. El presidente Di Carlo le entregó una plaqueta a Martín Brieva, máxima autoridad de la Academia del Oeste, y en el acto estuvieron las comisiones directivas de ambas instituciones. La foto circuló días después de una nueva batalla entre River y la AFA, esta vez por las desprolijidades que rodearon a la despedida de Lionel Messi de la Selección.

El que habló del episodio fue Maxi Levy, un ex barra de Boca que se convirtió en el presidente de Almirante Brown y suele ser muy polémico en sus opiniones, siempre en línea con la AFA ya que en más de una oportunidad se declaró amigo personal del Chiqui y de Pablo Toviggino. En una entrevista con AZZenso, ciclo del canal de YouTube AZZ, Levy defendió a los formatos de los torneos, rechazó que la Primera tenga 20 equipos, y sorprendió con una frase insólita cuando le preguntaron si era "secanuca" de Tapia: "Yo por ganar, por salir campeón del mundo, mañana le seco las bolas a Tapia con una toalla".

"Yo no salto de ninguna vereda. Yo creo que para los clubes que yo represento y que yo me rodeo, lo mejor es Tapia. Yo en el fútbol era mala palabra. Llegué como presidente de Almirante Brown, me catalogaron como barrabrava, me pusieron derecho de admisión al otro día de ganar las elecciones en mi club, y el único que me dio una mano fue el Chiqui. A mí que me digan 'secanuca' me da lo mismo. Yo sé lo que soy", explicó Levy en su charla con AZZenso.

Levy junto a Tapia y Toviggino.

Tapia no confrontó con la postura de River, pero Levy sí lo hizo, a pesar de que Almirante Brown hoy se encuentra en la Primera Nacional, luchando por alguno de los dos ascensos, pero que en 2023 casi logra la hazaña de subirse a la máxima categoría del fútbol argentino, cuando cayó en la final con Independiente Rivadavia.

"Uno tiene que pelear por lo que tiene que pelear, que es su club. Mi bandera es Almirante Brown. Yo peleo por la bandera de Almirante Brown, la de los humildes. Yo sería un estúpido si dijera: ‘No, quiero un campeonato de 20’. Eso puede decirlo Di Carlo, que después te arman los promedios y hacen Apertura y Clausura. Eso es una basura. Porque si te tocaban las primeras cuatro fechas de local y los clásicos de local ya eras campeón. Y ustedes aplaudían todo”, picanteó.

Pero arremetió contra Merlo, o más puntualmente contra Brieva, su presidente: "Que se junten Estudiantes y River que son ricos me parece lógico, pero que se junten con Merlo que es pobre, no. No lo entiendo, me parece una boludez, es un boludo. ¿Sabés dónde termina jugando Argentino de Merlo si bajan a 20 los equipos de Primera? No te alcanza la letra. Flaco, peleá por tu club. Nosotros somos pobres, y entre pobres nos tenemos que defender".

Martín Brieva, presidente de Argentino de Merlo.

La respuesta desde Merlo a los dichos de Levy no tardó en llegar. "Agredecimos el gesto con orgullo, cometiendo aparentemente la imprudencia de no pedir autorización", dijo Martín Brieva respecto a la reunión con la idirigencia de River. Y agregó: "La reacción de Maxi Levy, prosecretario de la AFA y presidente de Almirante Brown fue tan elegante como esclarecedora: nos llamó 'boludos', nos recordó que somos pobres y hasta pronosticó que podríamos terminar jungando en una categoría para la que "no alcanza la letra'".

"Después de tantos años acompañando a Argentino de Merlo y recorrer los pasillos del histórico edificio de la calle Viamonte que hoy está cerrado, creía haber visto todo. Pero nunca imaginé que recibir una plaqueta pudiera ser más peligroso que perder diez partidos seguidos o tener que preocuparme por la tabla del descenso o designaciones arbtrales", insistió Brieva.

Y cerró, con elegancia: "La verdadera pobreza no está en el presupuesto de un club, sino en la pequeñez de quienes confunden un cargo circunstancial con el derecho a menospreciar a los demás".

El cruce entre Levy y Brieva terminó con una señal positiva. El presidente de Merlo contó que se comunicó con su par de Almirante para tomar un café y aclarar sus diferencias a través del diálogo. "Aceptó cordialmente, cosa que valoro. En Merlo todavía conservamos esa antigua costumbre de hablar de frente. Eso sí, Maxi, el café lo pagás vos. Ya nos explicaste que somos pobres", escribió.

"Pobres, quizás. Boludos, según quién lo diga. Obsecuentes, jamás, y obviamente no hablaré de toallas porque respeto mucho al dirigente de fútbol", cerró el presidente de Merlo.