Se viene un nuevo Superclásico. Y en Núñez la previa, como es habitual, se vive con mucha efervescencia. También, con la guardia alta, por los polémicos últimos arbitrajes. Nunca es un partido más. Sobre todo, el del domingo, en el que tiene una trascendencia significativa, dado que Boca está peleando por el título en la Tabla Anual y River busca la clasificación a la próxima Copa Libertadores. De paso, un triunfo le arruinaría al eterno rival la posibilidad de consagrarse en la Liga Profesional.
Ahora bien, ¿cómo llega el equipo de Leonardo Ponzio a este duelo para intentar dar el golpe en la Bombonera? Tiene sus fortalezas, claro, pero también hay debilidades que deberá tener en cuenta. Aquí se hace un análisis de ambas cuestiones.
Foto Federico López Claro - CLARIN
Entre las fortalezas, hay que marcar en primer lugar que River es un equipo que cuenta con mucha jerarquía. Las individualidades así lo marcan. Tiene cinco campeones del mundo, entre ellos un líder en la defensa como Nicolás Otamendi, dos laterales de gran recorrido e influencia como Gonzalo Montiel y Marcos Acuña (está en duda con Francisco Ortega), sobre todo la de Montiel, que participa mucho de las jugadas de ataque y llega a posición de gol; un habilidoso que tiene que aparecer más pero cuando lo hace marca diferencia, como Thiago Almada y un jugador de una gran categoría, como Ángel Correa, que hoy es el mejor futbolista del plantel ya que arma juego, gambetea, asiste y convierte. Además, cuenta con un arquero que si bien es joven y tuvo algunos altibajos este semestre, ataja pelotas importante y tiene una gran proyección.
En segundo lugar, River es un equipo con gol desde que Ponzio tomó la conducción técnica. Y eso que los tres centrodelanteros (Sebastián Driussi, Lucas Beltrán y Rafael Borré) que tiene en el plantel no están en un gran momento. Pero en 8 encuentros dirigidos por el santafesino, el conjunto de la banda roja anotó 15 goles (casi dos por partido) y pudieron haber sido más, ya que hubo 3 polémicas anulaciones a través del VAR, ante Sarmiento, Belgrano y Racing.
Y en tercer lugar, encontró solidez desde los resultados desde que tiene al plantel completo. Las estadísticas así lo marcan. De hecho, con Ponzio, de 24 puntos posibles sumó 19, producto de ganar 6 partidos, empatar uno y perder solo uno también.
Foto Marcelo Carroll - CLARIN
De todos modos, River todavía es un equipo en construcción. Y en medio de ese proceso hay debilidades. Una de ellas es la fragilidad defensiva que evidenció en algunos partidos, más allá de que en los últimos dos no le convirtieron. Pero las pelotas áreas y cruzadas generalmente le duelen. Ante Racing lo disimuló porque estuvieron firmes Otamendi y Lautaro Rivero, quien reemplazó a Lucas Martínez Quarta. Ahora, el Chino, de rendimientos dispares, vuelve tras cumplir la sanción.
La columna vertebral no está afianzada ya que no logra afirmar un volante central. Fausto Vera no convenció y está lesionado. Aníbal Moreno volvió pero al segundo partido se resintió y está en duda. Si no llega, jugaría Lucas Silva, un chico del club que recién arranca su camino y que en el clásico con Racing pudo acomodarse cuando Tobías Andrada estuvo al lado suyo en un doble cinco. En tanto, el “9” tampoco está firme. Driussi se lesiona seguido, Beltrán está tratando de reencontrarse con él mismo y Borré está desconectado.
Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
En definitiva, River va a la Bombonera cerrando un año complicado, en el que tuvo tres técnicos. Pasó de Marcelo Gallardo, el hombre de la estatua al breve y triste paso de Eduardo Coudet al interinato de Ponzio. Y el domingo será una prueba importante para revertir otra de las cosas que les pasó en este 2026, que fue no dar la talla en los partidos más trascendentales, como en el anterior Superclásico, en el que cayó 1 a 0 en el Monumental, la derrota en la final con Belgrano y la serie de octavos de final de la Copa Sudamericana con Independiente Santa Fe, en la que fue eliminado.
En la Bombonera, River tendrá el desafío de redimirse y cambiar la imagen para intentar acentuar la tendencia que viene sosteniendo con Ponzio, confirmar el acceso a los playoffs, acercarse a la Libertadores 2027 y darle una alegría a sus hinchas.
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