Figuraba en los pronósticos y cumplió: el sueco Andreas Almgren coronó una temporada espectacular y conquistó el Maratón de Nueva York en su debut sobre la distancia. Venía de ganar el Mundial de Medio Maratón en Copenhague, en septiembre, con un récord continental de 58 minutos y 6 segundos. Y poco antes había arrasado en los 10 mil metros, en la pista de Birmingham, durante el Campeonato de Europa.

Su victoria significa mucho más: junto a las conquistas del noruego Jakob Ingebrigtsen, el británico Josh Kerr (flamante récordman mundial de la milla) y el francés Jimmy Gressier, campeón del mundo de los 10 mil en la pasada temporada en Tokio, están indicando que poco a poco se va quebrando una hegemonía de casi medio siglo de los atletas africanos en medias y largas distancias del atletismo.

Andreas Almgren, en el Maratón de Nueva York. Foto: John Jones-Imagn Images

Y Almgren acaba de dar un paso más: los derrotó en uno de los Majors del circuito de maratones, algo que era territorio excluyente de los nativos de África, aunque algunos ahora asuman representación de países europeos.

El último europeo en triunfar en Nueva York –uno de los maratones más populares del mundo- era el italiano Giacomo Leone, hace exactamente tres décadas. Desde entonces, el dominio de los africanos era abrumador en la Gran Manzana, como en todos los Majors, con la excepción de los triunfos del brasileño Marilson Gomes dos Santos en 2006 y en 2008.

Almgren cumplió este domingo su plan de carrera, se mantuvo con el grupo líder y se desprendió en el último kilómetro de un especialista como Yeman Crippa (nacido en Etiopía y representante de Italia) para terminar en 2 horas, 6 minutos y 1 segundo. Kamohelo Mofolo, de Lesotho, fue la revelación con su tercer puesto en 2h06m26, superando en los tramos finales al ganador del año pasado, el keniano Benson Kipruto.

Por supuesto que la marca no es tan rápida como viene sucediendo en las pruebas principales de maratón (este año, hubo 23 registros por debajo de 2h04), pero Nueva York no tiene un circuito llano y no es el lugar donde se "buscan récords". De todos modos, lo de Almgren constituye la tercera marca del historial neoyorquino, una prueba surgida hace más de medio siglo y que fue el faro para el gigantesco movimiento popular de las carreras por el mundo.

Almgren proviene de Sollentuna, al norte de Estocolmo, donde nació el 12 de junio de 1995. Sus comienzos fueron como futbolista en las Divisiones Inferiores del AIK. Pero una serie de lesiones le hicieron decidirse por el atletismo, donde se destacó como mediofondista: llegó a correr los 800 metros en 1m45s59, además de conseguir una medalla de bronce en el Mundial Juvenil de Eugene, en 2014.

Pero sobrevinieron otras lesiones y se pasó a las distancias mayores. No hay registros de que corredores de medio maratón o maratón llegaran con antecedentes tan rápidos en pruebas de mediofondo (o velocidad prolongada) como los 800 metros. O en los 1.500, donde Almgren registra un antecedente de 3m32s00 en Oslo.

Andreas Almgren y Sheila Chepkirui, ganadores en Nueva York. Foto: AP / Angelina Katsanis

Almgren comenzó a utilizar en sus entrenamientos el sistema de “doble umbral”, que vienen popularizando los noruegos como Ingebrigtsen y que cada vez tienen más adeptos en la elite del atletismo. Y su progresión desde el año pasado resultó fulminante.

En el torneo de Estocolmo por la Diamond League venció en los 5.000 metros con 12m44s27, delante de los africanos. Y en el Mundial de Tokio llegó al podio (fue 3°) en los 10.000 en la carrera ganada por el francés Gressier. En tres décadas, ningún europeo había subido al podio mundialista de esa distancia.

Durante la primavera del Hemisferio Norte, alternó las pruebas en carretera con las de pista, donde volvió a impresionar con su marca de 7m26s48 para los 3.000 metros en la etapa de China de la Diamond League.

De paso, su victoria en Nueva York también le dio un respiro a sus patrocinadores de Nike, que vieron como su archirrival Adidas contó con casi todos los podios de los grandes maratones de esta temporada.

Jordan Donnelly, uno de los jefes de innovación de la marca de Oregon, trabaja junto a Almgren para su desarrollo técnico y, a la vez, para las mejorías en su sistema de calzado, una de las claves de la acelerada evolución de las marcas de los corredores.

Aunque Almgren, un obsesivo estudioso del entrenamiento, programa su preparación, Donnelly asegura que eso es sólo un aspecto. "También están la nutrición, las tácticas, el entrenamiento en calor, el entrenamiento en altitud, qué calzado usar. Hay mucho más que sólo correr. Por eso me tiene a mí y a un especialista en Maurten para la nutrición, a otro en la federación, a un fisiólogo. Y luego está su entrenador de la escuela secundaria, Urban Aruhn, que es su mentor”, explicó.

Antes de ser corredor profesional a tiempo completo, Almgren trabajó como analista de riesgos en una empresa financiera y luego como científico de datos para la empresa de software de tecnología deportiva Sexa.

Desde 2024, cuando no pudo asistir a los Juegos Olímpicos de París debido a una lesión, decidió dejar aquel trabajo y concentrarse en el atletismo. Tiene una licenciatura en Ingeniería Industrial y Administración, y ha cursado estudios de posgrado en Matemáticas, Optimización y teoría de sistemas. Y satisface esa necesidad haciendo un seguimiento riguroso de sus métricas de entrenamiento. “Me gustan los datos -dijo-. Recopilo las cosas que creo que son importantes para cada entrenamiento”.

Almgren tiene una hoja de cálculo de Excel donde registra cada entrenamiento y numerosos datos: tiempos de intervalos, lecturas de frecuencia cardíaca, mediciones de lactato en sangre. Los datos de la hoja de cálculo se remontan a 2012 y Almgren revisará las sesiones pasadas para orientar su entrenamiento actual.

Su victoria en Nueva York no fue una sorpresa, ya que era presentado como la gran atracción de la carrera. Aunque sus puntos fuertes han sido en pista y en las pruebas de ruta más cortas, Almgren se ha volcado en los últimos meses al entrenamiento de maratón, con 220 kilómetros semanales y algunas sesiones diarias de hasta 38 kilómetros. Siempre en la altitud de Flagstaff, Arizona, una de las mecas de los corredores de fondo.

“La verdad es que me siento muy confiado”, había declarado Almgren en la previa a la revista Runner's World. “Quizás sea un poco ingenuo, pero el entrenamiento ha ido muy bien. He hecho algunos entrenamientos excelentes. Pero el maratón es otra historia. No sabes si lo vas a lograr o no hasta que llegas a los 35 kilómetros. Pero me siento muy bien”, confesó.

Almgren sabía que todos los focos estaban en él. Lucía confiado, pero con reservas. "Puedo hacer algo grande o ser un desastre", bromeó. La incógnita por un debut en una distancia imprevisible.

Ahora Suecia, que ya disfruta de las hazañas de Mondo Duplantis en el salto con garrocha, cuenta con otra estrella en el atletismo mundial.