7 de enero de 2025. Puerto Madryn, Chubut. Mauricio Nievas se despierta agitado por un sueño. Muchas veces se encontró entre sábanas con su papá Carlos, que murió hace dos décadas, cuando él era apenas un niño. Pero esta vez es diferente. Siente la necesidad de exteriorizarlo y la soledad de su departamento lo lleva a hacer algo que nunca antes hizo: escribir. Toma un cuaderno, una lapicera de tinta negra y completa una carilla. Le cuenta que lo extraña, que lo ama, que ya es abuelo de dos hermosos bebés por una de sus hijas y que le gustaría verlo en la tribuna cuando se pone a atajar en el fútbol, su profesión. "Pero creo que todavía no es mi hora de subir, viejo", cierra un párrafo. Es una premonición.

La carta que Mauricio Nievas, el arquero de Deportivo Madryn que volvió de la muerte, le escribió a su papá Carlos un año antes del episodio que conmocionó al fútbol argentino.

7 de enero de 2026. Puerto Madryn, Chubut. Mauricio Nievas se siente mal y se desploma en el final del entrenamiento de su club Deportivo Madryn, doble finalista (torneo y Reducido por el segundo ascenso) de la Primera Nacional 2025. Tiene una muerte súbita. Gracias a la respuesta rápida de médicos y kinesiólogos del plantel, más la utilización del desfibrilador (DEA), forma parte del 25% que -según el Consejo de Reanimación del Reino Unido- sobrevive. No recuerda nada hasta que se despierta en el hospital de la ciudad y siente la necesidad de contar lo que le pasó "del otro lado", otra vez con su papá Carlos como protagonista. La premonición se volvió realidad.

Mauricio Nievas, de pequeño, y su papá Carlos en su casa de General Cabrera, Córdoba.

Hoy, cuatro meses después de volver de la muerte, Mauricio Nievas no tiene papel y lápiz, pero está sentado frente a la pantalla de su celular y, por primera vez en público, lo cuenta en una entrevista con Clarín.

"Yo trataba de pensar, de que se me venga algún recuerdo, pero solo me aparecieron ciertos flashes cuando pedí ver el video, porque el videoanalista estaba grabando justo. Se escucha el grito de un compañero como alentándonos a terminar el entrenamiento porque quedaba poco y después tengo cero. Sí sé que vengo trotando y cuando bajo el ritmo siento la necesidad de pedir ayuda, de agarrarme de alguien, pero el cuerpo no me reacciona, porque el cerebro no estaba al mando de mi cuerpo, pero fueron dos segundos, porque se me apagó la tele. Después tengo otro episodio de sentirme ahogado, de querer moverme y estar tenso, pero son flashes que me han quedado y que los médicos me dicen que es normal de lo que se vivió", contó.

Mauricio tomó conciencia de lo que le pasó ya en la cama de la terapia intensiva del hospital zonal. "Me desperté sin entender nada, no sabía qué me había pasado, qué tenía. Sentía un dolor en el pecho de la reanimación, y enseguida me dejaron tranquilo al explicarme por qué había sido".

Pero la vivencia había incluido algo más. Algo que tenía "muy fresco" en su memoria y que tenía la necesidad de contar, porque no quería "que se pierda". El interlocutor fue uno de los kinesiólogos del plantel, porque su mamá Alicia recién pudo llegar al otro día desde su General Cabrera natal, en Córdoba, donde fue el segundo de cinco hermanos.

La foto que compartió Deportivo Madryn de Mauricio Nievas en el hospital. Foto: Deportivo Madryn cuenta oficial.

"Esto nunca lo conté hasta ahora: perdí a mi papá hace 20 años y lo vi en ese momento que me estaban reanimando. Era como un aeropuerto, para que lo entiendan, lleno de personas y lo único que distinguía era a él, como que estaba en una escalera. Le hablo porque lo quería abrazar, lo quería ver, y como que me mira y me dice: '¿y vos qué hacés acá?'. Y yo estaba contento. 'Tenés que ir por allá, todavía falta mucho para que vengas. Todavía no', me dice. Se dio como repetidas veces esa secuencia y en un momento me giré y se terminó el sueño. No es que nunca lo había soñado a mi papá, pero solo me había pasado con recuerdos que tengo de él, con momentos que he vivido de chiquito y listo, pero nunca nos hablamos así".

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El futbolista Mauricio Nievas cuenta el sueño que tuvo mientras lo reanimaban de una muerte súbita: "Estuve con mi papá que murió hace 20 años y me dijo que 'todavía faltaba mucho' para mí"

Nievas se toca repetidamente las cicatrices que le quedaron en el pecho, habla tranquilo, toma un vaso de agua cristalina y abre la puerta de un capítulo tan real como impactante. "Lo loco es que...", arranca, obligando a prestar atención a cada palabra.

"El año pasado, un día normal, como le puede pasar a cualquiera, me levanté con muchas ganas de ver a mi papá, como de recibir una señal. Estaba solo, no tenía con quien hablarlo, e hice algo que nunca había hecho: escribir. Hice una carta, le dije que lo extraña, que tenía ganas de verlo, le conté que era abuelo de dos hermosos bebés y quedó".

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La confesión del futbolista Mauricio Nievas

"Pasó tiempo y en la mudanza que tuve después del episodio, encuentro el cuaderno y le preguntó a mi mamá: '¿vos abriste esto?'. Me dice que no y le cuento lo que había escrito. Guardé el cuaderno y listo, ni lo miré. A los días volví a agarrarlo para ver lo que había escrito y me doy cuenta que coincidía la fecha y el mes: 7 de enero. No sabía cómo sentirme, me pasó este episodio que me quedé sorprendido, porque no le encontraba una respuesta a todo lo que pasó", confió.

Dos operaciones, el caso Eriksen y la chance de volver a jugar al fútbol

Pasaron 120 días desde aquella mañana de enero en Madryn, Mauricio Nievas estuvo la mitad de ellos en Buenos Aires, donde fue trasladado para ser atendido en el hospital Británico, gracias a la intervención del gremio de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA). "No me dejaron solo en ningún momento", valoró.

Tuvo dos operaciones: la primera para corregir la arteria obstruida y la otra inflamada que le provocaron la muerte súbita; la otra para ponerle el Desfibrilador Automático Implantable (DAI) que le permite soñar con volver a las canchas. El dispositivo es el mismo que le colocaron al danés Christian Eriksen, que sufrió un paro cardíaco en 2021 durante el partido entre Dinamarca y Finlandia por la Eurocopa. Se injerta debajo de la piel y tiene la capacidad de dar descargas si el corazón entra en fibrilación ventricular.

"Apenas llegué al hospital de Madryn después del episodio ya pregunté si iba a poder volver a jugar, porque en ese momento no entendía nada y nadie me decía nada. Cuando me dijeron 'hay que esperar a ver cómo dan los estudios', ahí sabía que había sido complicado", afirmó.

"Ya en el Británico tuve un panorama más claro. Me explicaron cómo iban a hacer las operaciones, todo. Y entonces ahí ya pensé: 'agradezcamos que tengo otra oportunidad' y si se puede volver a jugar se intenta y se dará lo mejor para competir al máximo, y sino se puede, no me puedo hacer problema por eso. Los médicos me dicen que estoy nuevo", agregó, deseando que el último estudio que tiene en junio tenga el resultado esperado.

-¿Cómo fue el reencuentro con tus ángeles de la guarda y con tus compañeros del plantel?

-La verdad que fue muy lindo. Cuando llego a la concentración, que estaban en Buenos Aires, el técnico (Cristian Díaz) le dice a mi mamá que iban a hacer una comida y que si yo me sentía bien me podía quedar. Cuando llego pensé que iba a tener que buscar habitación por habitación a los pibes y cuando voy llegando se desata esa sorpresa y fue emocionante poder abrazarlos nuevamente, porque lo vi al médico, a los kinesiólogos, y es algo que no pasa muchas veces.

💛🖤EMOCIÓN EN DEPORTIVO MADRYN

El plantel recibió a Mauricio Nievas, quien volvió tras haber sufrido muerte súbita en un entrenamiento.
Fue reanimado, trasladado a Buenos Aires y sometido a una cirugía cardíaca.

Hoy está de vuelta. Una historia que emociona y da esperanza.… pic.twitter.com/GHAgvJ1uBC

— El Ascenso x3 (@ElAscensox3) January 31, 2026

-¿Y el momento de volver a oler el pasto mojado en un entrenamiento?

-Fue hermoso. Cuando me dan el alta, llego al departamento y lo que menos tenía en la cabeza era el fútbol. Pero como dormía poco por las contracturas que tenía, ese poco era con sueños de entrenamiento o de jugar. Por hay me levantaba bien y a veces puteando. La profesión siempre está.

-¿Cómo te sentís hoy y cómo es tu rutina?

-La verdad que estoy mucho mejor, a todo lo que se venía transitando. Lo poco que hago en los entrenamientos ayuda mucho, estoy con el grupo, hago mi caminata, le pateo a mis compañeros con el profe de arqueros. También pude recibir alguna que otra toma de seguridad, pero muy tranquilo. A medida que va pasando el tiempo la sensación o el dolor que hay en el pecho ya va quedando atrás.

-¿Qué era el fútbol antes y qué es hoy para vos?

-Ha cambiado mucho mi mirada hacia el fútbol y a ciertas cosas de la vida. Justamente hablaba con Germán, el entrenador de arqueros, y le decía que previo a que pase todo, en mi mente siempre estaba el llegar o llegar, el mantenerme en la competencia. Después de todo lo que pasó eso quedó en segundo plano. Tendría que ser así desde el arranque, porque el fútbol es un tiempo, después te retirás de joven a los 35 o 40 años entonces no es la vida, ni el fútbol ni el deporte. Se pueden hacer otras cosas, o es necesariamente vivir para el fútbol. También lo aprovecho para hablarle a los más chicos, de que entiendan que no pasa todo por el deporte, que hay otras puertas que se pueden abrir.

La bienvenida del plantel de Deportivo Madryn a Mauricio Nievas luego de recibir el alta. Foto: @ClubMadryn vía X.

-¿Cómo fue tu casa de la infancia, siempre estuvo presente el fútbol?

-En casa siempre fueron futboleros, entonces siempre estuvo presente desde que tengo noción. Siempre me gustó mucho la música también, nunca estudié, ni me dediqué, pero era mi hobby para salir del fútbol. Si no miro un partido, me pongo a escuchar música que me gusta, mucho Luis Miguel y eso que soy joven, pero romántico. De caradura me animé a tocar la guitarra, con algunos acordes, el año pasado estuve con un profesor a ver si aprendo algo más.

-¿En qué momento supiste que podías ser futbolista profesional?

-Cuando llegué a Aldosivi vi que había chances de jugar en Primera. Ahí focalicé en dejarme acompañar, gracias a Dios me he rodeado de buena gente y se me presentaron buenas oportunidades. Tenía 17 años, trataba de copiar los ejemplos de los referentes y no perder la línea, porque es un deporte de mucha disciplina, porque prevalece a lo largo del tiempo.

-¿Cómo fue la previa a llegar a ese momento, tuviste mucha frustración, te enseñó a saber chocarse contra la pared?

-He recibido "no" en clubes, obviamente. La primera experiencia que tuve fue en San Lorenzo, quedé en una prueba, hablaron con mi mamá, pero al ser chico -tenía 12 años- y tener a mi abuela enferma, me terminé volviendo a Córdoba. Al tiempo volví a San Lorenzo decidido, ya había perdido a mi abuela, y me dijeron que no. Pero lo seguí intentando, tuve un paso por Racing, Belgrano, y cuando había dejado un poco de lado, cuando había soltado el fútbol de alguna manera, apareció lo de Aldosivi.

-Hace siete años que llegaste en Madryn, ¿qué significa hoy el club y la ciudad en tu vida?

Hoy, mucho. Uno ya tiene sentido de pertenencia por muchos momentos que he vivido. Es una ciudad muy linda, muy tranquila, es como que va todo de la mano, todo acompaña. He tenido mis ganas de salir por buscar rodaje, pero cuando lo hice extrañaba mucho. Estoy en mi casa, me hacen sentir así desde el día 1 y después de todo este quilombito creo que planto bandera acá.

7 de mayo de 2026. Puerto Madryn, Chubut. Mauricio Nievas se levanta para ir nuevamente a entrenar a Deportivo Madryn. Su sueño está intacto. Su vida y el recuerdo de papá Carlos, también.