Un paso separa al modesto Hearts of Midlothian de conseguir su primer título en la liga de Escocia en 66 años y también de la posibilidad de romper el duopolio más largo del fútbol europeo. Ese último paso podrá darlo este miércoles: si derrota en su casa a Falkirk y Celtic cae ante Motherwell como visitante, Edimburgo celebrará una liga por primera vez desde 1960.
Si se concreta, esta consagración no solo sería la quinta en la historia del Hearts, sino que también marcaría el derrumbe simbólico del Old Firm, la hegemonía de Celtic y Rangers, que dominaron el fútbol escocés durante más de cuatro décadas. El último equipo por fuera de los dos gigantes de Glasgow que alzó el trofeo fue Aberdeen en 1985, bajo el mando de un joven Alex Ferguson.
Por eso, lo que Hearts ha hecho hasta el momento huele a epopeya. El club de Edimburgo comenzó la temporada sin estar siquiera en la conversación de los candidatos. La lógica indicaba otro mano a mano entre Celtic y Rangers. Pero el equipo dirigido por Derek McInnes fue creciendo en silencio, acumulando victorias, mostrando regularidad y aprovechando un contexto inesperado: el andar errático de los gigantes.
Mientras Rangers transitó una campaña turbulenta y Celtic convivió con cambios de entrenador, crisis internas y una llamativa inestabilidad futbolística, Hearts construyó una identidad. Sin estridencias, sin grandes estrellas y con un presupuesto muy inferior al de sus rivales, el conjunto granate edificó una fortaleza competitiva que terminó convirtiéndose en una amenaza para el orden histórico del fútbol escocés.
Lawrence Shankland es el capitán y máximo anotador de Hearts en esta temporada de la liga de Escocia. Foto: Heart of Midlothian Football Club.
McInnes fue el arquitecto principal de esta transformación. Su mensaje se sostuvo durante toda la campaña: evitar la euforia y no atormentarse al observar la tabla. “Tenemos que disfrutar la oportunidad”, dijo hace algunas semanas, cuando la presión empezaba a crecer alrededor del club.
La ciudad también empezó a sentirlo. Gorgie, la zona de Edimburgo donde se encuentra el estadio de Hearts, el Tynecastle Park, vive desde hace días un clima de final permanente. Las entradas para los partidos se agotan rápidamente y una ansiedad colectiva recuerda los grandes momentos de la historia del club.
Derek McInnes dirige a Hearts desde mayo de 2025. Foto: Heart of Midlothian Football Club.
Para los simpatizantes más veteranos, la herida de lo ocurrido en la temporada 1985/86 sigue abierta. En aquella campaña, Hearts llegó a la última fecha, el 3 de mayo de 1986, como líder, con dos puntos de ventaja sobre Celtic (en tiempos en que una victoria valía dos unidades) y con mejor diferencia de goles (+28 contra +24), por lo que un empate le bastaba para consagrarse. El conjunto de Edimburgo mantuvo el 0 a 0 ante Dundee hasta los 38 minutos del segundo tiempo, pero dos tantos de Albert Kidd en el cierre del duelo y la victoria 5 a 0 de los de Glasgow sobre St Mirren dejaron con las manos vacías a los Jambos.
Cuatro décadas después, Hearts tiene la posibilidad de quitarse aquella espina en una temporada histórica, que es la primera que está transitando desde que el empresario inglés Tony Bloom ingresó al club como socio capitalista: en junio de 2025, invirtió 9,86 millones de libras esterlinas (13,37 millones de dólares) para quedarse con el 29% del capital social emitido del Heart of Midlothian, lo cual no le otorgó derecho a voto, pero le permitió designar un representante en el Consejo de Administración de una institución que desde 2010 es controlada mayoritariamente por Foundation Of Hearts (FOH) un colectivo de 8.000 hinchas que se agruparon para sostener al club.
Tony Bloom se sumó esta temporada como inversor del Heart of Midlothian Football Club.
Bloom, que amasó su fortuna primero como jugador profesional de póker y luego con varios sitios de apuestas en línea que creó durante la década de 2000, es el propietario del club de su ciudad natal, el Brighton & Hove Albion, y también tiene participación accionaria en el Royale Union Saint-Gilloise belga y en el Melbourne Victory australiano. En 2017, el empresario fundó Jamestown Analytics, una consultora dedicada principalmente al análisis de datos de jugadores y entrenadores de fútbol (también realiza esa tarea en el críquet), cuyos servicios son utilizados para la captación de jugadores y la selección de entrenadores.
Con este sistema, que también se utiliza en los otros clubes de Bloom y en el Como italiano, la dirigencia de Hearts contrató para esta temporada con una baja inversión a algunos futbolistas que han dado muy buenos resultados al técnico Derek McInnes como el centrodelantero portugués Cláudio Braga, el arquero alemán Alexander Schwolow, el extremo griego Alexandros Kyziridis, el lateral irlandés Oisin McEntee y el atacante burkinés Pierre Landry Kabore.
El portugués Cláudio Braga es uno de los jugadores que se incorporó a Hearts esta temporada. Foto: Heart of Midlothian Football Club.
Con este equipo sin estrellas, Hearts está muy cerca del título y también ha logrado algo impensado: que algunos simpatizantes de Hibernian, su clásico rival, manifiesten su deseo de que los Jambos se queden con la corona. “Probablemente me critiquen mucho por esto, pero personalmente creo que sería bueno para el fútbol escocés que Hearts pudiera ganar, aunque para nuestra rivalidad sería decepcionante”, sostuvo hace algunas semanas el extenista Andy Murray, fanático de los Hibs.
Para que el deseo de los simpatizantes de Hearts (y también de algunos de otros equipos) se transforme en realidad, el conjunto de Edimburgo, que suma 77 puntos y tiene una diferencia de goles de +32, deberá derrotar el miércoles a las 16 en Tynecastle Park a Falkirk en su partido de la penúltima fecha del certamen y esperar que Celtic (76 y +29) pierda con Motherwell. Si ello no sucede, el torneo se definirá el sábado, en la última jornada, con un mano a mano entre el líder y su escolta en Celtic Park.
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