México 1986: el homenaje que casi deja a Maradona sin llegar al último amistoso antes del Mundial

    • Diego jugó cinco partidos en ocho días y demoró su arribo a Israel a una semana del debut en la Copa del Mundo.
    • Los organizadores amenazaron con suspender el amistoso y Bilardo esperaba preocupado en Tel Aviv.

    La goleada generó un poco de tranquilidad en el camino sinuoso y turbulento que tuvo la Selección Argentina hacia la conquista de la segunda estrella. El 4 de mayo de 1986, a 27 días del comienzo de la Copa del Mundo, Argentina vapuleó 7-2 a Israel, en lo que fue una de las mejores actuaciones del primer ciclo de Carlos Salvador Bilardo (la otra había sido el 3-1 a Alemania en Düsseldorf, en septiembre de 1984). Pero ese encuentro estuvo a punto de suspenderse porque Diego Armando Maradona no llegaba a Tel Aviv.

    Después de perder en Oslo con Noruega 1-0, el 30 de abril, el plantel argentino viajó hacia Israel para el último compromiso previo a la llegada a México. Viajaron todos los que estaban en el país nórdico menos Maradona, quien se había comprometido con Osvaldo Ardiles a participar del partido homenaje que le iban a hacer en el Tottenham el 1 de mayo. Además, el arquero Héctor Zelada esperaba en México y Jorge Valdano sería el último en incorporarse tras terminar la temporada con el Real Madrid.

    Retro Mundial: la cuenta regresiva

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    Mientras el seleccionado era un hervidero por la caída ante los noruegos, mientras explotaba Chernobyl y la ola tóxica se expandía por Europa, Diego jugaba cinco partidos en apenas ocho días. “Lo de Diego es increíble, tiene un poder de recuperación fantástico”, diría luego Guillermo Coppola, quien en ese momento era su flamante representante.

    El domingo 27 de abril se jugó la última fecha de la Serie A. Diego actuó para Napoli, que le ganó 1-0 Avellino como visitante. Al día siguiente, ya en Nápoles, participó del encuentro organizado por Unicef en el estadio San Paolo (hoy Diego Armando Maradona). Su equipo venció 7-2 al de los Fulbipibes y el crack anotó cuatro goles. De allí viajó a Noruega y jugó los 90 minutos de la derrota frente al seleccionado local el 30 de abril.

    De Oslo fue a Londres, donde lo esperaba Ardiles, homenajeado por Tottenham Hotspur en un amistoso frente al Inter de Italia. Diego jugó todo el partido con la camiseta número 10, cedida por Glenn Hoddle, quien utilizó la 11. En cada intervención fue ovacionado por los 30.356 espectadores presentes en el viejo White Hart Lane, en la victoria inglesa por 2-1 con goles de Clive Allen y Mark Falco, mientras que Liam Brady descontó para los italianos.

    También utilizó unos botines prestados. Lo cuenta Diego Dal Santo en su libro Diego en Números: “El diario The Irish Sun recoge una anécdota que sucede en el vestuario antes del partido. Ardiles pregunta: ‘¿Quién calza seis y medio?’. Clive Allen contesta que tenía dos pares de botines; un par viejo que había usado toda la temporada y un par nuevo, así que dijo: ‘¡Diego, sé mi invitado y toma el par que quieras!’. Actuando como traductor, Ardiles explicó que Maradona quería los viejos, pero después de unos cinco minutos de insistencia por parte de Allen, lo convenció de usar el par más nuevo e incluso los firmó después del juego”.

    Después del partido también le hicieron una entrevista a Diego en la que Ardiles ofició de traductor. El periodista le preguntó si, a raíz del cariño que le había demostrado el público inglés, tendría algún problema en un eventual cruce ante Inglaterra en el Mundial. Maradona, sorprendido y entre risas, respondió que “no tendría ningún tipo de problema”, aunque luego le preguntó a Ardiles: “Pero… ¿en qué sentido lo tendría, no sé…?”.

    El viernes 2 de mayo esperaban a Diego en Tel Aviv. Había pautadas entrevistas para promocionar el amistoso en el estadio Ramat Gan, con capacidad para 45.000 espectadores. Jorge Cyterszpiler, el primer representante de Maradona, había empezado a encargarse de la organización de los partidos a través de la empresa Show Sports. Lo esperó en el aeropuerto de Tel Aviv, pero en la lista de pasajeros del avión de la compañía suiza no figuraba Diego. Hubo nervios y reclamos. Los organizadores locales amenazaron con cancelar el partido. Un rato después llegó la confirmación de que el 10 argentino arribaría el sábado 3 a las 18. Un poco tarde, pero seguro.

    Borghi fue la figura del amistoso ante Israel. Foto: Instagram

    No llegó solo. Coppola lo acompañaba. Cyterszpiler fue otra vez al aeropuerto, pero hubo un desencuentro y Diego llegó pasadas las 19 al hotel, cansado, y se fue directamente a la habitación. Tampoco hubo notas ese día.

    El domingo, día del partido, Diego apareció en el lobby del hotel, tomó un café con un matrimonio conocido y se quedó haciendo una nota con José Luis Barrio, de la revista El Gráfico. Apareció Carlos Bilardo, interrumpió la entrevista y le dijo a Diego que ya se habían ido todos. Fueron al estadio en un auto que llegó antes que el micro con el resto de los jugadores.

    Ahora, ¿por qué se demoró un día la llegada del 10? Lo contó Coppola en diálogo con Juan Carlos Morales en Radio Rivadavia, reproducido luego por la revista Sólo Fútbol: “Ya te explico. Diego iba a jugar solo un tiempo, pero en el entretiempo me pidió que lo dejara todo el partido porque se estaba divirtiendo. Y bueno, para colmo, Ardiles había organizado una comida en su casa a la que Maradona no pudo negarse. Preferí que Diego descansara un poco y tomamos el vuelo que nos dejó en Tel Aviv hoy, sábado. Lo de Diego es increíble, tiene un poder de recuperación fantástico. No creo que se vea perjudicado”.

    Como el lunes anterior en el partido solidario, Diego fue testigo de otro 7-2. La figura fue Claudio Borghi (“El socio ideal de Diego”, tituló El Gráfico en su editorial) y Clarín lo calificó con ocho puntos. Maradona recibió un seis y este comentario de Alberto Fernández, enviado especial: “Se destacó por la frialdad y certeza para definir en los goles y en una serie de encuentros a un toque con Borghi, arrancando desde atrás. Pero no se aprecian sus piques fulminantes ni las jugadas de gran nivel que puede y debe producir para no ser uno más. Y otro detalle: se equivocó en los pases largos que ejecutó. Hizo algunas fintas que se le reconocen, pero todavía no está el Maradona que todos queremos ver”.

    El recorte del diario de Clarín del último amistoso de la Selección Argentina antes del Mundial 1986. Foto: Archivo

    Por suerte, en México sí estuvo a su nivel.