Un 16 de junio de 2006 contra Serbia y Montenegro se escribió la primera página del primer capítulo del libro de Lionel Messi y los Mundiales de fútbol. Un 16 de junio de 2026, exactamente 20 años después, ese chico de pelo largo que se lo corría con sus manos de los ojos, con la camiseta alternativa de la Selección Argentina en tamaño oversize, podrá convertirse en el futbolista -junto al portugués Cristiano Ronaldo y quizás el mexicano Guillermo "Memo" Ochoa- en jugar seis Copas del Mundo. Será el último capítulo, que espera que tenga al menos ocho páginas, con un final en una lista exclusiva que solo tiene un argentino hasta el momento.
Era una verdad de Perogrullo la presencia de Messi en la cita de Canadá, México y Estados Unidos. Solo él, o esa maldita sobrecarga que apareció inoportuna en el último encuentro con el Inter Miami antes del parate de la MLS, podían haber cambiado el destino. Nadie, de todas formas, se animaba a aventurar una ausencia del rosarino que cumplirá 39 años en plena Copa del Mundo.
Foto: CHANDAN KHANNA / AFP
Ni siquiera aquel que minimiza la Liga de Estados Unidos, que asegura que "no juega con nadie" cada fin de semana. Como si fuera sencillo para un pibe de 38 seguir compitiendo al máximo nivel, convirtiendo tantos, desparramando asistencias en un fútbol que cada vez pondera más el físico por sobre la técnica.
Y este libro lleno de idas y vueltas, de llantos y alegrías, de frustraciones y magia, tiene a la "Pulga" bien arriba en un sinfín de estadísticas. Nadie jugó más partidos mundialistas (y por consiguiente minutos) que él (26, lo siguen en actividad CR7 con 22, Luka Modric 19, Manuel Neuer 19 y Ivan Perišić 17); nadie lució más veces la cinta de capitán en un partido que él (19, seguido entre quienes pueden superarlo por Cristiano 14, Luka Modric 14, Harry Kane 11 o Manuel Neuer 6), nadie -de los que jugarán esta Copa del Mundo- convirtió más goles que él (13, seguido por Kylian Mbappé 12, Cristiano 8, Neymar 8 y Harry Kane 8).
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Hay dos páginas estadísticas, por caso, en las que Messi todavía no es "líder" absoluto. Dos realizables, porque la de más tantos en un único Mundial es muy difícil de igualar. En 2022, el rosarino hizo 7 y Kylian Mbappé 8, lejísimos de Just Fontaine (13 en 1958), Sándor Kocsis (11 en 1954) o Gerd Müller (10 en 1970). Otro fútbol y un detalle: los tres lo consiguieron con 24 años y en su primera participación.
Ser el goleador histórico en Mundiales es una premisa. Tres tantos lo separan del alemán Miroslav Klose (16). Difícil, pero no imposible. Ojo que Cristiano Ronaldo (15) y Mbappé (12) también podrían llegar.
Ser el máximo asistidor de la historia de los Mundiales es otro deseo. Se sabe, y lo ha dejado en claro siempre públicamente, a Messi no le interesan los títulos individuales por sobre los colectivos. Ni siquiera con ocho Balones de Oro.
El alemán Walter Fritz tiene 10 pases-gol en apenas 990 minutos jugadores en partidos mundialistas. Messi, con 9, es el segundo -el mejor entre los actuales- y también podrá alcanzarlo.
Hay un deseo que Messi, desde el día después al 18 de diciembre en el estadio Lusail cuando hizo el gesto de "ya está" al palco donde estaba su familia tras ganar la histórica final ante Francia, tiene entre ceja y ceja. Ser bicampeón es un privilegio de pocos (solo Italia en 1934-38 y Brasil 1958-1962 lo hicieron). Ganar dos Mundiales es solo para 20 futbolistas en toda la historia y un solo argentino: Daniel Alberto Passarella.
Daniel Passarella, Diego Maradona y Lionel Messi, los tres capitanes campeones del mundo. Fotos: AP y AFP
En aquella primera página del libro messiánico, Diego Armando Maradona alentaba en la tribuna. En esta última estará en el cielo. Lionel Scaloni y Pablo Aimar estaban en el banco de suplentes, hoy siguen en ese lugar, pero pasaron de jugadores a entrenadores. Pero hay algo que no cambia: Messi quiere seguir siendo lo que es, el mejor de la historia.
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