El regreso de Esequiel Barco a Independiente está más cerca que nunca. Tal como adelantó Clarín la semana pasada, las negociaciones para concretar la vuelta del extremo de 27 años avanzaron en los últimos días y el optimismo reina tanto en Avellaneda como en el entorno del futbolista. El Rojo ya hizo un movimiento formal, pero Spartak Moscú lo rechazó, aunque las conversaciones siguen abiertas.
Barco viene de atravesar uno de los mejores momentos de su carrera. Fue una pieza clave en la reciente consagración de Spartak en la Copa de Rusia y hasta marcó un gol en la final frente a Krasnodar. Sin embargo, más allá de su presente deportivo en Europa, la decisión personal ya está tomada: quiere volver al país y vestir otra vez la camiseta del club donde se formó.
La principal razón es familiar. El futbolista pretende estar más cerca de su hija, Abi, y por eso comenzó a trabajar activamente para encontrar una salida que beneficie a todas las partes. La llave para destrabar la operación, de hecho, la tiene el propio Barco.
Según pudo saber este medio, el atacante ya les comunicó a los dirigentes del Spartak que está dispuesto a renovar el vínculo que vence dentro de una temporada. A cambio, solicitó que le permitan marcharse a préstamo durante un año a Independiente. La propuesta es evaluada en Moscú como una alternativa beneficiosa para el club ruso, que se aseguraría extender el contrato de uno de sus jugadores más valiosos.
Esequiel Barco en el Spartak Moscu de Rusia
En paralelo, Independiente avanzó formalmente. Durante el fin de semana envió la oferta oficial de club a club para solicitar la cesión por doce meses, sin cargo y con una opción de compra por el 50 por ciento del pase. Se trata de una cláusula prácticamente testimonial, ya que la idea acordada entre las partes es que, una vez concluido el préstamo, Barco regrese a Rusia para cumplir con su nuevo contrato.
Como muestra de su voluntad para regresar, el futbolista también movió fichas por su cuenta. A través de su representante remitió una carta formal al Spartak pidiendo que contemplen favorablemente la propuesta presentada por Independiente.
La primera contestación fue negativa. De todos modos, entre Independiente y Barco planean elevar otro ofrecimiento que podría incluir un cargo del préstamo. La negociación está abierta.
Mientras tanto, hay otro asunto que podría encontrar resolución en las próximas horas y que ayudaría a terminar de acercar posiciones entre el jugador y la institución de Avellaneda.
Cuando Independiente transfirió a Barco a Atlanta United en 2018, el futbolista cedió el porcentaje que le correspondía de la operación para que se construyeran canchas de césped sintético en el predio de Villa Domínico. Sin embargo, durante la gestión encabezada por Hugo Moyano aquella obra nunca se concretó bajo los términos acordados.
Por ese motivo, Barco inició acciones legales tiempo atrás. Si bien la cancha sintética finalmente fue construida durante la actual conducción, nunca fue reconocida oficialmente como una obra impulsada gracias al aporte económico del jugador.
Ahora existe una idea para cerrar definitivamente esa herida. La dirigencia evalúa invitar a Barco al predio de Villa Domínico y realizar un acto formal para imponerle su nombre a la cancha de césped sintético. Un gesto simbólico que serviría para reconocer públicamente el aporte que realizó el futbolista cuando dejó el club.
Por lo pronto, el extremo ya se encuentra en Argentina desde la semana pasada. Si Spartak da el visto bueno definitivo, podría viajar nuevamente a Rusia para firmar la renovación contractual y regresar de inmediato para ser presentado como refuerzo del equipo de Gustavo Quinteros.
Después de casi nueve años, desde aquella salida tras la conquista de la Copa Sudamericana 2017, el hijo pródigo de Avellaneda está a un paso de volver a casa. Y esta vez, como nunca antes, todas las señales apuntan en la misma dirección.
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