En Pedro Páramo, aclamada novela del escritor mexicano Juan Rulfo, Comala es un pueblo donde los personajes vagan sin encontrar nunca la paz, atrapados en un bucle de culpa, lamentos y deseos no cumplidos. La "maldición del quinto partido" encierra a la Selección Mexicana en un purgatorio similar. Mundial tras Mundial, el equipo llega a los partidos de eliminación con la promesa de la gloria, solo para chocar contra una barrera insuperable y volver a empezar el ciclo del lamento.
El día en que todo comenzó fue el mediodía del 15 de junio de 1986. Bajo un sol abrasador que abrumaba a los casi 115 mil espectadores que se encontraban en el Estadio Azteca, un joven Javier Aguirre recibió el balón en el borde del área y se lo cedió a Manuel Negrete. Allí, el delantero inmortalizó su nombre en la historia del fútbol: conectó una tijera espectacular que se clavó junto al poste izquierdo de Borislav Mijailov. Aquel golazo abrió el marcador para vencer a Bulgaria en los octavos de final y avanzar a la siguiente ronda. Nadie lo sabía en ese momento, pero esa tarde registraría el último triunfo de México en una fase eliminatoria mundialista. Y también sería la última vez que el Azteca recibió al Tri en una Copa del Mundo. Hasta este jueves.
En 2026, el mediocampista que asistió a Negrete es el director técnico del combinado nacional y tendrá la oportunidad de romper, de una vez por todas, la barrera que su propio equipo dejó plantada en 1986. Es que, con el correr de los años, la obsesión por alcanzar los cuartos de final se transformó en una carga psicológica asfixiante. México nunca ha superado esa instancia y el nuevo formato de la competición tampoco juega a su favor, ya que ahora el calendario exige ganar un encuentro adicional para igualar su mejor registro histórico.
Esta “maldición” se ha alimentado de actuaciones decepcionantes que no coincidían con las expectativas generadas, poco carácter en partidos definitorios e incluso arbitrajes polémicos. Todos estos factores dieron origen a esta mala racha deportiva que, con el tiempo, pasó a convertirse en un estado de ánimo colectivo. “Siempre hay esa presión de la gente que siempre está hablando de ‘ese quinto partido, ese quinto partido’ y se te mete en la cabeza”, sintetizó al respecto el delantero Carlos Vela, que supo representar al cuadro mexicano en Sudáfrica 2010 y Rusia 2018. Por su parte, Bora Milutinovic, estratega del Tri en el 86, ofrece una mirada distinta: "Mencionan el quinto partido, pero México debe pensar en el sexto. Hablar es sencillo; lo importante es el ambiente, el espíritu y el compañerismo".
Los jugadores que representaron al Tri durante Qatar 2022 tras la eliminación mexicana. El Mundial pasado marcó una de sus actuaciones más flojas en la historia del país norteamericano.
Foto: EFE/ José Méndez
Pero ¿cómo fue que se generó esta situación para la Selección Mexicana? Italia 90’ fue el último Mundial que no contó con la presencia de los norteamericanos debido a una suspensión de la FIFA a partir del escándalo conocido como “Los Cachirules”. A partir de 1994, México se hizo presente en todas las citas mundialistas, aunque la suerte continuó siéndole esquiva. En Estados Unidos 94’, el Tri logró el primer puesto en su grupo y contaba con figuras como Hugo Sánchez y Jorge Campos. Sin embargo, la sorprendente Bulgaria tuvo su revancha de lo acontecido ocho años antes en el Azteca y eliminó a los mexicanos en una infartante definición por penales. En el 98’, los mexicanos también lograron superar la fase de grupos e incluso comenzaron ganando el partido de octavos de final contra Alemania con un gol del “Pájaro” Hernández. Finalmente, México no resistió y, en menos de 15 minutos, los teutones dieron vuelta el partido con goles de Klinsmann y Bierhoff, lo que significó una nueva eliminación.
Cuatro años más tarde, en Corea-Japón, llegó el golpe más duro para el Tri. En una selección que contaba con Cuauhtémoc Blanco y Rafa Márquez en los mejores momentos de sus carreras, México le ganó el grupo a Italia y se cruzó en octavos con su némesis y principal competidor continental: los Estados Unidos. Pero, a pesar de ser un rival conocido, la selección dirigida por el “Vasco” Aguirre -actual director técnico del Tri- sufrió una derrota durísima en Jeonju por 2 a 0 con goles de Brian McBride y Landon Donovan.
La Selección Mexicana sufrió uno de los mayores golpes en su historia tras ser eliminada por su principal adversario, Estados Unidos, en los octavos de final del Mundial Corea-Japón 2002.
Foto: Archivo
En 2006 y en 2010, surgió un obstáculo repetido: la Selección Argentina. En el Mundial de Alemania, México forzó el alargue en los octavos ante una Albiceleste plagada de figuras como Juan Román Riquelme, Hernán Crespo y un jovencísimo Lionel Messi. Pero fue un zapatazo inolvidable de Maxi Rodríguez en el alargue el que puso fin a la ilusión azteca, dirigida por el argentino Ricardo Lavolpe. En Sudáfrica, la historia se repitió bajo el mando de Diego Armando Maradona en un encuentro marcado por el polémico arbitraje de Roberto Rosetti, quien convalidó un gol en evidente fuera de juego de Carlos Tévez.
Durante Brasil 2014, el maleficio pareció desvanecerse. Con un Guillermo Ochoa colosal bajo los tres palos, México vencía a Países Bajos a dos minutos del pitazo final, hasta que un polémico penal sobre Arjen Robben desató la remontada europea. En Rusia 2018, el Tri firmó una de sus victorias más memorables al batir 1-0 a la campeona vigente, Alemania, con un tanto de Hirving Lozano; sin embargo, el entusiasmo se estrelló en octavos ante Brasil. La crisis tocó fondo en Qatar 2022, donde la escuadra de Gerardo Martino sufrió su mayor decepción reciente al quedar eliminada en la primera fase.
Carlos Tévez le convirtió dos goles a México en los octavos de final de Sudáfrica 2010. Uno de ellos lo hizo cuando estaba en un claro fuera de juego que no fue sancionado por el árbitro del partido
Foto: Archivo
Hay una coincidencia en las mejores participaciones de México en una Copa del Mundo: ambas fueron en 1970 y 1986, cuando los mundiales se disputaron en territorio azteca. Por eso la expectativa crece en este 2026, aunque la realidad marca que solamente 13 de los 104 partidos del Mundial se desarrollarán en suelo mexicano.
El dato que alimenta las esperanzas de los aztecas tiene que ver con la configuración de su plantel. La convocatoria de la Selección de México está conformada por un mix de jugadores experimentados (como Guillermo Ochoa y Raúl Jiménez) y una nueva generación que buscará impulsar el rendimiento del Tri. El emblema de esta renovación es Gilberto Mora, el niño prodigio de los Xolos de Tijuana que, con apenas 17 años, ostenta el récord de ser el debutante más joven en la historia de la selección absoluta y completará la hazaña inédita de jugar tres citas mundialistas en un mismo año (Sub-17, Sub-20 y Mayor). "Este muchacho no tiene techo, es un diamante en bruto al que debemos llevar entre todos", lo elogió Aguirre.
Gilberto Mora es el futbolista más joven en jugar en el Mundial 2026 y es una de las principales apuestas para la Selección Mexicana de cara al futuro.
Foto: EFE/ Carlos Ramírez
En la ofensiva destaca también Armando “La Hormiga” González, un joven goleador de 23 años de Chivas de Guadalajara. Caracterizado por un posicionamiento depredador en el área y una definición letal con ambos perfiles, "La Hormiga" fue uno de los futbolistas Sub-23 con más tantos a nivel mundial durante la última temporada con 24 tantos en 35 partidos. A ellos se suma Julián Quiñones, quien llega en estado de gracia tras consagrarse como el máximo artillero de la Saudi Pro League por encima de Cristiano Ronaldo, acumulando 26 festejos en lo que va del año.
Sin embargo, uno de los puntos a tener en cuenta es que varios de los miembros del plantel de Aguirre llegan tocados por lesiones. Entre ellos se encuentran César Huerta, Alexis Vega, Santi Giménez, Luis Chávez y Edson Álvarez que tuvieron recuperaciones contrarreloj para llegar en buenas condiciones para el debut de este jueves contra Sudáfrica.
El seleccionador de México, Javier Aguirre, comenzó la preparación de cara a esta Copa del Mundo con más de un mes de anticipación y con la liga mexicana aún en curso.
Foto: EFE/ José Méndez
Para el "Vasco" Aguirre, la clave residirá en el aspecto mental. La preparación comenzó con más de un mes de anticipación -con la liga local aún en curso- con el objetivo de maximizar la intensidad y el compromiso de sus jugadores. A esto se le sumará la variable de la localía y el famoso “Efecto Azteca”, que puede incidir en la motivación del plantel mexicano. Ubicado como favorito en el Grupo A junto a Sudáfrica, Corea del Sur y la República Checa, el objetivo primordial del Tri es será liderar su zona. De lograrlo, el fixture le permitirá jugar en su territorio hasta los octavos de final, con grandes posibilidades de encontrar en su propio suelo el cobijo necesario para derribar, finalmente, la frontera de los cinco partidos.
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