Las conclusiones posteriores a la igualdad 1-1 ante Marruecos en el debut mundialista podrían ser ignominiosas para un futbolero mayor de 40 años, pero atendibles y hasta lógicas para los más jóvenes. "Quien no conoce mucho piensa que empatar contra Marruecos es una derrota. Se consiguió un punto ante una selección difícil, que tiene grandes jugadores. Hay que poner las cosas en su lugar", lanzó Romario, analista de la cadena que transmite los partidos en el vecino país. Y esa es la sensación con la que se quedaron Carlo Ancelotti y sus dirigidos tras el choque contra los africanos: sortearon la primera prueba sin quedar dañados.

La mejor noticia para Brasil en Nueva Jersey es que quedó bien parado de cara a los últimos dos partidos que definirán el grupo, ante Haití y Escocia. En la primera parte del juego, Marruecos impuso condiciones y fue ampliamente superior a los sudamericanos. La diferencia abismal estuvo en la mitad de la cancha. El gol de Ismael Saibari parecía ser el primero de varios. El escenario de caos no era ilógico por aquellos segundos. Hasta que apareció Vinicius con el empate salvador que le aportó paz a los comandados por Ancelotti.

"No es un mal resultado. La primera parte fue difícil porque estuvimos ansiosos y erráticos, con algunos problemas de equilibrio. Pero esto es solo el principio del camino. Vamos a mejorar, no hay dudas. No hay que perder la confianza, no podemos pensar que estamos perfectos. La Copa del Mundo no se gana en el primer partido", lanzó Ancelotti en la conferencia de prensa.

"Vinicius es uno de los grandes del mundo", elogió Carletto a Vinicius, al cabo la figura del duelo. El extremo de Real Madrid jugó un gran partido, estuvo metido durante los 90 minutos y sacó la cara por el equipo en el peor momento. Vini había avisado en la previa que su máxima motivación era poner a Brasil en lo más alto y no a su nombre. "Carlo me conoce desde que llegué a España; me hace adaptarme lo más rápido posible al equipo y me da la importancia que merezco. Por eso hago mucho más por él", devolvió la caricia el atacante de 25 años.

"En el anterior Mundial era muy joven; hoy tengo más experiencia, también más presión. Creo que estoy preparado para todo lo que venga", destacó Vini, que se ganó el premio al mejor jugador del encuentro. Y analizó: "El planteamiento cambió después del gol en contra: conseguimos abrir más el juego y tener más posesión. Cuando Raphinha se movió de lado y abrió el campo tuvimos más espacio y jugamos mejor. Marruecos es un excelente equipo, sabíamos que sería complicado. Juegan juntos desde hace mucho tiempo, llegaron a la final de la Copa África y el resultado tiene valor. Debemos mejorar para ganar los próximos partidos".

Por último, Vinicius realizó una autocrítica. "Hice un gol, pero no tuve mi mejor partido. Puedo mejorar en la parte técnica y en ataque. También he ayudado en defensa; todo el mundo ha hecho un trabajo impecable. Tengo que mejorar porque es imprescindible para ganar el Mundial", soltó.

Pasó el debut de Brasil (acumula 21 partidos sin perder en los estrenos mundialistas, con 17 alegrías y 4 igualdades), el eterno candidato por el peso de su escudo. Si bien la realidad futbolística de los sudamericanos no invita demasiado a soñar, pudo salir de pie ante un rival que lo superó largamente en la primera parte y al que muchos señalan como candidato. Tal vez el pequeño consuelo sea impropio para tamaña camiseta. Pero negar la realidad sería el peor de los pecados. Y eso lo tienen claro Romario, Ancelotti y Vinicius.