River va a la carga por Rafael Santos Borré. Desde el club de Núñez averiguaron condiciones por el delantero colombiano que juega en el Inter de Porto Alegre y que vistió la banda roja entre 2017 y 2021, e intentarán llegar a un acuerdo para repatriarlo.

Hay un dato alentador para River. Según pudo averiguar Clarín, los valores, tanto del pase, como del salario del jugador, son menores a los que tenía en el verano cuando desde Udaondo y Figueroa Alcorta habían sondeado por el atacante de 30 años nacido en Barranquilla. El jugador ya dio el sí y hay un dato importante a tener en cuenta: su posible llegada no depende de lo que suceda con Giovanni Simeone o Lucas Beltrán, cuyas negociaciones están trabadas. Borré puede aterrizar junto a uno de los delanteros mencionados ya que River busca más de un jugador para reforzar su ataque.

Otra cuestión a tener en cuenta es que en Núñez ya quedó atrás que el jugador se haya ido libre en 2021, aunque dejó una compensación económica de aproximadamente 1 millón de dólares. Y entienden que todavía está vigente. A su vez, a Eduardo Coudet le gusta. De hecho, él lo llevó a Borré a Inter en 2024 cuando era técnico del equipo de Porto Alegre. Ahora, la institución brasileña necesita vender ya que debe equilibrar las cuentas.

Borré, con la camiseta de Inter. EFE/ Ariel Ochoa

Si bien en sus pasos posteriores a River en Alemania y Brasil, a Rafa le costó recuperar aquel nivel que tuvo en el equipo de Marcelo Gallardo campeón de la Copa Libertadores 2018 o del subcampeón 2019, de cara al arco transita un buen presente: en el primer semestre de este 2026, anotó nueve goles en 1.734 minutos (repartidos en 28 partidos), lo que le da un promedio de un tanto cada 192 minutos.

Para tomar como parámetro, Sebastián Driussi este año acumula un gol cada 162 minutos (siete en 1.132’) y Facundo Colidio, uno cada 272’ (cinco en 1.360’). Maxi Salas, borrado del plantel para lo que viene, tuvo una media de uno cada 264 minutos (tres en 791’). En tanto, en sus cuatro años en River, Borré anotó 55 goles en 149 partidos, lo que le dio un promedio de 0,37.

El colombiano tuvo un gran inicio de temporada a principios de este año con cinco tantos en siete juegos del Campeonato Gaúcho (le hizo dos a Gremio en el clásico) y también un positivo arranque del Brasileirao, amargando a Flamengo en el 1-1 por la segunda fecha. Después, le tocó atravesar una sequía de tres meses que la cortó con tres anotaciones en una semana: el 6 de mayo fue clave para la obtención de la Recopa Gaúcha, luego festejó ante Coritiba por el torneo brasileño y cerró el pase a la siguiente ronda de la Copa de Brasil.

Pese a ser citado asiduamente a la selección colombiana y de haber estado en la fecha FIFA de marzo (sin minutos vs. Croacia y Francia), el entrenador de la selección cafetera, el argentino Néstor Lorenzo decidió no llevarlo al Mundial.

Así las cosas, en River, la posibilidad de ir por Borré comenzó a tomar fuerza y en las últimas horas ya se entablaron los primeros contactos con Inter, que se muestra abierto a conversar y a recibir una oferta y no ve con malos ojos su salida por cuestiones salariales. Eso sí, no aceptaría menos de entre 4 y 5 millones de dólares por su pase.

Borré se quedó afuera de la lista de Colombia para el Mundial. EFE/ Daniel Piris

A Borré, en tanto, le entusiasma el desafío de tener su segundo ciclo en el club donde fue más feliz y aún conserva su foto de perfil en Instagram. De hecho, eso fue lo que le respondió al Chacho Coudet en la comunicación telefónica que tuvieron en estas recientes jornadas, a modo de preludio para luego avanzar.

No son dos desconocidos: el entrenador, como ya se mencionó, en su etapa en el Inter, fue quien lo pidió en el 2024 cuando Rafa todavía era jugador del Eintracht Frankfurt y estaba a préstamo en el Werder Bremen. Si lo dirigió solo en 10 encuentros fue porque a mediados de ese año estuvo la Copa América (el punta fue citado) y luego, en julio, el Chacho dejó su cargo.

El técnico de River sabe lo que Borré le puede dar y cómo encajaría en esa idea que tiene para el segundo semestre: le aportaría esa presión alta e intensidad que el DT busca en el ataque de su equipo, además de los goles.