El Mundial 2026 empezó a jugarse también en las tribunas. Cuando el torneo acaba de superar la mitad de su calendario, la FIFA difundió las cifras oficiales de asistencia partido por partido y el dato confirma una tendencia que se venía percibiendo desde la jornada inaugural: los estadios aparecen llenos, el promedio se mantiene alto y el récord histórico de público en Copas del Mundo está a punto de caer.
Después de 54 encuentros disputados, sobre los 104 que tendrá esta edición ampliada, el acumulado ya llegó a 3.456.370 espectadores, con un promedio de 64.007 personas por partido. El número impacta todavía más cuando se lo compara con el Mundial de Estados Unidos 1994, que se mantiene como la referencia máxima en materia de asistencia: aquella Copa reunió 3.587.538 espectadores en 52 partidos, con un promedio de 68.991.
La diferencia actual es mínima para la escala del torneo: al Mundial 2026 le faltan apenas 131.168 personas para igualar la cifra de 1994. Es decir, el récord podría quedar atrás en los próximos dos o tres partidos, con casi medio torneo todavía por delante. La comparación tiene un matiz importante: el formato actual, con 48 selecciones y 104 encuentros, naturalmente amplía el margen de acumulación. Pero el volumen de público en esta primera mitad muestra que no se trata solo de más partidos, sino también de ocupación sostenida y estadios de gran capacidad utilizados con eficacia.
La FIFA ya había marcado una primera referencia fuerte al cierre de los 44 partidos: hasta ese momento se habían registrado 2.851.010 espectadores, un promedio de 64.796 por encuentro y una ocupación informada del 99,6% del aforo disponible. Desde entonces, los diez partidos siguientes sumaron otros 605.360 hinchas, lo que llevó el total cerca de la marca de 1994 mucho antes de lo que podía proyectarse en una competencia de 39 días.
El público argentino, por encima de la media. Foto: Juano Tesone / Enviado especial.
El Mundial norteamericano, repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, tiene una ventaja estructural evidente: combina mercados de enorme demanda, infraestructura de grandes dimensiones y ciudades acostumbradas a eventos masivos. Pero incluso en ese contexto, la respuesta del público está siendo uno de los datos centrales de la Copa. En los primeros 54 partidos hubo tres encuentros con 80.824 espectadores, la cifra más alta registrada hasta ahora en esta edición: el debut entre México y Sudáfrica, Uzbekistán ante Colombia y República Checa frente a México, todos en el Estadio Ciudad de México.
También hubo grandes convocatorias en Nueva York/Nueva Jersey, Dallas, Los Ángeles, Atlanta, Houston y San Francisco, sedes que sostuvieron cifras por encima de los 68 mil o 70 mil espectadores en varias jornadas. La dispersión del público no se explica únicamente por los seleccionados más convocantes. El listado oficial muestra partidos de grupos muy distintos con ocupaciones altas y una regularidad poco habitual para una primera fase tan extensa.
México, a estadio lleno en el Azteca. Foto: REUTERS / Annegret Hilse.
En ese escenario, la Selección Argentina también aportó su parte. Sus dos primeros partidos llevaron en conjunto 139.694 espectadores. El debut ante Argelia, en Kansas City, reunió 69.045 personas. El segundo encuentro, frente a Austria en Dallas, convocó 70.649. El promedio argentino, 69.847 por partido, quedó por encima de la media general del torneo.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, buscó ponerle palabras a ese fenómeno en una conferencia en Nueva York. “Ha sido algo increíble, el mayor espectáculo que el mundo haya visto, no solo de fútbol, sino de toda la historia. Los estadios están a reventar y las ciudades se convierten en una fiesta. En las gradas se ven familias enteras, niños y muchas mujeres. Es algo maravilloso”, afirmó.
Gianni Infantino, feliz por el éxito del Mundial. Foto: EFE / Jan Téllez Asensio.
Más allá del tono celebratorio, los números acompañan la descripción. En la última jornada, el miércoles 24, la asistencia acumulada en los seis partidos del día llegó a 384.206 espectadores, una nueva marca diaria para una Copa del Mundo. Según los datos difundidos por la FIFA, fue la tercera vez en menos de una semana que se superó ese registro, después de que una marca anterior de 277.070 personas se hubiera mantenido durante casi 32 años.
Con el torneo todavía en desarrollo, la lectura estadística ya permite una conclusión clara: el Mundial 2026 está a punto de quebrar una marca que durante más de tres décadas pareció difícil de alcanzar. Estados Unidos 1994 había quedado instalado como el Mundial de los estadios llenos, el que confirmó la capacidad del mercado norteamericano para abrazar un evento global de fútbol. Treinta y dos años después, la Copa volvió al mismo territorio ampliado, ahora con México y Canadá como socios, y está por superar aquel techo cuando todavía le queda casi la mitad de su recorrido.
La discusión sobre el nuevo formato, con 48 selecciones y 104 partidos, seguirá abierta. Habrá quienes destaquen la mayor representación global y quienes adviertan sobre el riesgo de estirar demasiado la competencia. Pero en términos de público, el efecto ya es indiscutible. El Mundial 2026 no solo llenó estadios: está a un paso de convertirse en el más convocante de la historia.
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