Sidny Cabral hizo explotar de emoción a las 10 islas que componen Cabo Verde y conmovió al mundo yendo a buscar a su novia en la tribuna para celebrar el momento más importante de su vida deportiva.

El lateral izquierdo hizo gala de su facilidad para manejar ambos perfiles y la clavó en el ángulo del arco del Dibu Martínez para igualar el partido en el tiempo suplementario, pero entre todas las personas que celebraron su gol, la más importante era Jayley Da Cruz, una creadora de contenido que mantiene una relación con el jugador del archipiélago.

Empató Cabo Verde

Cabral y un golazo a los 103' para el 2-2 ante Argentina. pic.twitter.com/Nk6yrcL3Vp

— TyC Sports (@TyCSports) July 4, 2026

Su historia en primera persona

Cabo Verde, el país más pequeño en superficie y el segundo menos poblado en disputar este Mundial 2026 se despide con gloria. En octubre, cuando selló su clasificación con un 3-0 sobre Esuatini -que hasta hace poco se conocía como el reino de Swazilandia- hubo 15 mil tickets a la venta -a precios de entre 1 y 5 dólares- en el estadio Nacional en Praia, la capital del país que fue una colonia portuguesa.

Sidny Lopes Cabral no nació en ninguna de las diez islas y cinco islotes que conforman este archipiélago sobre el Atlántico, frente a las costas occidentales africanas, con Senegal como su vecino más cercano. Lo hizo en Rótterdam, donde sus padres caboverdianos se asentaron tras salir de las islas. Pero como su hermano Rodny ya había jugado para la selección, él lo imitó.

"Messi es Messi... no hacen falta muchas palabras para describirlo. Yo, como cualquier otro jugador, ya vi cientos de videos de él. Es una referencia para todos", le había confesado a Clarín al responder unas preguntas desde la concentración de los "Tiburones Azules", como se conoce a la Selección que tiene su búnker en Tampa, en la costa del golfo de Florida, a cuatro horas de auto de Miami, donde se jugó el partido. .

Foto: REUTERS/Paul Childs

Contra Argentina, Sidny volvió a dar muestras de sus principales características, esas que lo catapultaron de quedarse sin club en la pandemia, pasar a la cuarta división de Alemania y terminar en el Benfica de Portugal, que ahora lo vendió en una millonaria transferencia (en unos siete millones de euros) al Trabzonspor de Turquía. Tiene alma de extremo y puede ir por los dos perfiles, por lo que su mayor fortaleza es el ataque, donde cuando fija a su rival suele jugar el 1vs1.

En la previa, ya había anticipado cómo sería el partido: "Durante este Mundial, he intentado estar más concentrado en mí, en mi trabajo y en nuestra Selección, y recién después en los rivales. Si perdemos demasiado tiempo pensando en cosas que no podemos controlar, estamos más lejos de conseguir la victoria", afirmó.

Lopes Cabral, con el dorsal 13. Foto: REUTERS/Paul Childs

En el Benfica, donde fue pedido por José Mourinho y jugó 28 partidos en la temporada, fue compañero de dos argentinos: Nicolás Otamendi y Gianluca Prestianni, que le mostraron una de las pasiones del país. "Voy conociendo un poco. Trabajé con algunos argentinos en Benfica. Sé que Otamendi y Prestianni estaban todo el tiempo tomando mate... a toda hora jajajaja", cerró.