El barrio Kennedy está revolucionado, casi como todo Paraguay. Es cierto que el Mundial ya es historia para la Selección albirroja, pero los “26 guerreros” -como definió Gustavo Alfaro a sus jugadores- dejaron huella. En especial, ese espigado arquero que asoma por la puerta y se encuentra decenas de niños al borde del zaguán. Se trata de Orlando Gill, el número uno de San Lorenzo, oro en polvo para un club que necesita ajustar sus cuentas.

Sí, las manos firmes de este guaraní de 26 años, las que detuvieron los remates de los delanteros más poderosos de Europa, entre ellos Kylian Mbappé, serán clave para empezar a sanaer una economía agobiada por inhibiciones, juicios, déficit operativo y un pasivo de casi 100 mil millones de pesos.

Gill hoy es objeto de codicia del otro lado del Atlántico. Y si la Copa del Mundo es una gran vidriera para los futbolistas, el número uno nacido en la ciudad de San Lorenzo -sí, la historia parece guionada- aprovechó el escaparate. Contra Alemania y Francia fue el MVP de la FIFA y los ojos de los scoutings de posaron sobre él. A tal punto que Manchester United, Torino, Lazio, Ispwich y hasta Aston Villa, en el caso de que Dibu Martínez emigre, lo tienen en sus planes para la temporada que comenzará después del torneo que se está disputando en suelo norteamericano.

Orlando Gill, la tarde en que se atajó todo ante Francia. Foto: Reuters / Kyle Ross.

"No te puedo decir sí o no. Me dijeron que hay, pero no una oferta formal... No es que me quiera meter algo en la cabeza. Nos sentaremos a hablar con el club, a ver qué es lo que conviene", dijo Gill al aterrizar en Asunción. Su representante es Javier Saviola. El ex delantero de River y Barcelona, entre otros grandes clubes, es el dueño de Creer Group, una agencia que patrocina futbolistas en Sudamérica y Europa.

“Fue una excelente decisión haber acordado con él, me comentó que hay varias cosas, muchos lugares donde se puede entrar", comentó el paraguayo. Y agregó: "En mi contrato hay una cláusula, creo que se tiene que respetar. Ya dependerá del club, si es para el bien de los dos, hay que ponerse de acuerdo y ya".

Orlando Gill fue héroe de Paraguay en los penales contra Alemania. Foto: Reuters / Winslow Townson.

La cláusula de salida de Gill está fijada de 7 millones de dólares, un monto más que accesible para un club europeo. San Lorenzo posee el 50% del pase que compró en enero de 2025 por 500 mil dólares. Los dirigentes azulgranas pretenden algo más. Después de 59 partidos en el Ciclón, 29 de ellos con la valla invicta, pero sobre todo por los 11 encuentros que defendió el arco de Paraguay, su carrera está en un momento bisagra. Néstor Gorosito ya lo sabe y por eso está pensando en otro guardián para los tres palos.

Tan destacado fue el desempeño de Gill que People publicó un artículo en sus páginas. La famosa revista estadounidense quedó impresionada por una anécdota que pinta de cuerpo entero al arquero. Cuando su hijo Lautaro nació prematuro, sufrió algunas complicaciones de salud que ameritaron gastos médicos. Gill se vio obligado a vender el buzo que utilizó en la Sub 20, entre otras pertenencias. Pedro Suárez, un vecino, lo ayudó. Le compró el ropa en 200 mil guaraníes (unos 32 dólares). Por estas horas, anunció que le devolvería los recuerdos de sus primeros pasos en las selecciones juveniles.

Sus casi 2 metros y sus atajadas no pasaron inadvertidos para los colegas. Gill contó que se encontró con una enorme sorpresa en su cuenta de Instagram después de los penales que atajó en la definición con los alemanes, los que le valieron a Paraguay el pase a los octavos de final. Recibió un mensaje de uno de sus ídolos, Tibaut Courtois.

Gill vuela alto: tiene destino europeo. Foto: AP Photo / Petr David Josek.

"Me sorprendió. Después del partido con Alemania, revisé mis redes y me encontré con su mensaje. La verdad, no lo podía creer. Entré a chequear si era real o una cuenta falsa. No, era él. Nos escribimos un poco. Es una alegría inmensa que se haya tomado el tiempo de escribirme. Me saludó, me dijo 'excelente tarea'. Le contesté: 'Ojalá que, dentro de poco, podamos compartir algún partido en cancha'. Me dice: 'Ahora, cuando vuelva a España, te mando una camiseta mía'. Y me sorprendió más. Después, no seguimos la charla porque ya estaba concentrado para el próximo partido. Es una excelente persona", contó.

También intercambió el buzo con Manuel Neuer. “Me deseó mucha suerte, me felicitó, cambiamos camisetas, fue un privilegio, compartí el arco con él. Hay un video de cuando era chico en el que decía yo algún día quiero ser como él, no sé de dónde lo sacaron. Es un gran logro para mí, un sueño cumplido”, contó sobre su encuentro con el alemán que participó en los últimos cuatro Mundiales.

Orlando Gill se adueñó del arco de San Lorenzo y eso le valió llegar al de Paraguay.

Hubo dos personas clave para que Gill lograra llegar a la cúspide. Una de ellas fue Mario Jara, quien la noche del lunes lo sorprendió con un asado en el que prevaleció la costilla, el corte favorito del arquero. Radicado hace 15 años en Asunción, fue un delantero con recorrido en el Ascenso argentino, entre ellos Barracas Central y El Porvenir. También jugó en Olimpia y General Díaz. Fue técnico de ocho clubes paraguayos, entre ellos San Lorenzo, donde le dio la titularidad a la figura mundialista.

“Lo tuve en dos ocasiones en San Lorenzo de Paraguay. El primer proceso fueron seis partidos en el final del torneo. Jugó cinco de ellos de titular. Después, estuvo casi siempre en el arco. Yo lo veía en el plantel y no podía creer que no atajara”, le dijo el formoseño a Clarín.

Entonces, recaló en el homónimo de Boedo. “Estuvo siete meses sin jugar, le tocó en Reserva, llegó a la final con River”, añadió Jara. San Lorenzo no tenía cupo de extranjeros. Hasta que lo liberó y apareció otro hombre vital para el arquero: Miguel Angel Russo. El fallecido entrenador le dio el espaldarazo que necesitaba. El 13 de diciembre de 2024, debutó en el arco azulgrana ante Tigre en el Nuevo Gasómetro. Fue con derrota y silbidos colectivos. Los aplausos para Gill llegarían más adelante, claro. Y de qué manera.