Lionel Messi se equivocó. La del martes no fue la primera vez que lloró dentro de una cancha como dijo en una de las tantas entrevistas que dio en la zona mixta. Fueron otras lágrimas estas, de desahogo, de emoción, de liberación. Pero hace dos años, en Miami, en la final de la Copa América 2024 contra Colombia había entregado, hasta acá, una de sus imágenes más fuertes. Las cámaras lo captaron en el banco de suplentes a moco tendido por haber pedido el cambio después de una lesión que no lo dejaba jugar. Esas gotas que caían por sus mejillas eran de tristeza, de frustración por no poder ayudar a sus compañeros a conseguir otro título. Una coronación que igualmente llegó en el alargue con el gol de Lautaro Martínez. Esta vez Leo está dentro del rectángulo, le habla al "Toro" en el oído mientras Egipto festeja el 2-0 a los 67 minutos. Lo que viene después es la remontada más épica de todos los Mundiales. Él vuelve a dar la cara por Argentina y la Selección vuelve a dar la cara por él para que su historia mundialista no se cierre. Eso provoca otro llanto, contagioso, masivo, que nace en Atlanta y que se propaga a la velocidad de la luz en cada argentino (y extranjero) al que le circula sangre por las venas.
Es imposible no emocionarse. Pero más allá de lo que le pueda pasar a los simples terrenales, al igual que ocurrió el día después de su concierto contra Argelia con un triplete incluido en el primer partido de este camino mundialista, hay que escuchar alrededor de la "Pulga". A sus compañeros, a sus pares, a los deportistas que quizá son los únicos que pueden experimentar un sentimiento similar. Porque Messi siempre es noticia. Hasta en eso es único.
Ni el partido perfecto de Leandro Paredes ni el cabezazo estético de Enzo Fernández ni la cámara que sigue al detalle a Lionel Scaloni en el momento de más euforia lo corren del foco. Siempre Messi va a hacer algo que va a ser más importante. O que todos nosotros lo vamos a volver más importante. Puede ser un gesto como el que tuvo con la periodista Sofía Martínez en una zona mixta para acallar los haters que la atosigaban sin razón. Esos trece minutos impecables que jugó después de haber errado -otra vez- un penal. O la aventada de sus compañeros en el medio de la cancha como si fuera su casamiento con Antonela.
La carta del brasileño Rivaldo o la anécdota descriptiva de Thierry Henry entran al tope de la lista de todo lo que se ha leído o scrolleado en las redes sociales durante las últimas 24 horas. "Esto es cosa de Hollywood. Es casi como cuando escribes un guion, es como una película que nunca pasaría en la vida real. Como diciendo ‘vamos, el director se pasó un poco de la raya con esta’. Nos recordó primero que es humano; es humano porque falló algunos penales, cuatro de ocho. Luego nos recuerda de nuevo que no es humano", empezó su análisis en la cadena estadounidense Fox, que lo tiene en el estudio principal junto a Zlatan Ibrahimovic.
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— tlm (@teamleomessiok) July 8, 2026
"Jugué con él y lo que pasa con Leo es que no tienes que despertar a la bestia que lleva dentro. Lo vi en los entrenamientos, viste cuando un entrenador no quiere cobrar una falta, o cuando la pelota sale y el juego sigue y luego se marca un gol desde ahí, y Leo quería que se considerara esa pelota como salida o falta. Y cuando el entrenador dice: 'La pelota no salió, deja de quejarte, eso puede pasar en un partido'. En el siguiente momento, miras sus ojos y ves que ha cambiado por completo. Te quita la pelota y marca un gol, luego la roba de nuevo y anota, luego la roba otra vez y marca, se da la vuelta y dice: 'La próxima vez cobra la falta'. Y todos decíamos: 'Sí, sí, la próxima vez cobraré la falta', porque simplemente no puedes detenerlo. Cuando entra en ese estado de ánimo, es muy difícil frenarlo". Magistral el francés.
Y un brasileño como Rivaldo, se rindió: "A los 39 años disputa su sexta Copa del Mundo y continúa demostrando la misma pasión por la camiseta de Argentina vibrando, luchando, llorando y, una vez más, siendo decisivo. Soy brasileño, amo a mi país y siempre voy a alentar por nuestra selección, pero también debo reconocer y admirar cuando veo un gran partido y un equipo dejando todo dentro del campo".
"Se nos terminaron todos los adjetivos. Lo bueno es que a esta edad está intacto y puede seguir demostrando su talento, eso está buenísimo. Espero que siga hasta que siga disfrutando", agregó Gabriel Omar Batistuta, quien hasta la aparición de Messi era el goleador histórico de la Selección, con 54 tantos. Ya lo duplicó.
A su lado, los elogios se multiplican. Los abrazos contenedores de sus compañeros y cuerpo técnico dentro de la cancha celebrando un triunfo histórico, también. Uno de los más sentidos es el de Rodrigo De Paul, su mejor amigo dentro de la Scaloneta y con quien más tiempo comparte. No solo en partidos (son 72 en la Albiceleste más 34 en el Inter Miami), sino sobre todo en esos tiempos "muertos" de viajes y concentraciones.
“El abrazo surgió. Sobre todo porque, más allá de lo que hace con la pelota que ya lleva más goles que partidos, nos toca fibras muy profundas en las que nos contagia un montón. En esfuerzo, en ganas, en personalidad… (Messi) es el primero para todo y creo que es una forma más de agradecimiento hacia él que otra vez nos lleva a jugar unos cuartos de final de un Mundial”, dice, ante el micrófono de Clarín en la zona mixta.
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"Va a ser un Mundial muy duro, sufrido y largo", dijo De Paul.
"Cuando Ale (Alessandro, su hijo que nació en septiembre de 2022) me pregunte qué significa la humildad, le voy a hablar mucho de vos... El mejor de todos", complementa Juan Musso, uno de los tres arqueros del plantel mundialista, en una story de Instagram.
Su influencia en el boleto hasta los cuartos de final es directa e incontrastable. Los récords los mejora partido a partido. Ocho goles ya lleva, rompió su propia barrera de Qatar 2022 e igualó a Guillermo Stábile como el argentino con más tantos en una misma edición (Uruguay 1930). Está a cinco de Just Fontaine, que hizo 13 en Suecia 1958 cuando el fútbol era distinto. La diferencia es que el francés tenía 24 años, la "Pulga" lo hace con 39. Hace nueve partidos consecutivos mundialistas que convierte. Los relatores de todo el mundo buscan nuevas palabras para incorporar en sus narraciones. Es hipnótico repasar la pasión que en otros idiomas se transmite.
"Les pedimos lo imposible y nos responden con lo inexplicable." Poesía en francés. pic.twitter.com/83pPd5Glzq
— Buffet Freud (@BuffetFreud) July 8, 2026
Con estos datos, también se convierte en el primer jugador que marca en 6 partidos consecutivos de eliminación directa, superando a los brasileños Leónidas da Silva y Vavá, y al húngaro György Sárosi, que quedaron con 5.
No es un cartógrafo, pero tiene su propio mapamundi Messi. Con esa volea a pura intuición en la que "cortó" la pelota desde el punto penal para poner el empate 2-2, que fue uno de sus goles más festejados por la gente, sumó su país número 45 al que le convirtió. La FIFA tiene 211 miembros.
🐐 Un país más para la colección.
— CONMEBOL Copa América™️ (@CopaAmerica) July 7, 2026
🇪🇬 Egipto ya sabe lo que es recibir un gol de Lionel Messi. ✨ pic.twitter.com/nGqLWw7bxp
Su veteranía también es para destacar, porque ya convirtió 15 goles con más de 35 años, algo que no tiene antecedentes. En el mismo sentido, es el jugador de mayor edad en hacer una asistencia y un gol en el mismo partido, superando al sueco Nils Liedholm, que lo hizo en 1958 con 35 años.
Si de asistencias se trata, con la que le entregó a Cristian Romero para el cabezazo del primer descuento, Messi ya tiene 10 en Mundiales. Así, igualó la marca que la FIFA le otorgó a Pelé, si bien dos de las que se le contabilizan a O Rei están puestas en duda. Mismo caso para Fritz Walter, que se consagró campeón con Alemania en 1954 y, según diversos estudiosos, tiene 9 o 10 asistencias, según el criterio utilizado. Las 10 del 10 son inobjetables.
Lionel Messi ya había llorado. También nos hizo llorar a todos. Ojalá, y es una mera expresión de deseo escondida en una palabra, que queden muchas más lágrimas de alegría que de despedidas.
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