Linda Noskova se dejó caer de espaldas sobre el césped apenas la pelota salió disparada de su raqueta y se convirtió en un saque ganador. Recién entonces entendió que el sexto match point había sido el definitivo. Se cubrió el rostro con las manos, respiró hondo y dejó que el All England Club fuera testigo de una escena que excedía al tenis. No era solamente una campeona de Wimbledon. Era una hija cumpliendo una promesa silenciosa.
La checa de apenas 21 años derrotó por 6-2, 5-7 y 6-3 a su compatriota Karolina Muchova en una final completamente checa para conquistar el primer Grand Slam de su carrera y continuar una tradición que parece inagotable para su país en el césped londinense. Después de Marketa Vondrousova en 2023 y Barbora Krejcikova en 2024, otra jugadora nacida en la República Checa levantó el histórico Venus Rosewater Dish. Pero el título tuvo mucho más que tenis.
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Noskova había dominado la final con autoridad y parecía encaminada a una victoria cómoda. Llegó a disponer de cinco puntos de partido en el segundo set, estuvo 5-2 arriba y vio cómo Muchova reaccionaba con un temple extraordinario para ganar cinco games consecutivos y llevar el encuentro a un tercer parcial. En ese momento de desconcierto llegó incluso a taparse los oídos durante un descanso para intentar aislarse del ruido y de sus propios pensamientos. No se quebró.
Ya había demostrado durante el torneo que sabía sobrevivir a la adversidad. En la tercera ronda había salvado un match point frente a Sorana Cirstea. Tres semanas antes había conquistado el WTA de Berlín derrotando a Jessica Pegula para sumar confianza sobre césped. Y este sábado volvió a encontrar respuestas cuando parecía que el sueño podía escaparse.
Muchova, finalista de Roland Garros en 2023, vendió muy cara la derrota. Apenas tomó el micrófono, eligió el humor para aliviar la tensión. "Linda es mi ex amiga...", lanzó entre risas antes de aclarar inmediatamente: "Es una broma, obviamente. Eres muy joven y esta era tu primera final de un Grand Slam. La forma en que la manejaste fue realmente increíble. Te lo mereces".
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Las dos compartieron el dobles en los Juegos Olímpicos de París 2024 y protagonizaron una jornada histórica para el tenis checo, observadas desde el Palco Real por Martina Navratilova, dueña de nueve títulos individuales en Wimbledon, y por Petra Kvitova, campeona en 2011 y 2014. Kate Middleton, la princesa de Gales, quien le entregó el trofeo a la nueva reina del césped.
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Entonces llegó el momento que nadie olvidará. Con la voz quebrada y el trofeo entre las manos, Noskova interrumpió los agradecimientos para mirar hacia arriba. "Hay una persona más a la que me gustaría agradecer, que es a mi mamá. Definitivamente no estaría aquí de pie sin ella, así que gracias", dijo antes de lanzar un beso al cielo.
Su madre, Ivana Noskova, murió de cáncer hace dos años, apenas un día antes del debut de Linda en Wimbledon 2024. Era el torneo que más amaba y nunca alcanzó a verla competir allí. Ahora, simbólicamente, estuvo presente en el instante más importante de la carrera de su hija. El gesto conmovió a todo el estadio. La enorme Navratilova no pudo contener las lágrimas mientras escuchaba el homenaje desde el Palco Real.
La campeona también agradeció a quienes la acompañaron durante ese largo camino. "Quiero agradecer a mi equipo. A mi papá por estar aquí y a toda mi familia por haber viajado hasta aquí. Sé que no les gusta volar, así que se los agradezco mucho".
Antes había tenido palabras para su rival, con quien comparte una amistad que quedó intacta después de la batalla. "Nunca es fácil conseguir el último punto. Karo, de verdad me hiciste trabajar por ello. Estoy muy contenta de haber podido jugar mi primera final de Grand Slam contigo. Hicimos historia hoy. Creo que todos nuestros aficionados checos en casa están orgullosos de nosotras. Más allá del resultado, fue un gran día para las dos".
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Además del trofeo, Noskova se llevará un nuevo récord personal. Desde el lunes será número 7 del mundo, la mejor posición de su carrera, y se convertirá en la campeona más joven de Wimbledon desde Petra Kvitova en 2011. También prolongará una tendencia que confirma el cambio generacional del tenis femenino: después de que Mirra Andreeva ganara Roland Garros con 19 años, es la primera vez desde 2003 que dos jugadoras de 21 años o menos conquistan consecutivamente Roland Garros y Wimbledon.
Pero ninguna estadística alcanzará para explicar lo que ocurrió sobre el césped londinense. Porque Wimbledon coronó a una nueva campeona. Y una hija encontró la manera más hermosa de compartir el mayor triunfo de su vida con la persona que ya no podía abrazar.
Fuente: agencias
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