Hay que reconocerlo: el ciclo de Lionel Scaloni rompió todos los esquemas y hay que quemar todos los papeles. Durante ocho años fue derrumbando todos los axiomas, prejuicios y preconceptos de los futboleros. Las sentencias dichas en charlas de familia, entre amigos y amigas, en los bares, en los lugares de trabajo y, en especial, en todos los medios periodísticos sin excepción. La Selección no puede tener un técnico sin experiencia. Hay que jugar partidos de primer nivel con los europeos. Los jugadores ya no tienen hambre de gloria, están más concentrados en hacer publicidades. El técnico no se anima a bajar de la lista a los lesionados, lleva jugadores que están en ligas menores y ya no son titulares en sus equipos. Están viejos, cansados, no aguantan todo el partido. Y cuántas “verdades” más quedaron machacadas en el camino.
Toda una generación creció con la idea de que el técnico de la selección argentina tenía que tener experiencia, llegar con algún pergamino a cuestas. Hubo críticas en 1969 por la designación de Humberto Maschio, recién retirado de Racing, su primer trabajo como técnico fue en la Albiceleste. Apenas dirigió cuatro partidos. Cuando llegaron las eliminatorias, los dirigentes de AFA lo echaron y contrataron a Adolfo Pedernera, que era como el patriarca de los entrenadores de aquella época y que había dirigido a Colombia en el Mundial de 1962. Pura improvisación y desorganización. Fue la única vez que Argentina no superó una eliminatoria.
Después, experiencia, éxitos y nombres más allá de la edad. Así se sucedieron César Luis Menotti, Carlos Bilardo, Alfio Basile, Daniel Passarella, Marcelo Bielsa, José Pekerman, el Coco otra vez, Diego Maradona, Sergio Batista, Alejandro Sabella, Gerardo Martino, Edgardo Bauza y Jorge Sampaoli. Scaloni empezó de interino, tuvo luego un contrato de un año y finalmente fue confirmado hasta el Mundial 2022. Hubo una lluvia de críticas por su inexperiencia. Ahora tiene 8 años de trayectoria, lo único que dirigió fue la Selección. Antes, apenas estuvo al mando de juveniles y ayudante técnico, siempre bajo el ala de Sampaoli.
Hay que tener roce internacional con las selecciones europeas en la previa de los mundiales. Lo propuso Manuel Paulino González en 1948 y por eso Argentina jugó desde 1951 hasta 1956 con Inglaterra, Irlanda, España, Italia, Portugal y Checoslovaquia. Lo escribió Menotti en el proyecto de Selección que armó en 1975 y que contó con la colaboración de Roberto Saporiti y el croata Rodolfo Kralj. Y lo concretó: entre 1976 y 1978, Argentina jugó 12 partidos internacionales con europeos y el 25 de junio, en el Monumental, la Selección logró su primera estrella. Desde entonces fue una necesidad de medirse con potencias o selecciones de segundo orden europeas antes de cada copa del mundo.
El primer ciclo de Scaloni rompió la matrix. Apenas tres partidos jugó Argentina contra europeos en el camino hacia Qatar, 4-2 a Alemania en 2018, 3-0 a Italia en y 5-0 a Estonia. En los 104 partidos de Scaloni, apenas jugó 12 partidos con europeos, los mismos que Menotti en apenas dos años. Y de los 12, 9 fueron en la Copa del Mundo, 4 en Qatar y 5 ahora. El único que perdió fue contra España. La mayoría de los partidos fueron de Eliminatorias y con selecciones africanas, asiáticas y de la Concacaf de segundo y tercer orden.
No hay que llevar jugadores lesionados. Incluso Scaloni fue parte de esa propia creencia en Qatar, donde bajó de la lista a Nicolás González y Joaquín Correa, y en esta competencia a Leonardo Balerdi. También lo hizo Bilardo con Miguel Russo en 1986 y Jorge Valdano en 1990; Basile con Darío Franco en 1994; y Sampaoli con Sergio Romero en 2018. El 11 de junio había dudas y certezas sobre las condiciones de Dibu Martínez (incluso confesó que evitó operarse), Nahuel Molina, Gonzalo Montiel, Nicolás Tagliafico, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Julián Alvarez y Leandro Paredes. Y jugaron todos.
La tormenta de publicidades despertó una y mil especulaciones. Se dijo: los jugadores ya no tienen hambre de gloria, están más preocupados en facturar que en defender el título de campeón. Fueron protagonistas de comerciales desde Scaloni hasta Marito, el utilero. Y llegaron a la final.
Messi con la copa en Qatar.
Foto: AP
Messi, con 39 años, ya no es el mismo. Jugará su último mundial pero la Scaloneta ya no puede depender de él ni jugar para él. De Paul, con apenas 32 años, se fue a jugar una liga menor. Una cosa es Leo pero Rodrigo también. Los que juegan en la Premier tuvieron una pésima temporada, Chelsea de Enzo Fernández si bien jugó la final de la Champion terminó décimo, Tottenham del Cuti Romero casi se va al descenso. Al menos Manchester United (Licha Martínez), Aston Villa (Dibu) y Liverpool (Colo) terminaron entre los cinco primeros. Y así, fueron discutidos los presentes de todos y cada uno de los jugadores. Tras una buena fase de grupos, se los veía viejos y cansados contra Cabo Verde, Egipto y Suiza. Y ganaron siempre en los últimos 10 minutos. Ni hablar de la épica remontada con Inglaterra. Y aunque casi no pateó el arco, con 10, en los 120 minutos, estuvo cerca del empate y llegar a la tanda de penales.
Así que hay que reconocerlo. Hay que agarrar todos los papeles, los axiomas, los prejuicios, los preconceptos y hacer un lindo asadito. Porque la Scaloneta hace rato empezó a escribir otra historia.
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