La imagen de Novak Djokovic llorando de impotencia durante el quinto set quedará como una de las más impactantes de este US Open. No solamente porque enfrente estaba Mariano Navone, el argentino que protagonizó el gran batacazo de la primera ronda, sino porque el serbio de 39 años terminó prácticamente sin respuestas físicas y dejó flotando una pregunta inevitable en Nueva York: ¿habrá sido su última presentación en Flushing Meadows?

Djokovic llegó al US Open con un objetivo que persigue desde hace tiempo: conquistar su 25° título de Grand Slam para convertirse en el máximo ganador en soledad de la historia del tenis. Pero su camino terminó mucho antes de lo imaginado. Navone, 49° del ranking mundial y sin antecedentes importantes sobre canchas rápidas, lo derrotó por 7-6 (7-5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en el Arthur Ashe y consiguió la victoria más importante de su carrera.

Para dimensionar el golpe alcanza con un dato: Djokovic no perdía en la primera ronda de un Grand Slam desde hacía 20 años. Pero no es el único registro que se quebró este domingo. Cuando termine el US Open, el serbio saldrá del Top 10 del ranking mundial por primera vez desde julio de 2018, después de ocho años instalado entre los diez mejores, y su eliminación dejó además una estadística que funciona como otra señal del final de una época: por primera vez desde 2003, ninguno de los tres integrantes del Big Three -Roger Federer, Rafael Nadal y Djokovic- estará presente en la segunda ronda de un Grand Slam.

Esta vez, además, la derrota tuvo un componente que excedió al resultado. Djokovic sufrió físicamente desde temprano, utilizó hielo para combatir el calor y llegó a vomitar durante un partido que se extendió hasta el quinto set. Allí prácticamente se quedó sin herramientas para competir. Entre calambres y dolores, terminó cediendo los últimos cinco games ante un Navone que no dejó pasar la oportunidad.

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Mariano Navone le ganó a Novak Djokovic en su debut en el US Open.

Después llegó el llanto y, finalmente, la despedida del Arthur Ashe. Djokovic saludó a un público que tantas veces lo vio campeón y abandonó la cancha sin que nadie pudiera asegurar si se trataba simplemente del cierre de otro US Open o de su última imagen como jugador en Nueva York.

El serbio decidió no presentarse en la conferencia de prensa posterior al partido y sus declaraciones fueron distribuidas por la organización. Allí reconoció una realidad que se volvió cada vez más preocupante durante esta temporada y reveló que los vómitos no fueron un episodio aislado de esta jornada.

Foto: REUTERS/Jeenah Moon

“Es algo con lo que, lamentablemente, vengo lidiando prácticamente en cada partido este año: vómitos, un problema serio”, explicó Djokovic. Y describió lo que le ocurrió cuando el encuentro ingresó en su tramo decisivo: “Todo mi cuerpo empieza a colapsar, con calambres y dolor. Al final la espalda no dio más y el hombro tampoco”.

Esa incertidumbre es la que sobrevuela ahora su carrera. Djokovic todavía puede competir contra los mejores cuando su físico responde, pero atravesar dos semanas y hasta siete partidos al mejor de cinco sets se convirtió en un desafío cada vez más grande para un jugador que cumplió 39 años en mayo.

El US Open representa además una dificultad particular. Es el último Grand Slam del calendario, cuando la acumulación de partidos y entrenamientos ya pesa en el cuerpo, y suele disputarse bajo temperaturas elevadas y una humedad que transforma algunos encuentros en pruebas de resistencia.

Djokovic había empezado a reconocer esa nueva realidad meses atrás. “Cuando estoy sano, siento que todavía soy capaz de jugar como un miembro del Top 5”, aseguró en Wimbledon. Pero después de quedar eliminado en Londres también admitió haberse sentido “uno o dos niveles por debajo” de Jannik Sinner.

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Es el dilema que acompaña al último integrante en actividad del Big Three después de los retiros de Federer en 2022 y Nadal en 2024. Su tenis todavía puede aparecer en determinados momentos, pero el cuerpo ya no siempre le permite sostenerlo durante las exigencias de un Grand Slam. Y la estadística que dejó Nueva York resulta contundente: hay que retroceder 23 años, hasta 2003, para encontrar la última segunda ronda de un Major sin ninguno de los tres.

Eso no significa que haya que anunciar su despedida antes de tiempo. Djokovic construyó su carrera también alrededor de su capacidad para desafiar pronósticos. Después de quedar eliminado en Roland Garros 2025 protagonizó una extensa despedida del público parisino y dejó abierta la posibilidad de no regresar. Un año después volvió a jugar el torneo.

En Wimbledon fue algo más concreto. Allí manifestó su intención de regresar “al menos una vez” al escenario en el que levantó siete veces el trofeo. Sobre Nueva York, en cambio, no dejó esta vez ninguna certeza.

Mientras Djokovic intenta procesar una derrota inesperada, Navone vive la contracara de la historia. El argentino, de 25 años, nunca había ganado un partido a cinco sets y está lejos de tener en las canchas rápidas su superficie favorita. Ni siquiera él parecía terminar de comprender la dimensión de lo conseguido.

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“Es Novak, es el GOAT. Siempre encuentra la llave para vencer a su rival”, explicó Navone después de eliminar a uno de los mejores jugadores de la historia.

El triunfo del argentino también rompió otra larguísima racha. Djokovic no perdía contra un tenista argentino en un Grand Slam desde Roland Garros 2005, cuando Guillermo Coria lo venció en París. Navone se convirtió así en el primer compatriota en derrotarlo en un Major en más de 21 años.

Y es apenas la novena derrota de Djokovic frente a un argentino en toda su carrera. Coria lo venció dos veces, David Nalbandian una, Juan Martín del Potro cuatro, Thiago Tirante una y ahora Navone sumó su nombre a una lista muy corta.

El resultado tendrá además consecuencias inmediatas en el ranking. Djokovic dejará el Top 10 después del US Open por primera vez desde julio de 2018 y perder posiciones supone quedar expuesto a cruces cada vez más difíciles en las primeras rondas de los grandes torneos. Una cuestión nada menor en esta etapa de su carrera, cuando reducir el desgaste durante la primera semana puede resultar determinante.

Hace apenas un año todavía había alcanzado las semifinales de los cuatro Grand Slams de 2025 y sostenía su lugar como el gran perseguidor de la nueva generación encabezada por Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Ahora se despidió del US Open en el debut y frente a un jugador que nunca había ganado un partido a cinco sets.

Queda entonces Australia. Melbourne aparece como el escenario más lógico para un último gran intento por conseguir el récord que todavía persigue. Djokovic ganó allí diez veces y en enero de este año volvió a demostrar su vigencia al alcanzar la final.

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El Abierto de Australia 2027 puede convertirse así en su mejor oportunidad de buscar ese 25° Grand Slam que se le viene resistiendo desde su consagración en el US Open 2023.

Para eso deberá resolver primero una cuestión mucho más básica que cualquier rival, cuadro o ranking: conseguir que su cuerpo vuelva a acompañarlo. Después de los vómitos, los calambres, el dolor, las lágrimas y una colección de rachas históricas que terminaron contra Navone en Nueva York, esa es ahora la principal incógnita de Novak Djokovic.