Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina y detrás de la conmoción que provocó su despedida aparecen números que ayudan a explicar la dimensión de una historia que se extendió durante 21 años. Desde aquel accidentado debut del 17 de agosto de 2005 ante Hungría, cuando fue expulsado apenas 90 segundos después de haber ingresado en el segundo tiempo, hasta su último Mundial en 2026, Leo construyó una carrera con la camiseta albiceleste que lo dejó entre los futbolistas con mayores registros de todos los tiempos. Son 207 partidos, 125 goles, 16.367 minutos, 133 capitanías y cuatro títulos. Es leyenda.

De esos 207 encuentros, Argentina ganó 134, empató 41 y perdió 31, mientras que Messi fue titular en 185 ocasiones e ingresó desde el banco en las otras 22. En total estuvo 16.367 minutos dentro de la cancha y llevó la cinta de capitán nada menos que 133 veces, un dato que también permite recorrer la transformación de aquel adolescente tímido que llegó desde Barcelona hasta convertirse en el líder de la generación más ganadora de la historia reciente del seleccionado. Su promedio de calificación de Clarín a lo largo de todo ese recorrido fue de 6,97 puntos.

La distribución de sus partidos también cuenta su longevidad. Jugó 72 por Eliminatorias, 61 amistosos, 39 por Copa América, 34 en Mundiales y uno por la Finalissima, cifras que muestran que su presencia atravesó durante más de dos décadas prácticamente todas las competencias posibles con la Selección Mayor.

También cambiaron los dorsales, hasta que uno terminó convirtiéndose prácticamente en sinónimo de su nombre. Messi disputó 11 partidos con la camiseta número 19, 24 con la 18 y nada menos que 172 con la 10, la misma que durante buena parte de su carrera significó convivir con la inevitable comparación con Diego Maradona.

125 goles y una víctima preferida

Si los 207 partidos marcan la extraordinaria continuidad, los 125 goles explican su peso futbolístico. Messi se retira como el segundo máximo goleador de selecciones de todos los tiempos, únicamente por detrás de Cristiano Ronaldo, que suma 146 con Portugal. Más atrás aparecen el iraní Ali Daei, con 108; el indio Sunil Chhetri, con 95; y el belga Romelu Lukaku, con 93.

Bolivia fue su víctima preferida. Le convirtió 11 goles en 12 partidos, mientras que hizo siete frente a Venezuela y Ecuador, seis contra Uruguay y cinco ante dos adversarios de enorme peso en la historia argentina como Brasil y Paraguay. Contra Chile también anotó cinco veces y frente a Colombia marcó tres.

La nómina permite encontrar además algunos registros particulares. Le hizo cinco goles a Guatemala y otros cinco a Estonia, cuatro a México y Panamá, tres a Nigeria, Croacia, Suiza y Haití, además de haber marcado frente a una enorme variedad de rivales de todos los continentes.

Y entre todos esos adversarios aparece España, una selección especialmente ligada al comienzo y al final de su historia internacional. Messi se formó desde muy chico en Barcelona y la posibilidad de que jugara para el seleccionado español aceleró aquel operativo de la AFA para vestirlo de albiceleste. Más de dos décadas después, España terminó siendo el rival de Argentina en la final del Mundial 2026 que cerró su recorrido con la Selección.

De las frustraciones a los cuatro títulos

Los números individuales son extraordinarios, pero hay otro dato que explica por qué Messi pudo despedirse en paz después de una relación que durante mucho tiempo estuvo atravesada por las frustraciones: ganó cuatro títulos con la Selección Mayor. Fueron las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima de 2022 y, por encima de todos, el Mundial de Qatar 2022.

A ellos hay que sumarles dos conquistas correspondientes a su etapa juvenil: fue campeón mundial Sub 20 y campeón olímpico con el Sub 23, dos logros que completan un palmarés que empezó a construirse mucho antes de que pudiera romper la barrera que durante años pareció separar a Messi de la gloria con la Mayor.

Porque antes de ganar también perdió. Y mucho. Las finales que se escaparon alimentaron durante años un debate que con el tiempo quedó sepultado por los títulos. La Copa América conquistada en el Maracaná en 2021 cambió la historia; la Finalissima confirmó la transformación y Qatar 2022 terminó con cualquier cuenta pendiente. Messi finalmente levantó como capitán la Copa del Mundo que había perseguido durante toda su carrera.

Segundo en partidos y segundo en goles

Hay dos estadísticas que permiten colocar su carrera en una escala global. Messi termina su recorrido con 207 partidos internacionales, registro que lo ubica segundo entre los futbolistas con más presencias en selecciones de acuerdo con los números del archivo. Cristiano Ronaldo encabeza la clasificación con 233, seguido por el argentino; Bader Al-Mutawa y Luka Modric aparecen después con 202 y Soh Chin Aun con 195.

La coincidencia es notable porque ocupa exactamente el mismo lugar en la tabla histórica de goleadores: Cristiano primero con 146 y Messi segundo con 125.

Los números, de todos modos, apenas sirven para dimensionar una parte de la historia. Detrás de los 207 partidos, 125 goles, 133 capitanías y 16.367 minutos están el adolescente que fue expulsado a los 90 segundos de su debut, el futbolista cuestionado después de cada frustración, el que alguna vez anunció que no seguiría, el que regresó, el que finalmente empezó a ganar y el capitán que levantó la Copa del Mundo en Qatar. Ahora sí, después de 21 años, la cuenta quedó cerrada. Y las cifras permiten entender hasta qué punto será difícil que alguien vuelva a repetirla.