Lionel Messi eligió una carta escrita de puño y letra para anunciar este lunes su retiro de la Selección Argentina. Fueron unas páginas cargadas de emoción, recuerdos y agradecimientos después de 21 años con la camiseta albiceleste. Pero hubo un pequeño detalle en la fotografía que acompañó el mensaje que no tardó en llamar la atención: sobre las hojas, Messi dejó apoyada la lapicera dorada con la que había escrito su despedida y que tiene en uno de sus extremos un símbolo de Harry Potter.

No es cualquier símbolo. Se trata del Giratiempo, uno de los objetos mágicos del universo creado por J. K. Rowling. Tiene forma de reloj de arena, está rodeado por pequeños anillos y su función en la ficción es justamente la de retroceder algunas horas en el tiempo. Hermione Granger lo utiliza en Harry Potter y el prisionero de Azkaban, primero para poder asistir a distintas clases cuyos horarios se superponen y luego, junto a Harry, para regresar al pasado e intentar cambiar el curso de algunos acontecimientos.

Messi no explicó si la elección de la lapicera tuvo algún significado especial y no hay elementos para afirmar que haya existido un mensaje deliberado detrás de ella. Pero la coincidencia resulta inevitable: el futbolista que acababa de ponerle punto final a una historia de más de dos décadas con la Selección escribió su despedida con una lapicera adornada por un objeto cuya particularidad es permitir volver atrás en el tiempo.

El detalle tiene, además, una conexión familiar. Antonela Roccuzzo es fanática de Harry Potter y en diferentes momentos mostró públicamente su pasión por la saga. Conserva los libros desde hace años, compartió imágenes vinculadas con ese universo y hasta lleva tatuada una Snitch Dorada, la pequeña pelota alada utilizada en los partidos de Quidditch. También visitó junto a sus hijos los espacios dedicados a Harry Potter en los parques de Universal en Orlando y el mundo creado por Rowling se convirtió con el tiempo en una afición compartida puertas adentro de la familia.

Por eso no resulta demasiado extraño que una lapicera inspirada en Harry Potter apareciera entre las pertenencias de Messi. Lo singular fue el momento elegido: quedó en el centro de la fotografía con la que el capitán comunicó una de las decisiones más trascendentes de su carrera.

El Giratiempo, además, permite una inevitable licencia alrededor de una despedida que movilizó al fútbol argentino. Si realmente existiera, sobrarían momentos a los que los hinchas de la Selección querrían regresar: el debut de 2005, las gambetas de sus primeros años, las finales perdidas, la Copa América en el Maracaná, la noche de Qatar o cualquiera de sus partidos con la 10 y la cinta de capitán.

Pero esta vez Messi decidió que no hay vuelta atrás. Y, acaso sin buscarlo, eligió para escribir el final una lapicera con un pequeño reloj capaz de hacer exactamente lo contrario.