La camiseta número 10 no tenía mística, magia, encanto, fascinación. Ni en clubes ni en selecciones. Todo empezó de manera azarosa y la llevó Pelé, con 17 años, en el Mundial de Suecia 58 en el que Brasil se coronó campeón. Luego en el Santos, el número mágico se hizo viral en un mundo aún no globalizado ni inundado de tecnología. Argentina no fue la excepción. En la década del 70, en tiempos en que había abundancia de 10, fue de Diego Armando Maradona. Primero en Argentinos, después en la Selección. Por siempre. Y ese legado, ese estandarte que quedó semivacío entre 1994 y 2009 y que Julio Humberto Grondona intentó retirar para siempre en 2011 y la FIFA se lo negó para sus competencias, tuvo otro líder que redobló el fervor: Lionel Andrés Messi. Ahora la 10 está otra vez huérfana. La heredarán, con orgullo, otros jugadores. ¿Alguno en el futuro alcanzará a inscribir su nombre cerca de Pelusa y de Leo?
Foto Marcelo Carroll - CLARIN
Entre Maradona y Messi, en ese espacio largo de 15 años, 11 jugadores usaron la camiseta 10 de Argentina. El eslabón entre ambos cracks fue Arnaldo Ariel Ortega, quien integra el podio con más partidos jugados con la 10 en la espalda. Lionel cerró su participación con 172 encuentros de los 207 con la Selección. Diego la llevó en 85 de sus 87 partidos. El Burrito, en 59 de los 84.
Desde Angel Labruna, el primero que la utilizó tras la incorporación definitiva de los dorsales en el fútbol argentino, hasta Franco Mastantuono, el último que la llevó en una ausencia de Messi, al menos 90 jugadores de los casi 1400 que actuaron en el seleccionado usaron al menos una vez la 10.
Pero hubo un principio, una génesis, una rareza. No se trató de un partido oficial de la Selección absoluta porque el rival fue un club británico. Había llegado al país el Third Lanark, un equipo escocés que disputó ocho partidos en el Río de la Plata. Si bien los números de las camisetas comenzaron a utilizarse en Inglaterra a partir de 1928 (el Arsenal del mítico entrenador inglés Herbert Chapman fue el primero) la historia cuenta que los escoceses exigieron esa identificación en los partidos contra los argentinos y los uruguayos.
El 10 de junio, en la vieja cancha que tenía River en Alvear y Tagle, el campeón escocés y el combinado de la Zona Norte, que ganó 1-0, salieron con números gigantes estampados en el pecho. La 10 la usó Antonio Duarte de Platense. Una semana después, los escoceses lograron su primera victoria (3-1) ante el combinado de la Zona Sur y la 10 la llevó Manuel Seoane, el gran goleador de la era amateur que brilló en Independiente y que dos años después sería refuerzo de Boca en la gira por Europa en 1925. Entonces tenía 21 años, todavía estaba flaco y no se había ganado el apodo de La Chancha. ¿Por qué usaron la 10 los insider izquierdos? Por la ubicación en la cancha: los dos marcadores centrales llevaron las 2 y 3; los medios usaron la 4, 5 y 6; la 7 y 11 fueron para los wines, la 9 para el centrodelantero y la 8 y 10 para los interiores, derecho e izquierdo respectivamente.
Equipo del Combinado Zona Sur que enfrentó al escocés Thirk Lankard en 1923. Manuel Seoane tiene el número 10.
En Argentina, cuando se implementaron los números de camiseta, el 15 de junio de 1949, se hizo en función del histórico esquema táctico 2-3-5. El 4 siempre marcó la punta y cuando se retrasó uno de los medios, el 6, se metió en la cueva y el 3 pasó al lateral izquierdo. Enormes goleadores como Angel Labruna y José Sanfilippo no eran centrodelanteros, jugaban de punta de lanza por la zona izquierda y siempre utilizaba la 10. Justamente fue el delantero de River el primero que la usó a partir de 1950.
Argentina no fue al Mundial de Brasil pero en marzo de ese año disputó dos partidos amistosos contra Paraguay por la Copa Chevallier Boutell. El interior izquierdo titular en los dos encuentros, el 2-2 el 25 de marzo y el 4-0 el 29 de marzo, ambos en Buenos Aires, fue El Feo y vistió la 10. También se lo puede ver con ese número en la espalda en las imágenes del siguiente partido, el 9 de mayo de 1951, en Wembley, ante Inglaterra (1-2).
Ángel Labruna fue el primero en usar la 10 en la Selección Argentina.. Foto: Archivo
En la década del 50 y del 60 también la usaron Ernesto Grillo, Francisco Loiácono, Enrique Sívori, Norberto Conde, José Sanfilippo, Pedro Callá, Raúl Belén, Raúl Savoy, Ermindo Onega, César Luis Menotti y Daniel Willington, entre otros. Pero claro, no había una mística alrededor de la camiseta. En el Mundial de 1958 la 10 le tocó al Tanque Alfredo Rojas, en Chile 62 fue para Sanfilippo y Antonio Rattín, el capitán, en Inglaterra 66 (Ermindo Onega, el 10 natural, utilizó la 20).
En la década del 70, cuando el 10 goleador mutó a un 10 armador, creador, conductor, el número mágico tenía prestigio pero no un jugador estandarte. Así, lo llevaron con orgullo jugadores de la talla de Miguel Brindisi, Carlos Babington, Ramón Heredia (en el Mundial 74), Carlos Squeo, Enzo Ferrero, Mario Zanabria, Mario Alberto Kempes (en el Mundial 78), Norberto Alonso y Ricardo Bochini, entre otros.
Luego apareció Maradona, que la llevó por primera vez el 2 de agosto de 1979, ante Brasil (1-2) por la Copa América. Y el último, el fatídico 25 de junio de 1994 ante Nigeria (2-1), el día que le (nos) cortaron las piernas. En noviembre de 2001, cuatro días después del partido homenaje en la Bombonera, la Selección jugó ante Uruguay por Eliminatorias. Nadie llevaba la 10. Por iniciativa de Julio Grondona, el martes 25 de septiembre anterior el Comité Ejecutivo de la AFA había decidido retirar la 10 como tributo a Diego.
“Que yo sea el dueño de la camiseta significa muchísimo para mí, con todos los grandes que hubo, que hay y que habrá en la Argentina. Que retiren la N° 10 en mi honor es hermoso, porque la celeste y blanca es lo más grande que hay. Es como la vieja”, había dicho Maradona cuando se enteró de la iniciativa. La medida se cumplió en partidos amistosos y en Eliminatorias. Pero no hubo autorización para hacerlo en Copa América y Mundiales. Con Diego como técnico la resolución quedó sin efecto. Y fue Lionel Messi, justamente, el heredero.
Entre Maradona y Messi, entre 1994 y 2009, 11 jugadores vistieron la 10 en 141 partidos del seleccionado. Marcelo Espina fue el primero que la usó después del Diego. Fue en el debut de Daniel Passarella como DT, el 16 de noviembre de 1994, ante Chile (3-0) en Santiago.
La 10 para Mastantuono Selección Argentina. Foto: @Argentina en X
Después de Espina, la 10 fue para Marcelo Gallardo. El Muñeco la llevó en 15 partidos (incluida la Copa América del 95), pero después duplicó su número (al 20) porque la 10 la heredó Ortega. Otros dos jugadores surgidos de River la utilizaron en varios encuentros: Pablo Aimar (7) y Andrés D’Alessandro (6). Una excepción fue el arquero Ignacio González en la Copa América de 1997 en Bolivia. Passarella decidió numerar a los jugadores alfabéticamente: Gallardo llevó la 9 y Nacho la 10.
Juan Román Riquelme, identificado con la 10 en Boca, es el cuarto jugador que más la usó. Pero lo hizo siempre en competencias oficiales: Mundial 2006 (5 partidos), Copa América 2007 (5) y Eliminatorias para Sudáfrica (19). Mientras Román vestía la 10, Leo alternó la 18 (en el debut) y la 19 (en el Mundial de Alemania). Casi en el olvido quedaron los únicos partidos de Gustavo López (6-0 a Venezuela en 1995), José Albornoz (5-2 a Venezuela en 1996), Rodolfo Cardoso (2-0 a Bulgaria en 1998) y Fernando Pandolfi (2-2 con México en 1999).
Ya con Messi como dueño absoluto de la 10 desde marzo de 2009, La Pulga estuvo ausente en 60 partidos y en 28 no la utilizó nadie. En los otros 32 encuentros, solo Sergio Agüero (siete en total) logró usar el número más de dos veces. Después, la tuvieron un ratito: Angel Correa (5, una vez no entró), Paulo Dybala (2), Nicolás Gaitán (2), Héctor Canteros (2), Enzo Pérez (2) y Angel Di María (2). Y una vez: Walter Montillo, Walter Erviti, Maxi Moralez, Lucas Mugni (no entró), Javier Pastore, Ever Banega, Erik Lamela, Ariel Ortega, Federico Insúa y Franco Mastantuono. ¿Quién será el próximo? ¿Habrá para Argentina, un nuevo Maradona, un nuevo Messi, una nueva estrella que brille con luz propia en el futuro?
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