La número 1 del mundo y la campeona del US Open 2026. Elena Rybakina, quien se había asegurado subir a lo más alto del ranking cuando venció en cuartos de final a la china Qinwen Zheng, ahora derrotó en la gran final a Aryna Sabalenka por 6-4 y 5-7 y 6-2 en dos horas y 21 minutos de juego y no dejó dudas. Es la nueva reina del tenis. Y de yapa se llevó un cheque de 5,5 millones de dólares.

En la tercera final de Grand Slam entre ambas, el triunfo de Rybakina fue contundente pese a que tuvo un bache en el segundo set. “Me destrozaste en la pista”, le había dicho Sabalenka en la ceremonia de premiación del más reciente Abierto de Australia. Y esa frase bien podría haberse repetido este sábado en Flushing Meadows porque más allá de que se vio un partido de alto vuelo tenístico entre las dos mejores tenistas del momento, la flamante campeona estuvo mucho más firme que su rival durante la mayor parte del duelo y demostró por qué amanecerá este lunes en lo más alto de la clasificación.

Hubo una frase de Sabalenka en esta premiación que resume bien lo visto en Nueva York. "Gracias a todos, gracias por el apoyo durante estas dos semanas. Obviamente estoy decepcionada, pero quiero felicitar a Elena. Disfrutá esta noche, mañana y lo que resta de la temporada así puedo ganar algo", dijo, entre risas y con lágrimas en los ojos.

La ganadora devolvió los elogios. "Aryna, sos una gran campeona. Es muy difícil jugar contra vos, me empujás siempre a los límites. Felicitaciones a vos y a todo tu equipo por los logros que han venido consiguiendo", dijo al tomar el micrófono. "Es dificil encontrar palabras en este momento. No esperaba esto llegando al torneo con una lesión. Todo se alineó hacia mi lado", agregó quien en la previa del US Open debió retirarse del WTA 1000 de Cincinnati por una molestia en la pierna izquierda.

El saludo entre Rybakina y Sabalenka en la red. Foto: EFE/Angel Colmenares

La similitud que se ve claramente en el estilo de juego de ambas, dominantes desde la línea de fondo, con golpes potentes de ambos lados y especialmente contundentes con el revés, contrasta con la actitud de una y de la otra dentro de la cancha. La kazaja de 27 años, quien también había vencido a la bielorrusa el año pasado en la definición de las WTA Finals de Riad, tuvo tres break points en el primer juego de saque de su rival y luego consiguió el quiebre en el game siguiente que hizo aflorar la ira de quien llegaba a este encuentro como vigente bicampeona.

Aryna lanzó gritos al aire, se descargó con su box y más tarde en la noche neoyorkina destruyó la raqueta contra el suelo al consumarse la derrota. Del otro lado, la moscovita se mostró imperturbable y el 6-4 inicial en 43 minutos estuvo justificado. Lena estuvo infalible con el saque en ese primer set, sin ceder oportunidades de quiebre, logró jugar permanentemente sobre la línea e hizo estragos con su revés cruzado. Además, se aprovechó de su errática adversaria, quien cometió 15 errores no forzados en ese tramo del partido y cedió el saque con una doble falta.

Hubo un cambio de lado durante el segundo set en que Sabalenka, finalista en los últimos ocho Grand Slam sobre cancha dura y campeona en cuatro de ellos, se tapó la cara y los hombros con la toalla buscando aislarse del ruido externo. Debía mostrar una reacción y eso ocurrió. Mejoró notablemente con el saque, ganando 18 de 23 puntos con el primero (78% de efectividad), y consiguió imponer su potencia de fondo de cancha. Ahora los gritos eran para darse ánimo a sí misma y lanzar un mensaje del otro lado de la red.

Sin embargo, Rybakina se mantuvo enfocada y arrasó en el set decisivo. Apenas mostró algunas dudas en el tramo final, cuando un par de doble faltas hicieron pensar que el desenlace del encuentro podía estirarse más allá de lo esperado. Se sabe: cerrar este tipo de partidos es casi tan difícil como llegar hasta allí. Pero apagó rápidamente la ilusión de una frustrada Sabalenka y de quienes estaban viendo un partidazo que no querían que termine.

Rybakina y un beso inolvidable. Foto: AP/Kirsty Wigglesworth

Lo cerró con un ace y celebró a su manera, con mesura. La emoción seguramente va por dentro. Es la nueva número 1 del mundo y ganó el US Open que se suma a los títulos que ya había conseguido en Wimbledon 2022 y en el Abierto de Australia de este mismo año. Solo le falta Roland Garros para completar el Career Grand Slam. No hay dudas de que irá en busca de ello.