Sydney Sweeney volvió a quedar en el centro de una polémica. Pero esta vez la discusión salió de Hollywood y se metió de lleno en el deporte. Campeonas olímpicas, atletas y exdeportistas de diferentes países salieron al cruce de la actriz por la campaña Just Sports de Novig, una plataforma estadounidense de predicciones deportivas de la que la protagonista de Euphoria no es solamente imagen: también se convirtió en socia estratégica y accionista.
El comercial fue lanzado el 9 de septiembre y juega deliberadamente con la provocación. Sweeney aparece desnuda o semidesnuda y utiliza pelotas, raquetas y diferentes elementos deportivos para cubrirse mientras pasa por escenas vinculadas al básquetbol, fútbol americano, tenis, hockey, golf y béisbol. El concepto de Novig es sencillo: su negocio son “sólo deportes”, sin mercados sobre política, guerras o muertes.
Confirmed: Sydney Sweeney knows ball. pic.twitter.com/EXQ4PzVZsi
— Novig (@Novig) September 9, 2026
La publicidad consiguió rápidamente lo que buscaba: visibilidad. Pero también provocó una reacción que probablemente no esperaba.
Una de las voces más fuertes fue la de Ariarne Titmus, cuatro veces campeona olímpica de natación. La australiana consideró la campaña una afrenta al trabajo realizado durante décadas por las deportistas y cuestionó que en 2026 todavía se utilice la sexualización del cuerpo femenino para vender un producto relacionado con el deporte.
No fue la única. La exgimnasta estadounidense Gracie Kramer respondió mostrando imágenes reales de mujeres entrenando y compitiendo bajo una consigna que rápidamente comenzó a replicarse: “Esto es lo que parece una mujer en el deporte”.
La polémica campaña de Sydney Sweeney que levantó polvoreda en el mundo del deporte. Foto: Imagen de TV
La velocista británica Amy Hunt, cuatro veces campeona europea, llevó la discusión a la pista y reivindicó los músculos, el esfuerzo, el sudor y las horas de entrenamiento que hay detrás de una deportista. También se pronunciaron las nadadoras australianas Lani Pallister y Brianna Throssell, la waterpolista Tilly Kearns, la campeona mundial de boxeo Skye Nicolson y la campeona olímpica estadounidense de atletismo Gabby Thomas, entre otras.
La discusión tiene un matiz importante. Las críticas no apuntan simplemente a la desnudez de Sweeney, sino a la utilización de una representación sexualizada de una mujer para vender deporte. Para quienes cuestionaron la campaña, allí existe una diferencia sustancial: las deportistas llevan años reclamando que su reconocimiento comercial dependa de lo que hacen dentro de una cancha, una pista o una pileta y no de la apariencia de sus cuerpos.
No publicó un comunicado ni contestó directamente a Titmus o Hunt. En sus historias de Instagram compartió imágenes del histórico Body Issue de ESPN, que durante años fotografió desnudos a algunos de los deportistas más importantes del mundo. Allí aparecieron Serena Williams, Ronda Rousey, Sue Bird, Megan Rapinoe y Caroline Wozniacki, pero también hombres como Rob Gronkowski, Myles Garrett y Karl-Anthony Towns.
Venus y Serena Williams, la "excusa" de Sydney Sweeney. Foto: Archivo
La actriz no explicó explícitamente que se tratara de una respuesta, aunque el momento de la publicación difícilmente pasó inadvertido. Antes había defendido el concepto de Just Sports como una idea divertida destinada a “dejar de lado el ruido” y concentrarse exclusivamente en los deportes.
Y ahí la polémica encontró una segunda vida. Porque las mismas imágenes utilizadas por Sweeney para defenderse plantearon la discusión de fondo: ¿es comparable su campaña con los desnudos de Serena Williams y otras estrellas del deporte?
El Body Issue de ESPN fue concebido alrededor del cuerpo del atleta: músculos, cicatrices, potencia y las transformaciones físicas necesarias para competir en la elite. Los protagonistas eran los propios deportistas y su cuerpo formaba parte de la historia que se pretendía contar. Novig eligió otra fórmula: una actriz reconocida mundialmente por su atractivo físico utilizando objetos deportivos para promocionar una plataforma comercial.
La diferencia explica buena parte de la reacción. No se discute si Sydney Sweeney tiene derecho a mostrarse como quiera, sino qué representación del deporte femenino construye una compañía cuando decide vender su producto de esa manera.
Paradójicamente, la indignación también convirtió a la campaña en un fenómeno mundial. Deportistas de distintas disciplinas comenzaron a publicar entrenamientos, competencias y medallas para ofrecer su propia respuesta sobre cómo se ve realmente una mujer en el deporte. Y Novig consiguió que una marca hasta entonces poco conocida fuera mencionada alrededor del planeta.
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