El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que prohibir las apuestas deportivas por Internet no acabará con el fútbol en Brasil, en respuesta a una carta abierta en la que varios de los principales clubes del país advirtieron acerca de los supuestos efectos que tendría una eventual prohibición del mercado regulado.

“Es importante recordar que São Paulo fue campeón del mundo tres veces y no tenía apuestas. Santos fue campeón del mundo dos veces y no tenía apuestas. Gremio fue campeón del mundo y no tenía apuestas. Flamengo fue campeón del mundo y no tenía apuestas. Internacional fue campeón del mundo y no tenía apuestas. Mi Corinthians fue dos veces campeón del mundo y no tenía apuestas, enumeró el mandatario el viernes durante un mitin en la ciudad de Guarulhos.

En esa línea, el presidente manifestó su enérgica oposición a la postura de un grupo de clubes, “encabezados por Flamengo y Corinthians”, que consideraron que la prohibición de las plataformas de apuestas en línea provocaría la desaparición del fútbol brasileño. “La idea de que acabar con las apuestas acabará con el fútbol es un disparate. Vamos a acabar con las apuestas, con el lavado de dinero, con la corrupción y con el robo”, ratificó Lula.

“El juego en línea no es juego de apuestas, es un vicio, es una enfermedad llamada ludopatía. La gente va jugando de forma compulsiva pensando que va a ganar y solo pierde. Las personas que apuestan y están endeudadas comienzan a mentir. El hijo no se lo cuenta a su padre, a su madre. Es inaceptable que veamos a niñas y niños endeudándose con dinero que no tienen, con la esperanza de enriquecerse y mejorar sus vidas”, lamentó el jefe de Estado.

Flamengo, uno de los clubes que se opone férreamente a la prohibición, tiene como auspiciante principal a una plataforma de apuestas en línea. Foto: Sergio Moraes / Reuters.

Lula detalló que la industria de las apuestas había generado 62 mil millones de reales en 2025 y que su prohibición provocaría una pérdida de ingresos fiscales, pero dijo que eso no lo preocupaba. “Podemos perder ingresos fiscales, pero lo que no puedo permitirme es que la vida de los pobres se pierda jugando”, explicó. “Los dueños de las casas de apuestas no querrán que las cierre, pero yo no soy dueño de una casa de apuestas, soy el presidente de la república y voy a cerrarlas”, aseguró, aunque reconoció que la decisión final dependerá del Congreso.

El mensaje de Lula se produjo un día después de que un conjunto de clubes, junto con entidades del fútbol y la principal asociación de las emisoras de radio y televisión de Brasil, publicaran un manifiesto en defensa del mercado regulado de apuestas y de la publicidad de las empresas autorizadas por el Ministerio de Hacienda.

En la carta, los clubes reconocieron que la expansión de las apuestas generaba "desafíos" y que sus efectos sociales, especialmente entre las personas más vulnerables, requerían atención del Estado, las empresas y los sectores involucrados. Sin embargo, sostuvieron que la respuesta debía ser el fortalecimiento de la regulación, la fiscalización, la educación y las medidas de prevención.

Corinthians también tiene como auspiciante principal a una plataforma de apuestas en línea. Foto: Demian Alday / EFE.

Uno de los principales argumentos de los clubes es el peso económico que han adquirido las apuestas autorizadas. Según el manifiesto, sus inversiones se convirtieron en "una de las principales fuentes de ingresos del deporte" y alcanzan no solo a los grandes clubes, sino también a equipos de menor tamaño, de las divisiones de ascenso y de competiciones con menor exposición comercial.

Los clubes sostuvieron además que esos recursos permitían mantener estructuras administrativas, centros de entrenamiento, proyectos sociales y áreas como el fútbol femenino y la formación de jóvenes talentos, que serían especialmente vulnerables ante una caída abrupta de los ingresos.

La carta también advirtió que una prohibición del mercado regulado no necesariamente eliminaría las apuestas, sino que podría provocar el desplazamiento de los usuarios hacia plataformas clandestinas, que no pagan impuestos y no están sometidas a los mismos mecanismos de protección, fiscalización y prevención. “Si se acaba el mercado regulado, las apuestas no acaban. El fútbol es el que acaba”, sentenció el manifiesto.