"¡Vamos, Argentina!", grita Ailín Pérez al atender a Clarín desde su alojamiento en Las Vegas. Al notar que la llamada llega desde su país, la alegría es indisimulable. Su lado nacionalista asoma desde el primer instante: lleva puesta una remera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" en homenaje a su abuelo excombatiente. Es una declaración de principios para una peleadora que no conoce de grises y que este sábado a las 22 (hora argentina) entrará al octágono para enfrentarse a la brasileña Norma Dumont. El duelo la puede catapultar directo a la pelea por el título mundial de peso gallo de la UFC, actualmente en manos de la estadounidense Kayla Harrison.

Aún sin haber pisado la jaula, la bonaerense de 29 años, y actual número 4 del ranking mundial, ofrece el combo completo: se siente ganadora y promete un nocaut. "No cargo con nervios, sino con hambre de gloria. Tengo muchas ganas de ganarle a la brasilera", asegura, lista para hacer historia. Le dicen Fiona, "porque en la vida soy una princesa pero en el ring me transformo", cuenta. Y la palabra presión no parece entrar en su vocabulario. "Me juego la vida en cada pelea. Vine a Las Vegas por 'un trámite'; necesito ganar para poder disputar el cinturón en mi próximo combate", sentencia.

Ailín Pérez busca una victoria que la siga acercando al título mundial en peso gallo. Foto: Cortesía Paramount+.

Ese "trámite" es ni más ni menos que chocar ante la número 2 del mundo. Dumont, de 35 años, busca recuperarse tras ver truncada su racha de seis victorias en abril. Irónicamente, Pérez arrastra su propia seguidilla de seis triunfos al hilo —la más larga vigente en la división— y exhibe números que asustan: acumula 28 derribos en la categoría y recibe apenas 1,58 golpes significativos por pelea, la mejor marca histórica de la división.

Es precisamente este presente el que alimenta su fe ciega. Si hace un año llegó a definirse como la "Messi de la UFC", hoy redobla la apuesta. "Yo soy Maradona", dispara. "Todos los argentinos que entraron después de mí a la UFC son más jóvenes. Soy la abanderada teniendo esta racha activa. Es mi momento. Voy a hacer historia en Argentina porque soy la primera peleadora en entrar al top cinco y en disputar un cinturón; soy la representación de todos ellos".

Con esa convicción, afirma que su victoria ya es un hecho consumado. "Ailín Pérez es winner, es ganadora siempre y eso van a ver este sábado. La voy a noquear a Norma Dumont y voy a bailar encima de Brasil. Eso es lo que espero, que todos los argentinos me acompañen", avisa. Inmediatamente, empieza a cantar a viva voz: "¡Brasil, decime qué se siente...!".

Norma Dumont, la rival de Ailín Pérez. Foto: Prensa UFC.

En cada respuesta, Pérez da la sensación de apelar a un autoconvencimiento que le funciona de combustible. No obstante, su verdadera motivación tiene nombre y apellido: su hijo. "Su futuro depende de mí al 100% y ser madre es una responsabilidad. Quiero hacerlo bien, como en mis peleas", explica sobre el motor que la mantiene enfocada desde Florida, donde el pequeño se quedó al cuidado de su abuela.

Es allí cuando la fachada irreverente queda en segundo plano para mirar hacia atrás y reencontrarse con su versión más resiliente. Madre joven, Ailín afrontó sola la crianza de su hijo y, cuando el pequeño tenía un año y medio, viajó a Brasil para profesionalizarse. Para solventar sus entrenamientos y enviar dinero a Argentina para las necesidades de su bebé, trabajó de noche como seguridad en un cabaret, organizó rifas, vendió comida y caminaba de madrugada entre las favelas para ahorrar pasajes. La historia se repitió al dar el salto a Estados Unidos: llegó a Miami con 2.000 dólares y durmió ocho meses adentro del propio gimnasio donde entrenaba.

Ese camino empinado forjó una figura polarizante, que genera amores y rechazos, con sus picantes declaraciones y su clásico twerking dentro de la jaula cuando la anuncian ganadora. Ella lo sabe y se alimenta de ese escenario.

"Mediáticamente reconozco que no le caigo bien a nadie, pero ese no es mi problema, es parte de mi trabajo", dispara con franqueza. "Esto pasa porque soy diferente. No me callo, no soy el molde de nadie y no sigo a la manada. Son pocas las personas que cumplen sus sueños y, lamentablemente, el que hace es criticado. Cuando pelee por el cinturón tendré muchos haters y eso me motiva, amo callarle la boca a la gente. Que se planten. Y si no son ingleses, salten", avisa, haciendo alusión a la remera que lleva puesta.

No hay otra como Ailín Pérez 💃🇦🇷#UFCVegas121 | Sáb 26 de septiembre | En vivo por @PPlusDeportes pic.twitter.com/9DmDBhB93t

— UFC Español (@UFCEspanol) September 23, 2026

Al profundizar sobre las críticas, reconoce que en su propio país también se siente mirada de reojo. "En Argentina tengo 50% de haters y 50% de fans", confiesa. Esa división se potenció tiempo atrás cuando salió a un pesaje en México luciendo una vincha azteca, en agradecimiento al público local, y sosteniendo la bandera albiceleste en sus manos. Esa relación -que incluso lleva marcada en la piel con un tatuaje de un sombrero mexicano junto a la bandera albiceleste- despertó cuestionamientos.

"México nunca me cerró las puertas y nunca me criticaron por ser argentina. En cambio, en Argentina me criticaron por llevar una vinchita mexicana. Me pongo un poquito de otro color y se ponen tóxicos. El problema lo tienen ellos. Yo estoy orgullosa de ser argentina en todos lados y eso no lo cambia nadie. Lo voy a ser donde sea", sentencia.

Foto: Cortesía Paramount+.

En esa línea, aprovechó a dejarle un mensaje a la audiencia que prenderá la televisión el sábado, a través de la pantalla de Paramount+. "No importa si me bancan o no. Me interesa que me vean. Todos entran en la bolsa. A los profesionales les digo que dejen el odio de lado y se pongan a ver mis técnicas, porque hace un año vengo mejorando. Que aprendan de mí".

Su sueño está a la vuelta de la esquina. "Que los argentinos entiendan que somos campeones del mundo, no solo en fútbol, sino en UFC también. Quiero que sientan este campeonato como sentimos todas las finales cada vez que juega Argentina. Esto es por Messi, por Malvinas y por el Diego", cierra, otra vez visualizándose con el cinturón en las manos.