-Me quiero ir, Diego. Me tenés que entender.

-No, Marcos, sos vos el que me tenés que entender a mí. Te bancamos y tenemos seis finales por delante. No te podés ir ahora.

-Es una gran posibilidad, jugar la Libertadores, volver a Estudiantes.

-No te voy a negociar. Sos un jugador importante. Tenés que ponerte en mi lugar. Nosotros te fuimos a buscar cuando no te quería nadie, ni siquiera Estudiantes.

Foto: Fernando de la Orden / CLARIN

Palabras más, palabras menos, este fue el diálogo que tuvieron Diego Milito y Marcos Rojo en la tarde de este martes. El zaguero central había pedido una reunión con el presidente porque Juan Sebastián Verón lo quiere para disputar las semifinales de la Copa Libertadores contra Flamengo. La urgencia de la Bruja tiene que ver con las bajas de Tomás Palacios y Leandro González Pirez, suspendidos para el partido de ida que se desarrollará el 15 de octubre en el estadio Uno.

Por supuesto, entre las necesidades de Estudiantes y el presente opaco de Racing se debate la cuestión. Milito se puso firme porque por más que quedan seis fechas desde el domingo a mediados de noviembre, el equipo celeste y blanco todavía tiene chances de clasificarse a los playoffs y, en menor medida, a la Copa Sudamericana. Siempre y cuando, claro, se descalcen algunos lugares en la Tabla Anual a partir de las conquistas ajenas.

Por otro lado, consciente de las críticas que llegan desde las tribunas ante un año muy malo a nivel deportivo, no está dispuesto a pagar el costo político de dejar ir a un futbolista importante para la estructura del plantel. Por su rol de referente, ya que se trata del capitán sin cinta, y por su categoría. Además, no cuenta con Marco Di Cesare, quien se fracturó el peroné derecho contra Argentinos Juniors, el 9 de agosto en La Paternal. Incluso, el despedido técnico Juan Pablo Vojvoda se las tuvo que arreglar con dos juveniles como marcadores centrales, Mateo Martínez (18 años) y Gonzalo Escudero (19).

Rojo está enojado y no quiso entrenarse por la tarde. Se quiere ir sí o sí porque ya arregló todo con Estudiantes. No obstante, desde La Plata no hubo una comunicación con Avellaneda. Y la Academia no lo piensa dejar ir. El sábado no irá a Córdoba. La coyuntura, de todos modos, no obedece a un acto de rebeldía.

Zunino expulsando a Marcos Rojo

Por la noche, el club informó a través de un parte de prensa que sufrió un traumatismo con edema óseo en el platillo tibial interno de la rodilla derecha. Fue en el choque con Facundo Cambeses, justo en la previa del segundo gol de Boca, el que todo Racing reclamó por un empujón de Enner Valencia. Tampoco estará disponible Matías Zaracho, quien terminó el duelo en Rosario con una distensión en el aductor derecho.

Con Rojo fuera de carrera, Sebastián Romero probablemente retorne a la línea de cuatro en el fondo. Chirola asumió el cargo de forma interina hasta el final de la temporada. Racing tiene que enfrentar a Estudiantes de Río Cuarto, Belgrano e Independiente en Avellaneda, River en el Monumental, Aldosivi en el Cilindro y Barracas Central en Luna y Olavarría.

Con 29 partidos, 2 goles y una asistencia, Rojo llegó a Racing tras ser echado de Boca por Miguel Angel Russo. En ese momento, no hubo posibilidad de volver a Estudiantes. Milito apostó por la experiencia del jugador de 36 años. Los hinchas lo miraban de reojo. Y más allá de que provocó la lesión de Santiago Sosa contra Flamengo en Río de Janeiro y se hizo expulsar contra River, su rendimiento fue parejo.

Por eso su salida sería un gran problema para la Academia, algo que Milito no está dispuesto a tolerar. Muy a pesar, claro, de la bronca que pueda tener Rojo.