La alegría en Rosario no para. Y tampoco parece que vaya a cesar en breve. Ni la postergación de la celebración pudo evitar que miles de hinchas se acercaran al Monumento a la Bandera a recibir a un plantel que le dio su tercer título en tres años y que sumó la decimocuarta estrella al escudo de Central. Poco le importaron a la gente las polémicas, los disturbios sobre el final o los audios del VAR. El festejo sigue y una parte de la ciudad es carnaval. Pero la polémica parece interminable...

👀🏆 Rosario Central celebró la obtención de la Supercopa Internacional con una caravana junto a sus hinchas en el Monumento a la Bandera, donde se vio a varios jugadores del Canalla con la presencia de un ataúd de cartón pintado de color rojo el cual decía: "E de LP - Q.E.P.D. -… pic.twitter.com/cHue2EcQGg

— TyC Sports (@TyCSports) September 30, 2026

En un colectivo ploteado con los colores del Canalla y en el que se inscribe la frase: "Campeón Supercopa Internacional 2026", los jugadores no quisieron ser menos y llegaron al compás de la gente: desacatados. Alzando y revoleando la copa en brazos, entre humo, banderas, pirotecnia y los cánticos de la gente, todo el equipo fue recibido como verdaderos héroes en la plaza. Y todo, claro, con un denominador en común: el azul y el amarillo.

En ese festejo, se mostró la tapa de un ataúd. De un lado estaba una foto de Juan Sebastián Verón y la inscripción "porteño llorón". De otro lado de estaba "EDLP QEPD y otra foto de la Brujita junto a su apellido. Esto fue mostrado por algunos de los jugadores subidos arriba del micro, dos de ellos fue Franco Ibarra y Gaspar Duarte.

El festejo del Ángel

La gran imagen de la noche fue la de Angelito Di María. "Todos me quieren retirar, pero no va a pasar. Lo digo siempre: no me quiero retirar. Quería volver al fútbol argentino. Quiero seguir ganando cosas, ser campeón", declaró hace un par de semanas. Y en cuestión de 20 días, volvió a darle una alegría al club de sus amores.

¿La celebración? Acorde a lo que cualquier hincha haría: al ritmo de la percusión que sonaba de fondo y los hits de la banda de la Academia rosarina, el Fideo agitaba los brazos para seguir el aguante.

Foto: Sebastián Granata - CLARIN

Ojo, el resto de futbolistas tampoco se quedó atrás. En el techo del vehículo no había menos de 30 jugadores y todos, por más chicos o grandes que fueran, seguían la tónica del paisaje: saltos, gritos y canciones que reflejan un momento de alegría y de dulzura total. Una multitud festejó en Rosario y los de Almirón recibieron un plus anímico en medio de una recta final en la que quieren pelear por el Clausura y sueñan con la tabla anual.

Una caravana para el recuerdo

El festejo no comenzó a las 19:00, hora que anunció el club para el arranque de la fiesta. Desde varias horas antes, los hinchas ya habían tomado las calles de Rosario para acompañar una celebración que se empezó a vivir mucho antes de la llegada del plantel al Monumento a la Bandera.

Foto: Sebastián Granata - CLARIN

Con camisetas, banderas, bombos y bengalas, los simpatizantes fueron acercándose de a poco al punto de encuentro, mientras la caravana crecía a cada minuto y teñía de azul y amarillo distintos rincones de la ciudad. Familias enteras, grupos de amigos y fanáticos de todas las edades se sumaron a una movilización que convirtió la espera en parte de la celebración y que quedará guardada en la retina del hincha.