Danny Lloyd, un nene que nació en Tremont, Illinois, a los cinco años fue elegido para interpretar a Danny Torrance en El resplandor de Stanley Kubrick, probablemente la mejor película de terror de todos los tiempos.
Basada en la novela homónima de Stephen King de 1977, el chico fue elegido porque, según el director, tenía una enorme capacidad para hacerse el concentrado durante largo rato. En una entrevista con The Guardian, Lloyd habló como al pasar: “El resplandor fue una buena experiencia. La recuerdo con cariño”.
Danny Lloyd en "El resplandor" (1980). Qué fue de la vida del hijo de Jack Nicholson... Fotos Archivo Clarín
Frío, a los 53 años, alejadísimo de todo lo que pudo ser, en rigor Lloyd nunca conoció la fama porque el status de “película de culto” no es una categoría inmediata como la del "éxito", sino algo que se logra con el tiempo.
Fue el único filme de terror de Kubrick. De movida, critica y público la recibieron con frialdad y sarcasmo. Los atrevidos de los Razzie Awards a lo peor del año, le dieron, en 1981 dos nominaciones: peor director: Stanley Kubrick, y peor actriz: Shelley Duvall.
Danny Lloyd, por 2023, en una foto de sus redes sociales.
Hacha brava
Se estrenó en los Estados Unidos el 23 de mayo de 1980 y algunas la vieron como una obra con "exceso de formalismo" y detalles que alejaban al espectador de lo siniestro de la historia.
Sólo el tiempo haría que la interpretación de Jack Nicholson (como Jack Torrance) y la escena rompiendo la puerta del baño con un hacha, lograran transformarse en una marca indeleble del buen cine.
A don Stephen King no le gustó ni medio la elección del protagonista y mucho menos el papel que el director diseñó para él. Llegó a tildarlo sin demasiadas sutilezas. "Cuando lo vi a Jack Nicholson -dijo- ya sabía que estaba loco como una rata de mierda".
A Danny solo le dijeron que la película trataba sobre una familia que vivía en un hotel.
Kentucky, que no es la pizzería
El resplandor fue de las primeras películas en utilizar la steadycam, un artefacto estabilizador de cámara que, en este caso en particular, mejoró esas escenas laberínticas del nene a bordo del triciclo, recorriendo los pasillos del hotel y componiendo, con el simple traqueteo, una banda de sonido imprevista y fatal.
Entrar en Wikipedia y buscar el nombre de aquel niño que pedaleaba es una experiencia triste: tres, cuatro párrafos y los indicios de una vida que no te dan ganas de saber. Un párrafo dedicado a lo obvio, otro para hablar de un infame telefilme de 1982, y ahí mismo "se retiró de la actuación".
Sin que nadie siquiera sospeche de quién es, a comienzos de los 2000, el hijo de Nicholson en El resplandor comenzó a trabajar como profesor de Biología en un colegio de Kentucky, que no es la pizzería.
Danny Lloyd mantiene un bajo perfil. "Llevo una vida normal", dice.
Un señor que ahora habla de todo eso como si le hubiera ocurrido a otro ser humano. “La película fue una buena experiencia. La recuerdo con cariño. Lo que sucedió es que, en realidad, no hice mucho más después, así que mantengo un perfil bajo y llevo una vida normal”.
Danny Lloyd hizo un cameo en Doctor Sueño, la secuela de El resplandor estrenada en 2019. Aparece como un espectador más en una escena de un partido de béisbol.
Fue idea de su papá
El papá del chico, un ferroviario atento a los juegos de azar, cabeza de familia, mandó una foto de su pequeño extrovertido a una productora de cine. Y con cinco años recién cumplidos, Danny fue convocado para hacer una película de Stanley Kubrick, protagonizada por Jack Nicholson.
Danny en su triciclo, las mellizas Burns, de frente. Compartían sandwiches de miga en el set.
Para que el pibe tuviera felices sueños, le contaron que trataba sobre una familia que vivía en un hotel. Nunca le hablaron de la palabra “terror”. Durante el rodaje Jack y Shelley, fallecida en 2024, eran respectivamente un poco menos loco y un poco más madre. Las inolvidable niñas gemelas Lisa y Louise Burns, que hoy tienen 56 años, eran un poco más grandes que Danny, pero entre ellos armaban una mesa de chicos y compartían sanguches de miga y maní con chocolate.
No le abrió ninguna puerta El resplandor. Al Danny lo rechazaron sin parar en todos los castings a los que se presentó después. Mejor dedicarse a otra cosa. Mientras arrancaba con la carrera de biología, trabajó unos años en un Wal-Mart haciendo de repositor y hundido en una escalofriante trama cotidiana. Después, en su ciudad natal, manejó un tractor en una granja de futuras costillitas de cerdo con puré de manzana.
Secreto a voces
En otra de las pocas entrevistas que dio, observó que una vida en Hollywood no habría sido lo mejor para él. “Estoy orgulloso de ser del Medio Oeste y aquí es donde me siento cómodo”, dijo más cerca de John Wayne que del cine de autor. ¿Mis alumnos? “Mis alumnos siempre desconocieron la historia”.
POS
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