Matthew Lillard pensó que interpretar a Shaggy en Scooby Doo podía cambiarle la vida. Y, en parte, así fue. Pero el éxito de la primera película no tuvo la continuidad que esperaba y, después del estreno de la secuela, el actor atravesó una etapa complicada, con menos oportunidades laborales y decisiones económicas difíciles.

En una entrevista con Variety, Lillard reconoció que durante mucho tiempo sintió resentimiento hacia la franquicia que lo había convertido en el rostro de uno de los personajes más populares de su carrera cuando él tenía 32 años y pelo largo.

Con los años, igual, entendió que Hollywood no era tan fácil como se había imaginado.

El éxito de Scooby Doo y una secuela que no cumplió las expectativas

Estrenada en 2002, Scooby Doo llevó a la pantalla grande a los personajes de la famosa serie animada. Lillard interpretó a Shaggy, el inseparable compañero de Scooby, en una historia de acción real que también contó con Freddie Prinze Jr., Sarah Michelle Gellar y Linda Cardellini.

Matthew Lillard tiene hoy 56 años. Foto: @matthewlillard

La película fue un éxito comercial y recaudó alrededor de 275 millones de dólares en todo el mundo. Para Lillard, ese resultado parecía anticipar una nueva etapa profesional, con más papeles protagónicos y un lugar consolidado entre las figuras de Hollywood.

La secuela, Scooby-Doo 2: Monstruos sueltos (Scooby Doo 2: Monsters Unleashed), llegó a los cines en 2004, pero no consiguió repetir el impacto de la primera entrega.

El freno de su carrera tuvo consecuencias concretas en la vida familiar. Lillard contó que el trabajo que esperaba conseguir nunca llegó. "Esta película es una relación de amor-odio para mí porque pensaba: ‘Es culpa de Scooby Doo. Por eso no tengo trabajo’”, confesó que pensaba en aquella época.

Matthew Lillard y el Gran Danés en "Scooby-Doo 2: Monstruos sueltos".

Además, el actor describió en la entrevista cómo atravesaron ese período con su esposa. “Vendimos nuestros autos, vendimos nuestra casa. Básicamente, redujimos el tamaño de nuestras vidas para poder vivir de una manera mucho más económica”. También reveló que su mujer volvió a trabajar para ayudar a sostener a la familia.

Pese a las dificultades, Lillard aclaró que nunca se arrepintió de haber participado en la secuela. De hecho, consideró que sin el dinero que cobró por esa película "no habría podido salir adelante”.

El golpe también lo obligó a revisar la imagen que tenía de sí mismo como actor. “La realidad es que no soy eso. Siempre fui un actor de carácter y pensé que era algo más”, reconoció. Y definió aquella etapa como una experiencia que lo hizo poner los pies sobre la tierra: “Hubo una verdadera lección de humildad para Matthew Lillard que ocurrió justo después de esa película, y ahora estoy muy agradecido”.

Matthew Lillard como Shaggy en la película de acción real "Scooby Doo".

Otros trabajos en su carrera

Aunque durante años le guardó resentimiento al gran danés, Lillard nunca abandonó por completo la franquicia. Continuó interpretando con su voz a Shaggy en distintas producciones animadas, mientras buscaba oportunidades en otros proyectos.

Su recorrido también incluye Scream (1996), en la que interpretó a Stu Macher, y Los descendientes (2011), el drama dirigido por Alexander Payne y protagonizado por George Clooney y Curvas de la vida (2012), junto a Clint Eastwood, entre otras.

En la entrevista, el actor reconoció que durante un tiempo estuvo demasiado pendiente de alcanzar la fama. Después del traspié de la secuela, entendió que necesitaba dejar de perseguir el estrellato y concentrarse en construir una carrera sostenida por sus interpretaciones.

POS