A pura salsa, energía y pasión, Marc Anthony (58) regresó a la Argentina y este miércoles 28 de octubre encendió el Movistar Arena en el marco de su novena visita al país, que incluirá una segunda cita este jueves 29 debido a la alta demanda de entradas.
Con un repertorio que combinó clásicos de distintas décadas, una presencia escénica arrolladora y una complicidad con el público, el cantante estadounidense, de ascendencia puertorriqueña, convirtió el microestadio de Villa Crespo en una celebración de la salsa y la música latina.
Así, ante una audiencia integrada por argentinos y cientos de fanáticos provenientes de Venezuela, Colombia y Centroamérica, el artista neoyorquino demostró su vigencia y ratificó por qué es uno de los intérpretes de habla hispana más influyentes a nivel mundial.
Entre vítores, gritos y una marea de celulares encendidos, sus fanáticos estaban listos para registrar su salida al escenario, casi tres años después de su show en Vélez Sarsfield con el Viviendo Tour. Mientras tanto, sus 15 músicos —integrados por una sección rítmica, teclados, percusión, vientos, cuerdas y coristas— se acomodaban en sus respectivos lugares frente al público.
Marc Anthony lideró un show repleto de hits clásicos en el Movistar Arena. | Foto: Vicky Dragonetti
Pasadas las 21.10 las pantallas del recinto porteño proyectaron un compilado en blanco y negro con imágenes de los videoclips y shows internacionales de Marc musicalizadas con algunos de sus hits, entre ellos Ahora quién y La Gozadera, como antesala de su salida a escena.
Fue entonces cuando el cantante saltó al escenario dispuesto a ponerle salsa y sazón a la noche porteña con Pa'lla Voy, uno de sus temas más recientes, incluido en el álbum homónimo que lanzó en 2022.
“¡No se oye!”, lanzó, divertido, mientras dirigía la mirada hacia una de las tribunas y levantaba los brazos, un gesto característico de las hinchadas de fútbol para alentar a sus equipos. Y, casi de inmediato, los fanáticos replicaron el movimiento, dejando en evidencia la complicidad que Anthony construyó con su público a lo largo de los años.
Tras la primera canción, las luces permanecieron apagadas durante unos instantes, un intervalo que el intérprete aprovechó para contemplar la efusividad que se desplegaba frente a él antes de entonar Valió la Pena que fue reconocido desde sus primeros acordes y coreado de principio a fin por el público. En tanto, Anthony se desplazaba de un extremo al otro, acercándose a los distintos sectores y alentando la participación de todos los presentes hasta convertir el show en una verdadera fiesta.
Marc Anthony deslumbró a sus fanáticos con un impactante show en el Movistar Arena. | Foto: Vicky Dragonetti
Durante los primeros cinco temas, que incluyeron clásicos como Y hubo alguien, y Hasta ayer además del éxito de 2013, Flor pálida, Marc imprimió un ritmo arrollador al espectáculo y expuso el fervor de sus fanáticos: cada pedido de aplausos encontraba respuesta y cada invitación a cantar era acompañada al unísono.
Aun así, uno de los momentos más entrañables de la noche se dio durante Volando entre tus brazos, cuando una fanática ubicada en las primeras filas le regaló un almohadón estampado que el intérprete recibió sin dudarlo y, en señal de agradecimiento, abrazó frente a toda la audiencia antes de confiárselo a un integrante de su equipo para que lo cuidara.
De este modo, en el primer bloque del espectáculo, Anthony dejó en claro que, a sus 58 años, mantiene intactos su carisma, su presencia escénica y su sex appeal, además de unos pasos de baile que continúan causando furor entre sus fanáticas. Pero no solo eso: también dio cátedra sobre cómo mantener al público arriba mediante un repertorio que combinó temas bailables y constantes intercambios con el público.
Marc Anthony desplegó todo su carisma y oficio escénico durante su show del Movistar Arena. | Foto: Vicky Dragonetti
Después de los primeros 45 minutos marcados por la salsa, el baile y la euforia, Marc abrió un bloque de baladas que le aportó melancolía y nostalgia a la velada al interpretar Abrázame Muy Fuerte.
Entonces, el cambio de clima se hizo evidente en las tribunas del Movistar Arena. Después de una seguidilla de canciones que había invitado a bailar sin parar, muchos asistentes aprovecharon la pausa para tomar asiento, aunque sin dejar de registrar cada segundo del show con sus celulares. La efervescencia dio paso a una atmósfera más serena y contemplativa.
El romanticismo se prolongó con Almohada y ¿Y cómo es él?, el emblemático tema de José Luis Perales que Anthony hizo propio al sumar a su setlist, en un tramo que desaceleró el pulso de la noche y dio lugar a una faceta más íntima de su trayectoria, en la que el amor, las despedidas y los recuerdos cobraron aún más protagonismo.
Si bien las baladas aquietaron el ritmo de la noche, la conexión con el público permaneció intacta, ya que, poco después, el neoyorquino propuso un desafío entre las dos tribunas del Movistar Arena para comprobar cuál podía vitorear más fuerte y preparar el terreno para el regreso de los temas bailables con Qué precio tiene el cielo, que le devolvió al recital su pulso festivo.
Marc Anthony le puso puso romanticismo al Movistar Arena con un show completamente agotado. | Foto: Vicky Dragonetti
“¡Con las manos arriba!”, arengó, y los asistentes respondieron de inmediato.
Con Te conozco bien, una de las canciones más coreadas de la noche, Anthony volvió a encontrarse con las voces de sus fanáticos, que lo acompañaron desde las tribunas. Y, tras recibir una nueva ovación, aprovechó el entusiasmo para presentar la canción Mala, que sonó acompañada por imágenes del video musical en pantalla.
Fiel a su estilo, antes de entonar Parecen Viernes, el cantante impidió que el público se quedara quieto en sus asientos y les hizo un llamado de atención a quienes aprovechaban las pausas entre canciones para descansar: “La salsa se baila y la única manera de hacerlo es de pie”.
Segundos más tarde, poco satisfecho con la reacción en las tribunas, Marc volvió a dirigirse a sus fanáticos para exigirles más entusiasmo. “No se oye. ¿Dónde está la Argentina?”, lanzó, en busca de una respuesta más efusiva a la canción.
El emotivo gesto de Marc Anthony en Argentina
El primer amague de despedida llegó con el cantante fuera del escenario y las luces bajas. Entonces, desde las tribunas, los fanáticos comenzaron a corear una de las consignas clásicas de los recitales: “Una más y no jodemos más” mientras que las linternas de sus celulares iluminaban las gradas del Movistar Arena.
Pocos minutos después, Anthony regresó a escena y como no podía ser de otra manera, desató una nueva ovación por parte de sus fanáticos junto a quienes coreó una de las dos últimas canciones: Tu Amor Me Hace Bien, durante la cual invitó al público a acompañarlo con palmas.
En esta sintonía, ya palpitando el cierre del show, Marc se detuvo para contemplar las tribunas por última vez. En silencio, con una mano sobre la cabeza y desde el centro del escenario, se mostró impactado por la pasión de sus seguidores, que cantaban a todo pulmón.
Video
Marc Anthony deslumbró con un show agotado en el Movistar Arena.
Entonces, protagonizó un gesto que generó una efusiva reacción entre los presentes: se recostó boca abajo sobre el escenario y besó el suelo en el que había liderado el recital durante una hora y media, como muestra de agradecimiento por el recibimiento y el afecto del público durante la velada.
Pero los fanáticos aún no se sentían preparados para dejarlo ir. “Una más y no jodemos más”, corearon desde las tribunas por última vez ante un Marc Anthony que reaccionó con sorpresa y les hizo un gesto para confirmar que querían otra canción. Y, la respuesta no dejó lugar a dudas.
Finalmente, el cantante volvió a tomar el micrófono para interpretar Vivir Mi Vida, el clásico elegido para ponerle un cierre festivo a una noche de salsa, baladas románticas y grandes éxitos.
“Muchas gracias, que Dios los bendiga. ¡Que viva Argentina!”, fueron sus últimas palabras antes de despedirse definitivamente del escenario con dos banderas que le obsequiaron sus fanáticos desde las primeras filas. Una de ellas llevaba el tradicional Sol de Mayo, mientras que la otra combinaba los colores de las banderas argentina y puertorriqueña, en referencia a las raíces de sus padres.
Todavia no hay comentarios aprobados.