Este jueves 7 de mayo el Ballet del Teatro Colón, que dirige Julio Bocca, presenta un programa sumamente atractivo, compuesto por tres obras: La consagración de la primavera de Oscar Araiz, Come In de la coreógrafa canadiense Aszure Barton, y Aftermath del coreógrafo argentino Demis Volpi, que vive en Europa desde hace más de veinticinco años.
Podrán verse así tres obras muy diferentes y que se corresponden con personalidades y lenguajes diversos.
La consagración de la primavera de Araiz cumple ahora sesenta años desde su estreno en el Teatro San Martín de Buenos Aires con un grupo de bailarines independientes.
Y justamente fue la poderosa partitura de Igor Stravinsky, escuchada casi por azar, la que impulsó al muy joven artista nacido en Punta Alta, –y volcado en aquella época al estudio del dibujo- a emprender el camino de la danza en general y de la coreografía en particular.
El estreno el 29 de mayo de 1913 en París de La consagración de la primavera original, coreografía de Vaslav Nijinsky sobre la partitura de Stravinsky, provocó un escándalo descomunal en el Teatro des Champs-Élysées: el público reaccionó aplaudiendo con el máximo entusiasmo -los menos- o silbando y gritando de las maneras más violentas, los más. El desconcierto frente al carácter revolucionario de la música y frente a esa coreografía que se veía estrafalaria, llegaron a provocar insultos entre los propios espectadores, amenazas, bofetadas y retos a duelo.
La música de Stravinsky siguió su propio camino como obra de concierto; pero gradualmente muchos coreógrafos, de muy distintas nacionalidades, se sintieron llamados a crear sus propias versiones.
La coreografía de Araiz viene recorriendo un largo camino y se ha encarnado en muchas compañías del mundo. Ahora regresa, afortunadamente, al Teatro Colón, donde se había presentado por última vez en 2002.
Oscar Araiz (centro), en un ensayo del Ballet del Colón paa su obra "La consagración de la primavera". Foto: Carlos Villamayor
A pedido de Mijail Barishnikov
Come In es una creación encargada a Aszure Barton por el gran Mijail Barishnikov para que de algún modo, pero de un modo para nada literal, se reconstruyera el camino de un bailarín profesional.
La obra está pensada para dieciocho varones aunque en el principio mismo era apenas un solo: “Pero luego -decía Bartón en una entrevista- fue evolucionando naturalmente; a ambos (nota: Barishnikov y ella) nos provocó interés y curiosidad la idea de incorporar bailarines jóvenes y así orquestar su recorrido como intérprete”.
La trayectoria de esta coreógrafa es apabullante: ha montado sus coreografías en la Martha Graham Dance Company, el San Francisco Ballet, el American Ballet Theatre, el Ballet Nacional de Canadá, Los Ballets Jazz de Montréal, el English National Ballet. Este abanico heterogéneo de compañías -y Barton además ha trabajado para la ópera, el cine, el teatro y la comedia musical de Broadway- hablan de la amplitud de su paleta creativa. Ahora tenemos la posibilidad de ver una de sus obras en el Teatro Colón.
Un ensayo de "Come In, de la canadiense Aszure Barton, por el Ballet del Colón. Foto: Carlos Villamayor
Veintiséis años no es nada
Lo que sigue es una entrevista con el tercer artista invitado a formar parte de este “Programa mixto”: Demis Volpi, que dejó la Argentina cuando tenía apenas catorce años y desde entonces no regresó, salvo tres o cuatro días, como turista, mientras estaba trabajando con el Ballet del Sodre de Montevideo.
Cuando Demis tenía 9 años, Julio Bocca lo invitó a que tomara las clases del Ballet Argentino, la compañía que dirigía. Mucho tiempo después le propuso montar una coreografía en el Ballet del Sodre de Montevideo y ahora con el Ballet del Colón. Es muy emocionante para mí esta invitación de Julio -dice Volpi-; cuando era muy chiquito y vine con mis padres por primera vez al Colón, pensé: “Quiero estar en este escenario”.
Demis nació en Villa Adelina y se crió en Martínez, ambos en el Gran Buenos Aires-. Tenía 4 años cuando le dijo a su mamá que quería ser bailarín. Hasta hoy nadie de su familia, ni él mismo, puede explicar la razón de deseo. Fue después alumno en la escuela de Nancy Bocca –la madre de Julio-, luego tomó cursos privados con Mario Galizzi (ex director del Ballet del Colón) y finalmente ingresó al Instituto de Arte del Teatro Colón.
Demis Volpi, el coreógrafo argentino está radicado en el exterior hace 26 años. Foto: Juano Tesone
-¿Pudiste continuar tus estudios secundarios una vez que entraste al Instituto, que exige tanta dedicación?
-La condición que pusieron mis padres fue que rindiera los exámenes en forma libre. Lo hice aquí y terminé completándolo en Canadá.
-¿Cómo ocurrió eso?
-Mi papá comenzó a trabajar en España y toda la familia se trasladó allí. En un curso de ballet que hice en Dinamarca, en verano, me hablaron de la Escuela Nacional de Ballet de Canadá, en Toronto; supe que podía tener una formación profesional de danza y también completar el secundario.
-¿Cuántos años tenías?
-Catorce. Pero fue más difícil para mi familia que para mí. Me sentía muy feliz, como Harry Potter cuando llega a Hogwarts. Me quedé dos años en la Escuela, viviendo en una residencia y formándome de una manera holística. Estaba rodeado de gente como yo, interesados por la danza pero además en cómo la danza estaba conectada con todo; es decir, que era mucho más de lo que yo había aprendido hasta ese momento.
-¿Y luego?
-Viajé a Alemania para seguir estudiando en la escuela del Ballet de Stuttgart y después entré a la compañía. Había un programa para jóvenes coreógrafos donde presenté mi primera creación: un pas de deux que duraba apenas cinco minutos, pero que me dio un tremendo trabajo.
Demis Volpi, con algunos de los artistas que bailarán su obra "Aftermath", en el Teatro Colón. Foto: Juano Tesone
-¿Era tu primera experiencia?
-Había hecho algunas obras en el jardín de mi casa de Martínez.
A los 24 años, Demis dejó de bailar. Fue una carrera bastante corta, porque quería dedicarse por completo a la coreografía: “Como bailarín tuve la suerte de interpretar obras de grandísimos coreógrafos -Jiri Kylian, John Neumaier, William Forsythe- que influyeron en mí.
-¿Cuál es el tema de Aftermath, que estrena ahora el Ballet del Colón?
-En un ensayo hace años de El lago de los cisnes, veía a las bailarinas tratando no hacer ruido con las puntas; esto me llevó a trabajar con la idea de una obra en la que el ruido de las puntas tapara la música. Me interesó ese aspecto acústico; y Aftermath, que estrené en 2014, es la culminación de ese trabajo de investigación.
-¿Qué quiere decir “aftermath?
-Secuela o resultado; me interesaba que el público prestara atención al final.
Demis Volpi, dándole indicaciones a los integrantes del ballet del Colón. Foto: Juano Tesone
-¿Podrías ampliar la idea?
-Cuando alguien vive afuera de la cultura en la que creció, y si vuelve años después, puede entender cosas que antes no comprendía. Me pasó con obras de Borges, que en el colegio no había entendido, pero que pasado el tiempo disfruté muchísimo. O con canciones; aquí hay una tradición hermosa de canciones populares.
-¿Y algo de eso te inspiró?
-Horacio Guarany escribió un tema que se hizo muy famoso: Si se calla el cantor. Cuando éramos chicos la cantábamos sin saber lo que significaba: pero después entendí qué terrible es el vacío que aparecería si efectivamente el cantor –o cualquier artista- se callara.
-¿Cómo llevaste esta idea a una forma coreográfica?
Hay una bailarina que interpreta un solo y personifica la voz del artista. Y un cuerpo de baile que “ahoga” esa voz destruyendo la obra musical. Le pedí al compositor Michael Gordon algo exactamente opuesto al Bolero de Ravel, a la partitura quiero decir. En el Bolero se va dando una suma gradual de instrumentos y una explosión sonora al final. Yo quería que la “explosión” estuviera al principio y que después fuera desarmándose. En el final queda sólo el espacio vacío.
-Vivís afuera desde hace mucho más tiempo del que viviste aquí. ¿Hay algo todavía que te hace sentir argentino?
-Muchas cosas. Lo que más reconozco es como la gente se abre hacia los otros y siente curiosidad por los demás; en otros países esto no existe y siento que está en mí. También extraño el helado de dulce de leche y el queso con dulce de membrillo,
-¿Podrías describir tu estilo como coreógrafo?
-Estoy educado en el ballet clásico y sobre ese lenguaje compongo obras, pero siempre con un punto de vista personal y desde el mundo tal como lo veo hoy.
-¿Y cómo ves al mundo?
-Dado vuelta.
Información
El estreno del Programa mixto es el jueves 7 de mayo, a las 20. Habrá funciones hasta el 17 de mayo, siempre a las 20, excepto los domingos cuyo horario es de las 17. Siempre en el Teatro Colón, Libertad 621, CABA.
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