Considerado uno de los mejores bandoneonistas del mundo, forjado en las escuelas de Osvaldo Pugliese y de Astor Piazzolla, compañero de monstruos como Rodolfo Mederos, Juan José Mosalini o Dino Saluzzi y a punto de cumplir 80 años de edad, Daniel Binelli regresó una vez más a su Buenos Aires querido para ofrecer una serie de recitales. Este jueves 14 de mayo se presentará en el Salón Dorado del Teatro Colón y el próximo día 20 habrá una celebración bien tanguera con amigos en Bargoglio (Bacacay 2414)
Por las calles del viejo Abasto resuena un fueye melancólico. El sonido baila sinuoso en el aire primaveral hecho de madreselvas y malvones. Se arrastra por los adoquines embadurnados de hollín y rocío. Y a continuación se escucha la voz increíble de Aníbal Troilo: “Alguien dijo una vez que yo me fui de mi barrio. ¿Cuándo?, ¿pero cuándo?...si siempre estoy llegando...”.
Estos mismos versos del Nocturno a mi barrio, escritos por Troilo en el año '56 y grabados en mayo del '68, podrían describir perfectamente el continuo trajinar de Daniel Binelli. Lejos del Abasto, nacido en las sureñas tierras de Quilmes, este hombre vive hoy y desde hace ya unos años en Valencia, España. Pero su fueye todo el tiempo le reclama respiraciones porteñas. Y por eso, como Pichuco, siempre está llegando al barrio.
-¿Se extraña el aire de Buenos Aires, Daniel?
-Buenos Aires tiene una cosa.. Yo soy parte de Buenos Aires, estaba caminando por Corrientes con mi esposa el otro día y me acordé del último concierto que hizo Piazzolla, en el Teatro Ópera y estaba yo. Mira, se me pone la piel de gallina de recordar ese día. Ahí estuve yo con Astor tocando con el Sexteto y fue la última vez que estuvo Astor. Y sí, vuelvo muchas veces.
El primer bandoneón
Daniel Binelli cumple 80 años el 20 de mayo y los festeja en un show con amigos en Bargoglio. Foto: Emmanuel Fernández
-Vamos para atrás, ¿cómo empezó tu amorío con el bandoneón?
-Mi primer bandoneón me lo compró mi papá, cuando yo tenía 9 años. Vio un aviso en el diario El Sol de Quilmes. Una tarde me llevó por el medio del campo y entró en un lugar donde había una persona que vendía el bandoneón, Mi viejo tocó un par de acordes, porque tocaba aficionadamente, y me lo compró.
Y a partir de ahí me dio una manija enorme, mi viejo. Además mi madre me enseñó un poco de solfeo y teoría y él también. Ahí empecé y en a poco tiempo ya tocaba un par de temas. El primer estribillo que toqué fue el del tango 9 de julio y un valsecito que se llama Lágrimas y sonrisas.
-Pero a los 9 años un pibe con un bandoneón seguramente se veía como el bicho raro del barrio. ¿Te cargaban?
-No, yo jugaba fútbol también. Mi viejo me compró el instrumento, empecé a tocar, me dio manija. Lo que pasó es que me fui perfeccionando, y bueno, me escuchó Piazzolla a los 17 y entré en una audición de radio y de televisión, entonces ahí empecé a consolidarme más como profesional. Yo quería ser profesional de la Orquesta Nacional. Y seguí estudiando música.
-El nombre de Piazzolla aparece muy seguido en tu vida
Sí. En distintos momentos. Yo grabé mucho su música.
-Y finalmente terminás tocando con él en en el Sexteto Nuevo Tango. ¿Cómo era trabajar con Astor?
-Para trabajar con Astor me preparé psíquicamente. Porque era estar al lado de un monstruo, no era sencillo. Pero no solamente por la música, sino por su personalidad. Era un hombre muy sincero con su lenguaje musical y con su expresión personal. con los músicos y con todo el mundo. Cuando le gustaba una persona iba para adelante, cuando no le gustaba... no le gustaba. Yo, por suerte, tuve tuve una linda relación con él.
Daniel Binelli tocó con todos los tangueros de su época. Y también se animó al folclore y al rock. Foto: Emmanuel Fernández
El inolvidable Sexteto
-El Sexteto Nuevo Tango fue algo realmente importante, ¿la aplanadora del tango podríamos decir?
-El Sexteto era una bomba como sonaba. Yo debuté en Chile con él, tuvimos creo que medio ensayo. Y después hicimos una gira importante por Brasil. Y después fuimos para Europa y ahí hicimos París. Amsterdam, la BBC de Londres
-Esperá, ¿y antes de eso cómo siguió el adolescente Binelli?
-Bueno, se me dio la oportunidad de poder estrenar un concierto de bandoneón de Juan Buscaglia, que era un bandoneonista de la orquesta de Filiberto de aquella época. Lo estrené en Radio del Estado. Y el director Bruno Mandini donó su sueldo para los solistas que íbamos a tocar ahí. Yo recibí el premio y ahí estrené mi primera obra clásica.
Después, el país siempre tiene momentos... Por entonces, estaba el Club del Clan. Era la década del '60. Mejías era el que lo organizaba.
-Sí, era el director de la RCA que en aquel momento borró muchos cintas de tango para grabar a la Nueva Ola. Algo que los tangueros jamás le perdonaron.
-Exactamente, entonces hizo todo a favor del rock con Johnny Tedesco y todos los rockeros de aquella época. Y ahí si yo ya era una especie de bicho raro en Quilmes. La gente me decía, "Vos tocás el bandoneón, pero ese instrumento va a desaparecer." Y fíjate que desde entonces pasaron muchos años, Pasaron 60 años, y estoy por cumplir 80 ahora. Estoy bien vivo y tocando el instrumento.
Este jueves 14 de mayo, Daniel Binelli tocará en el Salón Dorado del Teatro Colón. Foto: Emmanuel Fernández
Cumpleaños al ritmo del dos por cuatro
En efecto, el próximo día 20 de este mes de mayo Daniel Binelli cumplirá 80 años. Toda una vida dedicada al fueye. Y no sólo al tango, porque el hombre también se mueve cómodo dentro de la música sinfónica. Y gusta del jazz y del rock argentino. Más adelante lo dirá.
-¿Cual fue el momento donde pensaste que ya eras un profesional del instrumento?
-Yo me profesionalicé a los 23 años. con la orquesta de Osvaldo Pugliese. Pero para entonces ya había pasado por un montón de lugares. Ingresé a la Orquesta de la Argentinidad, una orquesta de tango y de candombe.. Ahí también tocábamos con Dino Saluzzi y con su hermano. Yo era el más chico, tenía 15 años.
-Fue una etapa tuya de absorber aprendizaje...
- Si, claro. Hacíamos las audiciones de Radio Belgrano. Y después Lorenzo Barbero, el director de esa orquesta, me llevaba para tocar en otras radios y ahí conocí a Roberto Firpo, que tenía un cuarteto. Empecé a circular mucho, Había un programa de televisión que se llamaba Nace una estrella, que que salía los sábados y me llevó mi padre, en Canal 13.
Fui con el primer arreglo que yo hice de un tango contemporáneo. El tango Picasso, de Piazzolla. Toqué y a Oscar Sabino, el director de esa audición, le encantó como toqué y entonces llamó a Piazzolla para contarle. Después entré a la television y me dieron siete o ocho actuaciones en el programa de Héctor Coire, El show de la alegría, donde yo estaba solito, entre artistas de todo tipo de géneros.
-Cuando vos entras a la orquesta de Pugliese, casi simultáneamente entran Rodolfo Mederos y Juan José Mosalini. O sea que se arma El Tridente de la Nueva Guardia tanguera.
-Claro. Don Osvaldo nos decía "Pero ustedes parecen marido y mujer, cómo se entienden”. Con Rodolfo teníamos la misma manera de tocar. Al año se incorporó Mosalini, que lo llevé yo. A Pugliese le interesaba que los músicos tuvieran talento y además ganas de progresar, de escribir música.
-Esta bien, ¿pero cómo llegás a Pugliese? Era una de las orquestas más importantes junto con la de Troilo, y vos eras muy joven.
-Por Arturo Penón, el bandoneonista abanderado de la orquesta. Él vivía en Don Bosco y yo vivía en Quilmes. Y recuerdo el momento que Penón golpea a la puerta de mi casa. Mi papá tenía un taller mecánico metalúrgico y golpea la puerta y dice, "¿Está Daniel?". "Sí, sí, está, está." Yo aparezco ahí con un traje de soldador, porque soy soldador eléctrico.
Daniel Binelli hizo una audción extensa y exhaustiva para entrar a la orquesta de Pugliese. Y lo logró. Foto: Emmanuel Fernández
-Ah bueno, algo impensado en tu foja de servicios.
-Mi viejo me decía: "Te voy a poner a trabajar en el taller porque hasta que no estés en una orquesta importante, hasta que no te ganes la vida con la música, algo tenés que hacer”. Y bueno, me enseñó el oficio. Golpea Penón a la puerta, ya me conocía, pero no me había visto tocar. Me dice, " Osvaldo Puliese está abriendo una prueba". Porque en ese momento, el año '68, se habían ido varios de sus músicos al Sexteto Tango, y estaban reclutando nuevos músicos.
-!Qué momento!
-Sí, llego y había una cola larga de bandoneonistas. Di una prueba larga que no fue sencilla. Toqué como seis o siete temas, no solamente de tango, también cosas de Bach. En un momento, me dice Pugliese: "Bueno, ahora tocáte un tango." Porque quería ver si sabía tocar tango, porque se necesita un temperamento muy especial para tocar en ese estilo por la manera de marcar de los bandoneones y todo eso.
Entonces, me tomó la prueba. Se va, vuelve y me dice, "Bueno, acá estábamos trabajando en un tema de de Eduardo Rovira, que es A Evaristo Carriego, nos faltaba la variación, así que andá a tu casa y hacela para el próximo jueves”. Me tomó una prueba como arreglador.
Fui a mi casa, me puse a escuchar muchas grabaciones de Pugliese y todo eso, hice la variación. Después el otro jueves, vuelvo y se la doy. Miró, la aprobó y dijo que estaba bien. Entonces, me pone tocar con él un poco. Para probarme Y me aceptó. Y recién ahí entré a la orquesta.
-Y vos no lo podías creer.
-Fue una gloria porque entrar a esa orquesta a los 23 años para mí era como jugar en River o en Boca. Y además esa orquesta tenía un tempo (ritmo) muy especial dado por la mano izquierda de Don Osvaldo. Era un tempo muy arrastrado y un poquito retrasado.
Folclore y otras yerbas
Daniel Binelli y su esposa, la pianista uruguaya Poly Ferman. Foto: Emmanuel Fernández
-Vos te forjas básicamente en la década del '60 que, como sabemos, fue la época de oro del folclore en la Argentina, ¿ te dio por tocar chacarera o zambas?
- Sí, yo tuve una época de folclore con Kelo Palacios en la Orquesta Folklórica Municipal. Fui solista de esa orquesta. Surgió durante la dictadura. Éramos como 70 músicos, en una época difícil para vivir. La dirigía Osvaldo Requena. Estaba Buenos Aires 8, estaba Kelo Palacios, yo estaba de solista de bandoneón. Luego, sube Alfonsín y ahí ya cambiaron las autoridades y la orquesta se desarmó. La gente se quedó sin trabajo. Y yo ingresé en la Orquesta del Tango de Buenos Aires de Raúl Garello.
-También tuviste una brillante etapa luego con Generación Cero, el grupo que había armado Rodolfo Mederos.
-Sí, con él hicimos Generación Cero en el año '73, cuando Mederos se va de la orquesta de Pugliese. Crea un estilo absolutamente opuesto a lo que era la orquesta de tango. Era una cosa nueva en ese momento, porque tenía tres bandoneones, saxo, bajo eléctrico y batería. Era un sexteto interesante.
-Que después Astor también prueba de alguna manera esa formación con el Octeto y el Noneto.
-Claro, porque en ese momento cuando Astor vino acá, hicimos un recital en SADAIC y nos vio a los tres, al frente del grupo y con Arturo Schneider en saxo y flauta y le encantó. Y al otro año vino nuevamente y nos contrató a los tres Y a Arturo también. Fue una cosa espectacular lo que pasó ahí con ese grupo.
25 años de amor y trabajo
Daniel Binelli y Poly Ferman, una pareja de artistas que lleva 25 años juntos. Foto: Emmanuel Fernández
Daniel Binelli vive hoy y desde hace siete años junto a su mujer, la pianista uruguaya Poly Ferman, en Valencia. Pero previamente estuvieron conviviendo en Nueva York, donde cada uno de ellos (por separado y en conjunto) se dedicaron de lleno al tango. Veinticinco años de trabajar codo a codo. En la vida y en la música.
"Ella habla seis idiomas, además de ser una gran pianista –dice Binelli- y nos gusta tocar juntos. Poly acaba de armar La Academia del Tango allá en Valencia, ya que ambos somos miembros de la Academia acá en Buenos Aires".
-¿Cómo se conocieron?
Poly: Fue en Japón, yo estaba viviendo allá porque mi tercer marido, (Daniel es el cuarto), era el embajador argentino en ese país. Y en el '98 se cumplían 100 años de relaciones entre Argentina y Japón. Y consigo que venga la Sinfónica Nacional con dos solistas, Eduardo Isaac y Daniel Binelli. Y en el ensayo yo noto que no se lo escuchaba a Daniel. Entonces me acerco y le digo: "Soy pianista y te quiero decir que necesitas amplificación, porque no se escucha tu instrumento." Después, yo hice algo en la embajada para que viniera la orquesta de él. Y luego vino a un concierto mío allá, dice que yo saludaba como japonesa.
Binelli: Pero más allá de eso, hubo una atracción fuerte y empezamos a trabajar la relación con todos los detalles de estar con una mujer que tiene su profesión propia. No es una mujer que se somete bajo ningún punto de vista. Yo tampoco soy una persona que someto a nadie.
Daniel Binelli habla de "Adiós Nonino" y de "Responso" como de sus dos tangos preferidos. Foto: Emmanuel Fernández
-Está claro, ambos tienen su carácter.
-Tengo mi carácter, pero no soy machista, ni considero que el tango tiene que ser machista.
Poly: Entonces empezamos a convivir. Al principio tuvimos algunos choques también desde el punto de vista artístico, a ver qué quería cada uno y qué hacía quién. Él me gritaba, o sea... ¡Era tanguero hasta para la forma de explicar las cosas!
Binelli: Bueno, pero yo soy así ahora también.
-Y ella te reta en los seis idiomas. También tocaste junto a la gran cantante italiana Milva.
-Sí, yo estaba en Italia y ahí la conozco a Milva.
-Que Milva había sido cantante de Piazzolla.
-Sí. Fallece Piazzolla y Milva me busca para que le formara un quinteto. Bueno, me fui con ella, estuvimos tres años trabajando. Una voz preciosa. La más increíble para mí, con ella también grabé varios discos.
El tanguero rockero
Binelli tiene más de 70 discos grabados en su extensa trayectoria. Muchos de ellos junto a excelsos nombres de la música, como Gary Burton, la Camerata Bariloche, Horacio Malvicino, Jairo, Charles Dutoit (esposo de Martha Argerich) y La Orquesta Sinfónica de Montreal y también claro, el grupo Alas de rock progresivo
Daniel Binelli cuenta su gusto por el rock y habla muy bien de Spinetta y Charly García. FotoEmmanuel Fernández
-¿A vos te gustaba el rock argentino?. Hubo un momento donde se inició una especie de romance con el tango. Alas y Spinetta tuvieron mucho que ver con eso, ¿no?
-A mí el rock siempre me gustó. Y en un momento me convoca Gustavo Moretto para Alas. A los tres. A Mederos, a Mosalini y a mí. Hicimos un concierto grande en el Coliseo. Y después quedé yo solo en el grupo. Hicimos algunos conciertos, giras y discos también. Fue una experiencia fuerte el rock nacional porque la gente que había era muy creadora. Era la época de Spinetta, de Charly García, todos tipos de mucho talento.
-Bueno, en el '76, cuando vino de Europa, Piazzolla lo andaba buscando a Spinetta
-Astor quería tocar con Spinetta.
-¿Qué veía en él?
-Astor veía en Spinetta a un creador. Y Spinetta lo era. Le llamaba mucho la atención. Él necesitaba saber qué pasaba con Spinetta. Quería ver qué era lo que escribía. Y bueno, Spinetta era un tipo muy intuitivo, pero muy talentoso. Yo hice algunas transcripciones de Pescado Rabioso. Vino a casa Luis inclusive. Spinetta tenía un tufillo de modernidad y de ideas nuevas.
-Me hablaste de Spinetta, pero no me hablaste de Charly García.
-Es verdad. Yo a Charly lo admiro mucho, ¿eh? Guarda, muchísimo. Pasa que nos vimos muy pocas veces. Tuve una vez un encuentro con él, pero a través de Alas. Fuimos a tomar algo y charlar un poco de cosas, pero nada más.
-¿Harías algo con García?
-Sí, claro, pero como te digo: Charly sabía que yo existía, pero nunca tuvimos un encuentro formal en ese sentido.
-¿Y cuál es el tango que todavía hoy escuchás y te pone la piel de gallina?
-Mira, a mí me parte al medio y todavía me sigue emocionando Adiós Nonino. Y un tango de Troilo que llama Responso. Como que con esos dos tangos el bandoneón me está hablando. Y eso me parece fabuloso.
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