Leonardo Sbaraglia está aquí en Cannes desde hace casi una semana, y dice que está feliz. No es que lo ande diciendo a los gritos, pero ante la pregunta responde con sinceridad.
Motivos no le faltan.
Leonardo Sbaraglia, Almodóvar y Bárbara Lennie antes de entrar al Grand Théâtre Lumière. Foto EFE
Es de los pocos actores que tienen, no una película, sino dos en el Festival de Cannes, una en competencia por la Palma de Oro (Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar) y otra también como coprotagonista, Karma, en la Sección Oficial, que se pasó el fin de semana.
Pero no, no es solamente su buena estrella, su suerte en el cine lo que lo pone feliz.
Video
La ovación a "Amarga Navidad"
Ya lo explicará.
Leo se tomó unos días del rodaje en la Argentina de El sobrino, de Damián Szifron, donde es Fabián Kamenetzky, un pianista de renombre internacional que ve cómo su mundo tambalea al descubrir que su sobrino de nueve años tiene un talento musical que podría superarlo. La película será una comedia, que lleva a los personajes por ciudades como Londres, Nueva York y Hamburgo.
“Estar trabajando de nuevo con Damián, que lo considero un enorme director, para mí es un lujo, porque cuenta muchas capas de los personajes. Me siento cumpliendo un sueño”, es todo lo que puede decir ahora que se ausentó del rodaje en Buenos Aires para estar aquí en Cannes.
Leonardo Sbaraglia junto a Marion Cotillard en la presentación de "Karma", días atrás. Foto Reuters
La recepción de Karma "ha sido muy buena -dice Leo-. Hay gente que me para por la película y me felicita, gente que nunca en mi vida me había visto, ni en una película de Almodóvar ni de Damián Szifron. Es un momento para atesorar".
Mucho se sabe de Amarga Navidad, su nueva colaboración con el director de Mujeres al borde de un ataque de nervios, con quien ya trabajó en Dolor y gloria (2019) como el examante del protagonista, el director de cine que interpretaba Antonio Banderas. Bueno, ahora el director de cine en Amarga Navidad lo interpreta él, en un “juego de espejos” en el que Raúl, su personaje, imagina a una directora de cine y sus vidas se van entrelazando entre la realidad y la ficción.
Y de la otra película, Karma, cuenta que "estoy conmovido, agradecido por la devolución que tengo de mi trabajo. Me llevan de un lado para el otro, me felicita gente que nunca me había visto en la vida. Además, con toda la repercusión me siento representando un poco también a la Argentina, a nuestro país. Y es muy lindo sentir eso también. Karma es una película francesa que aquí está fuera de competencia, la dirigió el actor y director Guillaume Canet, con Marion Cotillard y Denis Ménochet. Soy coprotagonista. Fui a rodarla el año pasado, la hice en francés y en castellano”, recuerda.
Leo junto a Marion Cotillard y Denis Ménochet. "En la 'Karma' hablo por fonética", le dijo a Clarín. AP
-“Parles-tu français?”
-Aprendí por fonética. En el cole tuve, un poquito sabía, y hasta más. El tema son los sonidos. Pero sí, sí, lo trabajé muchísimo, meses. Y bien, finalmente ellos me decían que se me entendía.
-¿Y con el director y el elenco cómo hacías para comunicarte? Hablabas en inglés.
-Con Guillaume hablábamos en inglés, sí. Yo no hablo tampoco muy bien inglés. Tuve una relación, nos hicimos muy amigos además. O sea, yo hacía su alter ego también, o tenía el personaje con el que más se identificaba el director.
-¿Otra vez alter ego?
-Otra vez. Yo era alter ego de todos (ríe). Había algo de esa relación que siempre creo que se establece, medio fraternal, con el director cuando tenés que tratar de entenderlo y de meterse adentro de la cabeza de él. Pero me pasó mucho, mucho, mucho, mucho con directores, aunque como en este caso no haga exactamente de él.
Leo cuando aún estaba en Buenos Aires y no se esperaba lo que vendría. Foto Ariel Grinberg
-Vos has hecho otras películas en otro idioma.
-Y, había hecho con Rodrigo Cortés Red Lights (Luces rojas), con Cillian Murphy, y ahí también fue cuando lo conocí a De Niro, y a Cillian, mucho antes de que ganara el Oscar.
-Acá es una cosa grosa.
-Acá es más importante. Te diría que sí, podríamos decir que es la película hablada en otro idioma más importante que he hecho. Porque es un coprotagónico. No sé si puedo contar mucho porque tiene como un twist. Somos pareja con Marion, son dos personas que se encontraron en un lugar de España, ninguno de los dos es español, obviamente ella es francesa y yo soy argentino, pero son como dos sobrevivientes, podríamos decir, dos personas rotas que se encontraron, y surge un problema, un salto en la trama y a partir de ahí cambia todo, cambian las reglas.
-Es drama, claramente.
-Es un drama francés. Lo interesante es que fue la primera vez que trabajo con una película de una producción francesa importante. Nunca había trabajado en una película tan cara, no sé cuánto presupuesto tiene, pero es de las películas más importantes francesas del año, a nivel comercial.
Denis Ménochet, Marion Cotillard, Leonardo Sbaraglia y el director Guillaume Canet, en la alfombra roja. EFE
-Vos ya estuviste acá en Cannes con Almodóvar, en competencia por la Palma de Oro con “Dolor y gloria”.
-Y con Relatos salvajes, con Salvador (Puig Antich), una película catalana, pero a Un certain regard. Con Intacto fuimos a la Semana de la Crítica. Estuve varias veces.
-Te estás volviendo un habitué.
-Sí, no sé si llegué a seis, siete veces ya.
-Y ahora ésta es por partida doble.
-Sí, sí, sí, a la Sección Oficial.
Sbaraglia en el rodaje con Almodóvar. "Es muy, muy estricto con el guion", contó.
-¿Cómo llegaste a este protagónico? Vos ya tenés una relación con Almodóvar.
-Sí, una relación, pero si a uno le parece que ya somos amigos, no, no.
-No es que lo llamás para decirle feliz cumpleaños.
-No. Tengo una relación buena, cordial, pero bueno, ni él conoce mucho de mi vida, ni yo conozco mucho de su vida.
Sbaraglia, tras subir los 24 escalones del acceso a la Sala Lumière. Foto AP
-¿Cómo te llegó la propuesta? ¿A partir de él, a partir de tu representante?
-Después de trabajar en Dolor y gloria quedé obviamente en buenos términos, vinimos a Cannes con la película, hicimos todo eso. Después me lo crucé a Pedro eventualmente, alguna que otra vez. Fijate que él fue a ver a Lore Vega, cuando hacía Las cautivas en Madrid, y justo yo fui a verla porque soy muy amigo. Y entonces Pedro se quedó enloquecido con el trabajo de las chicas. Y en ese momento nos cambiamos unos mensajitos en relación a eso. Yo conozco a Lore y a Laura Paredes, son geniales actrices, como diciéndole “tenés que laburar con ellas”, pero no más que eso. Y por junio y julio del año pasado, filmamos.
Sbaraglia con Aitana Sánchez-Gijón. "La escena del parque la ensayamos un mes", reveló.
En el 2024 mi representante me dice “Pedro te quiere ver, creo que Pedro está pensando en vos, quiere verte en San Sebastián”, que yo iba con la película de Lerman (como José de Zer, en El hombre que amaba los platos voladores). El quería que yo estuviera en el homenaje que le hacían en San Sebastián, pero me tenía que ir, no pude estar.
Y después, cuando salgo de la lectura de la película francesa, en febrero del año pasado, me mandan unas hojas con algunas escenas de Amarga Navidad, con la escena del parque. Yo la leo, y me digo, es una locura. Pedro qué quiere, ¿que haga de él? Y además pensé que era un protagonista absoluto, no sabía bien cómo era la estructura de la película, que finalmente era la mitad de la película.
Entonces habló por teléfono con él desde París, había tenido la primera lectura en francés, de la cual había salido aterrado. Había salido diciendo, Dios mío, ¿cómo voy a hacer? Aparte Marion, ¿viste?... Y de pronto hablaba con Almodóvar, lo tenía enfrente a Iván González, que es amigo, yo trabajé con él en Errante corazón, él vive en París, justo nos habíamos quedado para encontrar un café, y ahí me llama Pedro. Con Iván enfrente, y Pedro ahí, contándome la historia. Y me dice, efectivamente, sí, quiero hacer esta película, y no sé qué, no sé cuánto, no quiero un retrato amable, no quiero hacer autoficción.
El afiche con que se promociona el filme de Almodóvar, con Leo como figura central
Y fue la primera vez que trabajo en una película como algo musical, porque él quiere algo como una sobriedad también expresiva. No quiere que muevas una ceja.
-Es muy estricto con todo eso, con el guion.
-Damián Szifron no quiere tampoco que le cambies una coma, pero me parece bárbaro. Es como si vos le dijeses a un músico, que escribió una partitura, cambiame una nota. No, es así la música, hay que respetarla. Y a mí me gusta cuando eso está claro, y yo me estudio el texto para no cambiar una coma. De pronto podés estar actuando y puede pasar que cambies una palabra, y si al director no le importa eso, pasa, porque surgió. Pero la idea es la precisión.
En "Amarga Navidad" Sbaraglia es el alter ego de Almodóvar.
-Esa obsesión es otra característica de Pedro, ¿hay algo nuevo que te ha llamado la atención?
-Y, es muy, muy, muy, muy de él. Quiere exactamente lo que él imagina. Bueno, es un poquito más de lo mismo, porque Damián puede ser muy riguroso con el texto, pero me parece que él está muy abierto a lo que suceda de pronto en el rodaje, a lo que vos le des. También me parece que Pedro sí busca verdad y busca organicidad, pero al mismo tiempo va muy ensayado.
-Dame un ejemplo de cuánto ensayaron.
-Nosotros ensayamos la escena con Aitana Sánchez-Gijón en el parque un mes. Ensayamos como si fuera teatro. Y otra característica, que lo puede hacer él, y que quizás otros directores no pueden, es que fuimos a ensayar las escenas a las locaciones reales.
Leo retomará el rodaje de la película de Szifron cuando regrese de Cannes. Foto Ariel Grinberg
-¿Pudiste llevar alguna cosa tuya para el rodaje? Recuerdo que Almodóvar me contó que él pone elementos de su propio mobiliario en el set de rodaje, en los hogares de los protagonistas.
-Mías no, él lleva cosas de él.
-Imaginá que no vi la película. Quiero que vos me cuentes cómo es tu personaje.
-Así como la película es un juego de espejos, creo que él pone a Raúl Rossetti, mi personaje, pone al personaje de Bárbara Lennie, nos pone a todos en ese juego. Mi personaje es un alter ego de su personaje, que al mismo tiempo tiene otro alter ego. Al mismo tiempo están Leonardo Sbaraglia, Bárbara Lennie y Pedro Almodóvar. El necesita un escenario para evidentemente reflexionar sobre hasta dónde la ficción se devora la vida, ¿no? Hasta dónde la ficción se devora la realidad.
"Amarga Navidad" estrena el jueves 28 de mayo en la Argentina, después de la entrega del palmarés en Cannes...
En nuestro caso actoral es diferente, porque nosotros somos actores, no traemos, no robamos pedazos de vidas. Podemos ser voraces en esa búsqueda en tomar la escena, pero ¿dónde termina? Nuestra pregunta es quizá ¿dónde termina el escenario? ¿Dónde está el borde entre el escenario y la vida? En el caso de él es ¿dónde está el límite para chupar de la vida, como dice, para vampirizar la vida de los demás, en pos de una obra de arte?
Como te lo dice Pedro: para mí las películas son más importantes. El tipo no puede vivir sin filmar.
¿Qué es más importante para vos, en tu vida?
-Mi profesión evidentemente. Llevo 40 años trabajando, y es mi pasión. Es mi pasión y el desafío es cómo esa pasión dialoga con mi hija, con mi novia, con mis padres, con mis amigos.
-¿Te acompaña alguien en Cannes?
-No, no, estoy solo.
"Todo el tiempo estoy volviendo a empezar", se sinceró Leo con "Clarín". Foto Ariel Grinberg
-¿Estás feliz ahora?
-Soy feliz. Qué pregunta… Soy muy feliz, aunque quisiera quizá tener un poquito más de tiempo para mí, pero al mismo tiempo, el tiempo que tengo para mí es un tiempo que está muy puesto en lo que hago. Yo pongo mucho amor en lo que hago, y eso que hago me devuelve mucho amor, entonces uno necesita algo, no solamente de tu profesión, pero también de tus relaciones. Cuando yo digo “hago” es porque el año pasado hice la película francesa, aprendí francés, después me fui a México, aprendí la obra de teatro que estuve haciendo en el Cervantes, no tuve prácticamente tiempo libre en medio de eso.
La vida propia me la estoy usando de manera infinita. ¿Soy un tipo feliz? No sé, tengo muchos momentos de felicidad, y al margen de esos momentos lindos, la vida me va ofreciendo muchas constataciones de ese crecimiento, como si tuviese muchas posibilidades. Y, además, en muchos aspectos siento que, ¿cómo decir?, como que siempre, sobre todo después de lo de Menem, siento que todo el tiempo estoy volviendo a empezar. Todo el tiempo estoy como agarrando herramientas nuevas, que me van llevando a nuevas cosas, a lugares.
Entonces eso, que me siento una persona muy afortunada.
Todavia no hay comentarios aprobados.