No es Adrián Suar y tres más. La fórmula, como casi todas las que él crea, desprende fragancia a equipo. En este caso es un cuarteto que tranquilamente podría jugar en cancha de once. A Suar le fascina recurrir a la jerga futbolera para hablar de las experiencias artísticas. Y contagia. Entonces, en un sillón del primer piso del teatro, sentado junto a Lorena Vega, se ufana, con humor y calidez, de la decisión tomada: “Yo la traje al circuito comercial. ‘Cruzá la calle, dale, vení a jugar al Nacional, sentí el calor, sentí cómo ruge la popular’. La descose en Sottovoce”.

Ella sonríe, bastante más de lo que ríe la psicóloga que compone en Envidiosa -la serie producida por él, uno de los hits de Netflix-, y deja ver la complicidad que ya existe entre ellos, a poco del estreno de la obra en la que comparten marquesina con Carla Peterson y Fernán Mirás.

Con libro de Suar y Mariano Pensotti, que además es el director, la pieza argentina se estrenó este jueves y -como viene sucediendo desde hace unos años en las puestas en las que interviene Adrián- hay aroma a ciertos unitarios surgidos de su usina.

-De acuerdo a lo que plantea “Sottovoce”, hay algo de lo vincular que pareciera desprendido de alguna de tus ficciones de Polka.

Suar: Si nos apoyamos hacia una comedia más dramática tranquilamente podría ser un unitario de Polka, un Culpables, ponele. La obra está parada en la pata más de la comedia de situaciones, de situaciones desopilantes pero con verdad. No es una comedia del absurdo. Es la historia de dos parejas en las cuales Fernán y yo somos primos que heredamos una empresa de impermeables, Los Sottovoce, que era de nuestros padres.

En la obra de Mariano Pensotti, Vega es Romina, que está casada con el primo de Sebastián (Suar). Foto Emmanuel Fernández

Los primos y las primas

En medio de una larga jornada de notas previas al estreno, Suar y Vega charlan con Clarín en una suerte de living teatral, con una atmósfera de intimidad, como si el ruido de Corrientes sonara bien lejos.

“Fer está casado con Lore y yo con Carlucha, y vamos a vender la empresa a unos norteamericanos. A partir de eso la idea apunta a qué se lleva cada uno, los porcentajes, quién legitima el laburo del otro en este negocio y ahí empieza el quilombo, porque salen a la luz los secretos”, comparte el creador y protagonista de este título que se suma a la rica cartelera porteña.

-Hay mucho de Polka, entonces.

Suar: Sí, con el tipo de personajes bien particulares, de ésos que a mí me gustan, personajes con colores. Ella, por ejemplo, es una ex integrante del grupo Las Primas y eso ya le da un contexto diferente.

-¿Suena algo de Las Primas en la obra?

Suar: Suena una versión de algo que podrían haber hecho ellas, es más que nada un guiño. Como un símbolo de época, que también podría haber sido el grupo Comanche. El disparador es qué pasa con esta empresa que se viene abajo y qué pasa con el país, la vida, el deterioro, el querer salir adelante.

Fernán Mirás, Lorena Vega, Carla Peterson y Adrián Suar, con los impermeables familiares.

-¿Y están en juego, también, esos sustantivos del mapa familiar, como la lealtad, la traición, la incondicionalidad?

Suar: Están, pero no tratados en primer plano. Sobre todo se ve en la pica que tenemos con Lore, porque ella me tiene el boleto marcado… Yo quiero hacer la plata y salir corriendo, estoy como obsesionado con eso.

-¿Y entre sus personajes hubo alguna historia o deseo en el aire?

Suar: No, hubo un equívoco que sucedió en algún momento con mi personaje.

Vega: Lo que pasa es que está la lealtad también entre los primos, porque hay un tema de viejas cuentas de que uno le salvó la vida al otro, hay como una dependencia respecto de lo que uno le debe al otro por cómo se ayudaron en la infancia. Eso que va quedando como residual a través del tiempo y lo sacan a relucir cuando tienen que negociar. Se mezcla todo.

-Plata a dividir y familia no siempre se llevan bien.

Vega: Siempre el tema de la guita en los vínculos es muy complejo, y si encima esta ahí horadando la realidad del contexto social peor todavía. Cada uno trata de llevar lo mejor para su molino y en el medio están los afectos, ‘Pero si cuando viniste a mi casa, si cuando tu viejo dijo, si cuando éramos chicos’… Todo eso cruzado es un embrollo tremendo, que pasa en todas las familias y que la obra lo agarra y lo tramita con humor de un modo muy ácido.

-¿En los ensayos abiertos han recibido la reacción que esperaban?

Vega: En las pocas funciones que hemos tenido hasta ahora la risa está todo el tiempo en la identificación entre el público y las situaciones que suceden en el escenario. Te divierte lo picante que son unos con otros, esa cosa de lo familiar que te podés decir lo que venga como si no hubiese un mañana y tal vez se puede pudrir. Pero a veces no se pudre. ¿Viste que en un momento puntual, un almuerzo, una festividad, algo, pareciera que todo se puede ventilar? Como una necesidad familiar de decirse todo de frente.

-¿Y ustedes como grupo también tienen esa dinámica de franqueza?

Suar: Somos un buen grupo, tenemos muy buena química. Para el afuera, por lo que me fue llegando, esto es como un dream team, grandes ligas, por la trayectoria de cada uno. Y eso genera una gran responsabilidad y una adrenalina potente. Sé la expectativa que provocás en el otro que elige venir a verte.

Suar dice de Vega: "Los que ya conocen a Lore se van a encontrar con la Lorena de siempre en cuanto a su nivel actoral, pero jugando en Calle Corrientes". Foto Emmanuel Fernández

Equipo goleador

-Ante la falta de ficción en TV, hay una necesidad de seguir viendo actores. Y acá, además, no aparece la nueva fórmula de meter un influencer con seguidores sólo para garantizar movimiento en redes. Son cuatro que juegan el mismo juego.

Suar: Sí, es que así lo pensé y así lo vivimos. Después de trabajar, después de los ensayos, después de mucha prueba y error y de conocernos como grupo, siento que fluye bárbaro. Es un lujo.

-Ustedes fueron ex pareja en "Mazel Tov" (película que protagonizó y dirigió él) y luego la elegiste para ser la psicóloga de “Envidiosa”. ¿Lorena pinta para ser tu nueva actriz fetiche?

Vega: No lo presiones, dejá que vaya sucediendo.

Suar: Generalmente se me ha destacado el don, como un elogio, de saber elegir compañeros o armar elencos. Pero yo digo ‘Qué fácil, claro, así cualquiera’. Yo me doy cuenta cuando un 9 hace goles. No es mérito mío. El mérito que sí tengo es saber formar equipos.

Claudio (Mirás), Sebastián (Suar), Lola (Peterson) y Romina (Vega), dos parejas, dos primos y un negocio familiar que se vino abajo.

-En esta nueva etapa tuya, de tanta popularidad, ¿eso te genera presión?

Vega: Presión en mal sentido no. Yo estoy más con el disfrute, estoy agradecida, re enganchada, fue un proceso interno muy fuerte de conocernos en esta dinámica… Porque hacer ensayos de teatro no es lo mismo que ir a grabar o a filmar, donde se corta, hay pausas, fecha determinada para el arranque y para el cierre y ya. Esto es de tiro largo. Es de mucha convivencia, de mucho compartir, no hay espacio para caretear, enseguida aparece todo lo que te pasa y no se puede ocultar. Esto te toma Es una experiencia alucinante.

Actriz con un nutrido recorrido teatral en el circuito independiente, principalmente, reconoce que “no siento diferencia con respecto a todas las obras que hice. Sí lo siento en términos de recurso, que si hay que traer determinada cosa eso acá no es un problema. El interés y la pasión de un actor, si los tiene de verdad, los siente más allá de si la obra es enorme o pequeña”.

-Tal vez para aquellos que creen que surgiste con “Envidiosa” seas como la revelación dentro de este grupo.

Suar: Ojo que la vi en la de (Sebastián) Ortega también, no te olvides (es La Zurda de En el barro, por Netflix). La vengo viendo seguido…

Vega: Trabajé con vos como actor y director y el laburo fue muy profundo, con Fernán estuve en Mazel Tov y en alguna otra película, pero nunca tan cerca, y con Carla nos moríamos por hacer algo juntas. Todo se fue dando a su tiempo.

El elenco de "Mazel Tov", la película de Suar, en la que tambipen trabajaron Mirás y Vega.

La popularidad, la TV y el escenario

Suar: Todos tuvimos nuestra exposición en determinado momento con un personaje, yo la tuve hace muchos años en Poliladron (1995).

-Cómo olvidar al Nene Carrizo...

Suar: El audiovisual te da un golpe de popularidad que todos los actores siempre queremos. A Griselda (Siciliani) seguramente Vicky (su chica de Envidiosa) la va a acompañar, a ella le van a seguir hablando mucho tiempo de Fernanda. Lo bueno de eso es descubrir que entraste a las casas de la gente. Eso es un regalo, pero el oficio no es sólo eso, porque hay actores que no han hecho mucho audiovisual, pero en teatro la rompen toda y tienen un reconocimiento enorme. Y el teatro independiente mueve gran cantidad de público. Y cuando a ésos que la rompen toda les llega la chance de que los vea más gente me encanta. A mí me gusta cuando se democratiza. Y más por meritocracia, oxigena bien el oficio.

Vega: Yo siento alrededor mío algo de alegría colectiva respecto de lo que fue pasando con mi trabajo, siento una buena mirada que acompaña.

-¿Dónde marcás el inicio de tu camino actoral?

Vega: En teatro, año 1997, con Anteboda, una obra que dirigía Nora Moseinco. Estudié diez años con ella. La conocí con 17 o 18 años y a partir de ahí trabajé mucho con Nora. Se especializó más en la formación de actores jóvenes, pero entre las cuatro o cinco cosas que dirigió está ésta que hicimos en La Carbonera y que marcó mi debut.

-¿De chiquita ya pintabas para actriz?

Vega: No había hablado nunca de actuar. En una época decía que quería ser locutora, porque en un acto del colegio montamos una radio y todos decían ‘Qué voz, qué bárbaro’ y entonces pensé que me iba a ir para el lado de la locución y estudié comunicación. Pero después apareció la actuación.

Fernanda, la psicóloga que compone en "Envidiosa", le abrió a Lorena las puertas de la popularidad, después de casi 30 años de carrera.

-¿Qué hay de esa nena que fuiste?

Vega: Me reconozco en relación a mi infancia. Tenía mucha conciencia del interés por progresar, porque venía de una familia humilde y vivíamos algunas situaciones complicadas y me parecía que había que salir adelante.

-¿Eso sigue vigente a pesar de estar en Netflix y en Calle Corrientes?

Vega: Eso siempre va a estar. Todo el tiempo estoy pensando en motorizar cosas. Soy muy gestora y, cuando venís del teatro independiente, tenés el remo bajo el brazo. En general, el sector de la cultura, vengas del circuito comercial o independiente, suele ser muy activo, de ir por la solución, por la concreción de ideas, de pelearlas todas y no bajar los brazos ante un no.

A horas del estreno, Suar confiesa tener “algo de ansiedad y de miedito. Pero ya empiezo a estar tranquilo con el trabajo hecho, confío. Subirse a un escenario con una obra de cero es un acto de fe. No es una obra que ya la rompió en otros países y está probada”.

-Te estás inclinando por títulos nacionales de autores no tan conocidos, como con “Las hijas” (que dirige, con libro de Ariadna Asturzzi).

Suar: Creo mucho en la autogestión y en la dramaturgia argentina. No digo que porque sea nacional tiene que ser buena, no. Digo que hay muy buenas historias nuestras, como también digo que no todo lo que llega del exterior es genial. Te puede caer un libro francés y no porque se llame ‘Tieguí Vaguén’ vaya a ser genial (carcajada colectiva por la creación y la pronunciación). Capaz uno dice ‘La puta, con este nombre no falla’, pero no es por ahí. He leído cosas que eran malas, hacía ruido la estructura… Y también hay cosas de afuera fenomenales. Pero guarda con los autores nuestros, nosotros venimos de esa época gloriosa de los '70, los '80, con textos de (Carlos) Gorostiza, de Griselda Gambaro, de Tito Cossa, (Mauricio) Kartun, (Oscar) Viale. Nosotros sabemos hacer ese Lemon Pie.

-¿Entonces decimos lemon pie, como se escribe?

Suar: Totalmente, lemon pie, acentuado en la e, así, pié, porque nosotros tenemos historia y eso se hereda, no podemos romper esa lengua.

Vega: A mí me gusta mucho de la obra esta propuesta justamente, que Adrián trabaje con Mariano Pensotti, que es un director excelente. Y vos los mirás y es muy motivador ver cómo se escuchan, como se entienden, cómo construyen, cómo va aportando cada uno su estilo.

En la puesta de Mariano Pensotti pasa de todo. Dice Suar que hasta "llueve en el escenario".

Suar: Hicimos juntos Felicidades, viene de otro palo, y es un aliado. Cuando hay interés en una naturaleza ideológica, honesta a la hora de abordar un trabajo, siempre vas a encontrar coincidencias, vengas de donde vengas. Y Mariano, además, tiene talento y tiene don de gente.

Vega: Es un director muy del procedimiento escénico que narra con el espacio, eso lo caracteriza. Y eso pasa en Sottovoce: hay una serie de sorpresas que suceden…

Suar: En Felicidades la casa se achicaba y acá llueve en el escenario. Es una puesta fantástica, pasa de todo. Para mí la actuación es libertad y control al mismo tiempo. Y soy muy cuidadoso de la precisión en el juego de equipo. Cuando le entrego un mal pie a Lore o al revés hay dolor. Pero ese dolor de ‘Pucha, podría haber salido perfecto, qué lástima’. Volviendo al fútbol es como cuando la pasás y te queda corta. Pero esta comedia también tiene eso de la delicadeza de la pegada con zurda, digo yo que soy zurdo… La verdad es los veo a ellos tres y me acuerdo de cuando armamos el elenco y digo ‘Qué bien suena esta melodía’.

Vega: Y lo que hacemos, además, es muy coreográfico, salimos cansadísimos, porque el texto exige entrega total.

Suar: Y los que ya conocen a Lore se van a encontrar con la Lorena de siempre en cuanto a su nivel actoral, pero jugando en Calle Corrientes.

Vega va de titular, tirando paredes con Suar, Mirás y Peterson. El sueño de la piba a la edad que sea.