Hay nombres que están íntimamente asociados al Festival de Cannes. Ganadores de la Palma de Oro como los hermanos Dardenne, Ken Loach o Ruben Östlund, y entre los argentinos Lisandro Alonso, Pablo Trapero, Adrián Caetano, Lucrecia Martel, entre tantos otros. Bueno, ahora hay un nombre que se viene repitiendo.

Y es el de Federico Luis, que este año compite con un cortometraje, Para los contrincantes, que puede ganar una Palma de Oro en la gala de mañana sábado. Pero arrancó con otro corto en competencia en 2019, La siesta, en 2024 fue a la Semana de la Crítica, donde Simón de la montaña ganó el Grand Prix, el año pasado hizo la Residencia del Festival de Cannes y ahora compite de nuevo. “Y estoy preparando un largometraje que ojalá también lo pueda traer acá, porque obviamente presentar películas en el Festival de Cannes es lo que uno sueña como cineasta, por lo que significa y por la cantidad de ojos que caen sobre las películas”, dice en entrevista con el enviado de Clarín.

Para los contrincantes dura 15 minutos, lo filmó en México (ya explicará el motivo) y se centra en una pelea de boxeo que realiza un chico de 10 años, Damián López. Con los antecedentes de su director, no es descabellado pensar en un premio.

-El cortometraje tiene sus reglas y una que muchos realizadores se saltean es la de contar concentrados una sola historia. ¿Era ese tu propósito, no expandir la trama?

-Sí. Creo que a medida que uno va haciendo más películas va conociendo sus fortalezas y debilidades como cineasta, o las cosas que le salen mejor intuitivamente y las que le salen siempre mal. Y fui descubriendo una tendencia a volver más complejas a las cosas de lo que son en sí mismas, o cómo mi forma de verlas las vuelve más complejas de lo que son.

Federico Luis en la Terraza de los periodistas, con el Castillo del Castre de fondo.

Y una vez que me encontré con esta historia y me propuse contarla, me entusiasmaba intentar un relato simple. Sabiendo que la simpleza es de las cosas más complejas que uno puede proponerse a alcanzar.

La duración de la pelea es de 10 minutos. Y la idea de hacer un corto también hace que uno pueda continuar con menos ansiedad haciendo los largos con los que ya venía soñando desde antes. De un modo u otro siento que se complementan estas ideas y que no necesariamente tienen que ser otra cosa, sino que en sí mismas tienen su valor.

Ojalá algún día pueda hacer un largometraje de box, pero en este momento mi energía para el largometraje de ficción está puesta en otro proyecto.

Con "Simón de la montaña" Federico ganó la Semana de la Crítica en 2024.

Por qué lo filmó en México

-¿Cómo te surgió la idea y por qué está rodado en México?

-Hace dos años que vengo trabajando mucho en la escritura de un guion de un segundo largometraje de ficción. Está inspirado en una novela del escritor mexicano Mario Bellatin, Perros héroes, y lo estoy escribiendo junto a Matías Fernández Burzaco, un escritor argentino con quien planeo también hacer la película, que yo dirija y él la protagonice. La película se llamará El entrenador de perros y bueno, durante la escritura de esta película fui a visitarlo varias veces a Mario, que es una persona inquieta, no le gusta sentarse a conversar sentado en una silla.

Y me fue llevando por distintos lugares de la Ciudad de México para ir charlando mientras veíamos cosas de la vida real, y entramos y salimos de las ideas. Y un día me dijo "vamos a ver box a Tepito", y la sorpresa era que los que peleaban eran chicos de entre 6 y 15 años. Cuando lo vi me impactó tanto que me pareció que valía la pena intentar filmarlo.

Federico Luis escribió el guion de su próximo largo en La Residencia del Festival de Cannes.

-¿Damián es boxeador de verdad?

-Sí. Creo que es imposible actuar lo que está filmado. Podemos llamarle interpretación, actuación profesional o no profesional, pero al final lo que vemos es a un niño de unos 12 años que en su cuerpo están grabados los reflejos y movimientos de un boxeador profesional de los que vemos en los combates por la televisión. Cómo él puede tener con su expresión la total vulnerabilidad, la inocencia de cualquier niño de esa edad, y también puesto el traje de un adulto. Y no solo de un adulto sino de un adulto profesional, y de un adulto profesional del box.

Un boxeador de 11 años

Porque uno puede decir juega al fútbol, al tenis, al golf, al pádel, pero al box no se juega. El box no es un juego. El contraste entre la idea de la infancia y la adultez, vista a través del box y de este niño me resultó imposible de realizar de una forma que no fuera abrazando la verdad y tratando de registrar todo lo que ya está inscrito en el cuerpo del personaje. La memoria sensorial y corporal que tiene un boxeador profesional de 11 o 12 años.

"Para los contrincantes", foto y el logo del Festival. Mañana puede ganar la Palma al mejor corto.

-O sea que no hiciste un casting.

-Casting no hice. Tepito que es un barrio que es como la cuna del boxeo mexicano, es un barrio muy popular. Para hacer un paralelismo, en México es un deporte con el nivel de popularidad que tiene en Argentina el fútbol. Muchísimas personas de las capas más bajas de la sociedad intenten a través del box ese salto milagroso a través del cual se puede salvar a la familia entera, como pasa con los jugadores de fútbol.

Ahí los eventos se organizan con peleas, unas 15 peleas por día. Yo llegué a la mañana para ver la cuarta, y vi en un estado de shock las primeras 2 o 3 peleas, hasta que me tocó ver a Damián, que fue quien me magnetizó, me hizo que no le pudiera sacar los ojos desde antes de que subiera al ring, durante toda la pelea y luego de que bajara.

Lorenzo Ferro, coprotagonista de "Simón de la montaña".

Piña va, piña viene...

-Al chico le sangra la cara…

-Una de las cosas importantes para poder capturar ese estado en el que él queda después de pelear, que es como un estado psicodélico que me hace acordar a cuando uno es niño y está como agotado después de correr toda una tarde en la playa con tus primos. Una cosa así, de quedar en un estado catatónico. Me acuerdo que el padre de Damián me dijo “mira que después de que termine de pelear, no le puedes decir nada porque queda en un estado como si estuviese drogado”. Y eso les pasa un poco a todos, porque usan una cantidad tan desmesurada de energía durante un período tan corto de tiempo, que después cuesta un tiempo bajar a la tierra.

Es como una zona como casi por fuera del control, no solo mío sino del personaje, una cosa de cine en estado puro porque es un estado muy fuerte, muy magnético. Quería capturar eso, y me parece que no es posible de actuar sin que esté siendo realmente vivido.

Mario Bellatin, cuando estuvo en el stand de Clarín en la Feria del libro, en 2014. Archivo

-No importa si gana o pierde el combate. ¿O sí?

Y para que eso pudiera suceder debía animarme perder el control sobre una de las cosas más importantes del corto, que es el resultado, si él ganaba o si él perdía. Y hacer una pelea real, por los puntos, lo más parecido a la pelea real y poder eso encastrarlo con un rodaje en 16 milímetros. Durante la pelea real él empieza a perder, cosa que es muy curiosa porque él hasta ese momento no había perdido ninguna, es uno de los mejores de su categoría. Empiezo a sentir que incluso la cámara está siendo una nueva presión para él, así como lo son todas las expectativas que tienen sobre él su entrenador, su padre, sus amigos, él mismo. No puede perder porque está siendo filmado…

El llanto, que es algo que está prohibido para un boxeador en la vida real, para un actor es una virtud increíble, y eso se vuelve como su pasaje de lo real a la ficción.

Federico Luis se está volviendo una cara conocida en Cannes. Y va por más.

Filmamos esa batalla real y al día siguiente una batalla más ficcionada, en la que yo pudiese reforzar algunas de las cosas que habían salido en la vida real, pero que me hubiese gustado capturar de otra manera o de una forma más organizada.

-¿Viste los otros cortos que compiten?

-Todavía no, pero me dijeron contaron que están muy buenos.

Damián, el pequeño boxeador del cortometraje. Boxea de verdad.

El largometraje que se viene

-Contame sobre el guion que estás escribiendo.

-Se llama El entrenador de perros y trata sobre un hombre inmóvil, que es el mejor adiestrador de pastor belga malinois del país. Es la raza que usan en general en los ejércitos de todos los países, también la policía, los bomberos, y éste es un hombre que a pesar de tener un cuerpo fuera de la norma es el mejor entrenador.

-¿Y en qué consistió La residencia que hiciste con el Festival de Cannes?

-Son cuatro meses y medio en esa casa mítica que tiene en París la Cinéfondation. Seleccionan 6 cineastas cada semestre, me tocó compartir con gente de Ucrania, Brasil, Eslovaquia, Irán y Sudáfrica, y básicamente es escribir un guion. Tuvimos encuentros con Luc Dardenne y Kelly Reichardt, y fue donde terminé de escribir el guion de El entrenador de perros, y todo terminó con un speach acá en Cannes el miércoles 13.

Y esta estadía en Cannes puede terminar de la mejor manera mañana sábado a la nochecita, cuando se entregue el premio al mejor cortometraje…