A los 83 años, cuando gran parte de Hollywood -y de la gente en general- ya piensa en retirarse o en administrar el legado de una carrera consagrada, Harrison Ford sigue hablando del trabajo con el entusiasmo de alguien que todavía siente que tiene cosas por descubrir.

Lejos de mostrarse cansado o nostálgico, el actor explicó recientemente cuál es el motor que lo mantiene activo después de más de cinco décadas en la industria audiovisual. Y la respuesta sorprende justamente porque no tiene que ver con premios, fama ni reconocimiento.

“Me encanta sentir miedo de vez en cuando ante lo que no sé hacer del todo bien”, aseguró durante una mesa redonda organizada por The Hollywood Reporter, donde compartió conversación con otros actores como Glen Powell, Riz Ahmed, Owen Wilson, Zach Braff y Yahya Abdul-Mateen II.

La frase resume bastante bien la manera en que Ford parece atravesar esta etapa de su vida: sin intentar convertirse en una leyenda intocable y todavía dispuesto a exponerse a desafíos que lo incomoden.

Harrison Ford admitió que le gusta embarcarse en nuevos desafíos para no perder el amor por la actuación. Foto: Reuters.

Resulta curioso escucharlo hablar así después de una carrera que ya lo convirtió en una de las caras más emblemáticas de la historia del cine. Porque Ford no sólo interpretó personajes inolvidables: construyó algunos de los héroes más importantes de la cultura popular contemporánea.

Fue Han Solo en Star Wars, encarnó a Indiana Jones durante décadas y protagonizó clásicos como Blade Runner, The Fugitive y Air Force One. Aun así, sigue hablando de inseguridades, dudas y de la necesidad de sentir vértigo creativo.

Un actor que nunca dejó de trabajar

Mientras muchas estrellas de su generación fueron reduciendo su presencia en pantalla, Ford atravesó en los últimos años una especie de segunda juventud profesional. No sólo volvió a franquicias históricas, sino que además encontró nuevos espacios donde mostrar facetas distintas de su carrera.

Uno de los ejemplos más claros fue Shrinking, la serie de Jason Segel y Bill Lawrence en la que interpreta a un terapeuta gruñón, vulnerable y emocionalmente contenido. El papel le permitió acercarse más a la comedia y demostrar una sensibilidad poco explorada en sus personajes más famosos.

Harrison Ford y Jason Siegel en la serie Shrinking. Foto: Apple TV.

Ese proyecto incluso le devolvió cierto entusiasmo por actuar que, según él mismo reconoció meses atrás, había empezado a apagarse con el paso del tiempo.

Lo interesante es que Ford parece vivir este momento con bastante menos solemnidad que la que suele rodear a las grandes figuras de Hollywood. En la charla con The Hollywood Reporter, evitó posicionarse como una celebridad distante y habló más bien como alguien que todavía disfruta formar parte de un equipo de trabajo.

“No estoy acá para presumir. Estoy acá para trabajar”, resumió. La conversación también giró alrededor de la fama, un vínculo que Ford históricamente manejó con cierta incomodidad. A diferencia de otras estrellas que construyen permanentemente una imagen pública, el actor siempre cultivó un perfil más reservado y hasta algo hosco frente a la exposición mediática.

Durante el encuentro contó que muchas veces las personas se le acercan simplemente para decirle que disfrutaron alguno de sus trabajos y después siguen su camino. Para él, la clave para convivir con el reconocimiento parece bastante simple: comportarse con normalidad.

Harrison Ford en los Actor Awards 2026, donde recibió un premio a la trayectoria. Foto: AP.

También hubo espacio para reflexionar sobre el paso del tiempo y la idea del retiro. Pero incluso ahí Ford respondió con humor. Hace apenas unos meses, al recibir un premio honorífico por su trayectoria, bromeó diciendo que sentía estar “en la mitad” de su carrera.