“Luis decía que en otra vida había sido un auto”. En Wikipedia se señala que Roberto Mouro fue un letrista de canciones de rock argentino y que entre sus creaciones se destacaban varias grabadas por Luis Alberto Spinetta. En realidad, Mouro fue la persona que tuvo más coautorías con el creador de Muchacha ojos de papel. Murió el jueves a la noche a los 66 años.
Su figura amena nada tenía que ver con el rock. Ni siquiera con la música. Junto a Spinetta aparece como coautor de siete canciones: El marcapiel (Téster de violencia, 1988), Oboi (Don Lucero, 1989), Panacea (Pelusón of milk, 1991), Los duendes (Spinetta y los Socios del Desierto, 1997), Holanda (Spinetta y los Socios del Desierto, 1997), Mundo disperso (Silver Sorgo, 2001) y Sinfín (Pan, 2005).
¿Un alter ego de Spinetta?
Se llegó a creer que era un alter ego de Spinetta. “Perfil bajísimo”, nos dice Jorge Kasparian, autor de Luisito 1 y 2, los libros más atípicos que existen sobre la vida de Spinetta. Kasparian movió cielo y tierra y logró dar con Mouro. “Nos hicimos amigos. Un tipo generoso que siempre estaba muy bien vestido y tenía la palabra justa”, recuerda el biógrafo.
En el año 1981, Mouro trabajaba en la parte de servicios de una concesionaria Mercedes Benz. “Un día me busca el jefe del taller para decirme que el lunes tenía turno un tal Spinetta. Yo era fan de Almendra, de Invisible y de Pescado Rabioso, pero no imaginaba que pudiera ser él”. El cliente en cuestión apareció con una Mercedes azul plateado de 1970 para hacerle una revisión. Era Spinetta. “Empezamos a hablar de los Beatles, de River, de autos. A la semana me invitó a comer a su casa”.
Pototo, el del famoso "Tema de Pototo" (remera blanca) junto a Roberto Mouro (camisa celeste).
Mouro se dedicaba a vender autos. También fue muy amigo -y compositor- de Juanse. Sobre la canción Mundo disperso, Spinetta dijo: “Esas letras que Roby pone a funcionar hacen que algo, entre los dos, se gatille. Creo que su trabajo fue brillante y siempre estaré agradecido por eso”.
Roberto intentaba escribir dentro del mismo planeta literario que el Flaco. Lo suyo no eran las canciones, sino los pensamientos sueltos anotados en un cuaderno. El Flaco se enteró mientras iban juntos a la cancha.
“Algunas de las cosas le gustaban -dijo Mouro en el libro de Kasparian-. Estábamos tanto tiempo juntos que antes de sacar el álbum 'Téster de violencia', me preguntó si no me animaba a hacer algunas letras. ‘¿No te animás a escribir la letra de alguna música que yo te pase?’. Me dio un poco de pánico, pero le dije que sí. El me pasaba la música, grababa la melodía y una métrica con un tarareo y, sobre eso, yo empezaba a poner la letra. En realidad yo escribía algo sobre la base de la música. Agregábamos y sacábamos palabras hasta que finalmente quedaba”.
Spinetta le pidió a Mouro que le pusiera letras a algunas de sus canciones.
El Flaco destacaba su aporte lírico
En relación a cuando se editó el disco Silver Sorgo, Spinetta, particularmente, destacó el aporte lírico de Mouro y su sensibilidad poética. Luis hablaba de Mouro no como colaborador ocasional, sino como alguien muy cercano al círculo íntimo y familiar.
No fue el único personaje por fuera del ambiente que se ocupó de escribir letras para la carrera de Luis Alberto. Modesto “Tito” Vázquez, extenista y capitán de Copa Davis, escribió la letra de 2 de enero, musicalizada por Spinetta y los Socios del Desierto en su álbum homónimo de 1997. Además, Vázquez figura acreditado como “productor espiritual” en el disco Privé (1985).
De todos los temas que compuso Mouro para el Flaco, probablemente Holanda sea el más lindo de todos. Kasparian le preguntó por "el tema más beatle del álbum doble de Los Socios del Desierto", una letra que trataría sobre la separación del Flaco y su mujer Patricia, madre de sus cuatro hijos (¿Cuándo acabará este dolor?). Suena raro que una canción que habla sobre una crisis de pareja haya sido abordada por el amigo de uno de sus integrantes. Quedará como un misterio. “Si prestás atención", apuntaba Mouro, “la letra hace todo el tiempo mención a cosas como ‘pronto el sol estallará’ o ‘no habrá cielo entre nosotros’. Como algo que no iba a poder prosperar”.
Hablando de motores, Robertito -así lo llamaban- decía que Spinetta, según la economía de su música, podía pasar de un último modelo a uno diez años más viejo. "Era un enfermo de los autos. También fuimos socios en su estudio La Diosa Salvaje. Compartimos muchas cosas juntos”.
POS
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