Mamífera, la peluca cumplía el ritual del buen gusto. Joseph Haydn fue el último músico que reglamentariamente la usó. En otras palabras, sus alumnos más destacados, Mozart y Beethoven, ya no necesitaron de ese adminículo.
El tipo se plantó. Dijo basta y fue el último músico que legalmente se la puso. La peluca de Haydn fue un poco más rebelde que la de Vivaldi. Era más corta, sobria, pero no dejaba de responder al espíritu de la época. Incluso Haydn había tenido que firmar un contrato de fidelidad y uso perpetuo del postizo .
El mundo cortesano en el que vivió suele ser descripto como un mundo de pelucas obligatorias para músicos, jueces y nobles. En la música clásica eran casi tan importantes como los instrumentos. Había que usarlas, porque tener pelo era un principio de realidad insoslayable. La crema de enjuague se inventó en el siglo XVIII, justamente cuando las pelucas dejan de ser obligatorias.
Haydn, además, era bastante pelado. Su deforestación capilar pasó de ser un secreto a convertirlo en el verdadero Luca Prodan de su época. ¿Por qué te pelaste Joseph? "Por el asco que da tu sociedad".
Una historia descabellada
Haydn nació en 1732 y Mozart en 1756, así que había 24 años de diferencia. Mozart aprendió mucho estudiando al maestro, especialmente los cuartetos de cuerda. De hecho, Mozart le dedicó seis cuartetos famosos, conocidos como los Cuartetos Haydn. Hay una frase célebre donde el mismísimo Haydn le dice al padre de Wolfgang Amadeus algo como: “Su hijo es el más grande compositor que conozco.”
A Mozart, díscipulo de Haydn, le encantaba usar pelucas. Foto: DEA/De Agostini, vía Getty Images
El escritor mexicano de nombre italiano, Luigi Amara, investiga el tema en Historia descabellada de la peluca, donde explora cómo la suplencia pasó de ser un símbolo de status y elegancia aristocrática a limitarse a un uso exclusivamente oncológico.
“El pelo cambia culturas enteras”, dice en sus memorias Keith Richards. Para el guitarrista de los Rolling Stones, la cabellera dice más que mil palabras. Para Mozart, en cambio, la peluca era como usar jeans prelavados. En la película Amadeus, de Miloš Forman, después de probarse tres pelucas que le encantan, Mozart exclama sonriente: “¡¿Por qué no tengo tres cabezas?!”.
Mientras Haydn, considerado el “padre de la sinfonía”, leal servidor en la corte de los Esterházy durante décadas, nunca se desprendía de su añadido, Mozart pudo exhibir su pelo trigueño. Y Beethoven -que tenía un genio bárbaro- hasta rechazó ser cortesano con peluca.
No se olviden de Joseph
El ideal de un nuevo tipo de música apto para todo público, ya no exclusivamente para la aristocracia sino también para la burguesia naciente, marcó el inicio del rechazo definitivo.
De movida, Haydn se adaptó hasta cierto punto. El músico vivió entre 1732 y 1809. Aunque se dice que marcó la transición, los retratos no indican la ruptura: lo vemos ahora mismo, y patente, en su pose más conocida, sentado, mirando hacia la derecha, con la mano sobre un libro apoyado en la rodilla. Un abrigo pobretón, la corbata y la soberbia peluca empolvada con coleta. Hoy sólo Reynaldo Sietecase reivindica un look que supo ser insignia de poder.
Beethoven pudo lucir su cabellera completa.
Nadie registró el momento exacto. Pero se habla de que Haydn sostenía la peluca con ambas manos, indeciso. No parecía un compositor célebre, sino un Hamlet estilista. La observó con desdén y pasó a colocarla, para siempre, en un soporte de madera: los rulos falsos y curtidos por la rutina, la coleta atada con una cinta negra y toda esa arquitectura capilar que le había dado prestigio, salario y obediencia.
En la sede neoyorquina de la sala de subastas Christie’s, la peluca de Andy Warhol se vendió, a mediados de 2006, en 10.800 dólares.
Por una cabeza
Joseph Haydn murió el 31 de mayo de 1809 a los 77 años. Fue enterrado en un cementerio de Viena. Su cabeza, sin embargo, tuvo otro destino. A menos de una semana del fallecimiento, su amigo y tocayo Joseph Carl Rosenbaum le pagó al sepulturero para que decapitara su cuerpo. ¿Una venganza de la realeza por el descaro al postizo? No. Rosenbaum era un especialista en frenología, pseudociencia que cree que la forma del cráneo revela rasgos de personalidad. El propósito, claro, era estudiar la testa de un auténtico genio musical.
Durante un tiempo, el cráneo fue exhibido en un estante junto a la chimenea del señor Rosenbaum. La cabeza, después, rodando como una leyenda urbana, llegó hasta 1954. Es decir, 146 años después de la muerte del músico, el casco desnudo volvió a reunirse con el resto de su dueño. Su tumba (completa) descansa en la iglesia de Bergkirche, Austria, cerca de la frontera con Hungría. Haydn hoy es visita guiada.
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