La actriz, modelo y decoradora Elva "Chunchuna" Villafañe falleció este jueves a los 92 años, según lo informó su hija mayor, la cantante Juana Molina.
Villafañe tuvo una extensa trayectoria en los medios e incluso se destacó por un intenso compromiso político en el peronismo, donde llegó a integrar la tripulación del avión que trajo de regreso a Juan Domingo Perón a la Argentina en los años 70.
Con el cantautor Horacio Molina fue madre de dos hijas, las actrices y cantantes Inés y Juana Molina. Y fue Juana quien anunció en sus redes sociales la muerte de su madre. "Murió mi querida mamita. Era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada", precisó.
La intérprete señaló que atravesaba "un cocktail de sensaciones. Cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa".
Tras varias décadas instalada en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde mantenía una casa rodeada de plantas y objetos de decoración impulsada por su pasión por la arquitectura, Villafañe recibía a sus hijas para "conversar, que era algo que hacía muy a menudo", recordó Molina.
En 2024 apareció el libro homenaje Chunchuna, confesiones de un ícono pop (editorial Metrópolis). La periodista Virginia Mejía la había visitado cada semana -durante un año- en su casa de Zona Norte. "La adoré, la adoré desde primer día que la vi", dice ahí Susana Giménez. "Una mujer divina, amorosa, simpática, la más linda y para nada engreída".
“Odiaba mi nombre, Elba. Entonces decidí que me iba a llamar Margarita". Finalmente ganó la pulseada Chunchuna, el nombre que la hizo famosa, el que perduró. “Yo Chunchuna”, dijo apenas supo hablar. Se lo había robado a su madre, a quien le decían “Chonchona”.
Con Norma Aleandro en una emblemática escena de "La historia oficial". Fotos Archivo Clarín
Según la autora, el 26 de febrero de 2022, cuando la entrevistó en una de sus visitas, Chunchuna aseguraba estar por cumplir 88 años el 9 de abril. Dudaba sobre si había nacido en 1932 o en 1934. La ecuación, la matemática, indica que llegó al mundo en 1934, pero Wikipedia y el resto de los portales de Internet informan que Elba “Chunchuna” Villafañe es de 1940. "¿Quién habrá sido el encargado de quitarle gentilmente esos años de encima?, se preguntaba Mejía. "De pronto, una imagen de cuando era bebé, dentro de un antiguo álbum de fotografías de su madre, pone fin al misterio: Elbita nació el 9 de abril de 1934".
"Yo entraba a las fiestas última, tratando de esconderme. Sabía el impacto que causaría. Me daba vergüenza y esperaba que hubiera otra gente, no iba sola a ningún lugar", decía consciente de una belleza que rajaba la tierra.
Nunca en su vida se tiñó y confesó que su secreto para darle volumen al pelo era "usar ruleros grandes en toda la cabeza sin pasarse el secador". Así se iba a dormir, con el pelo mojado y los ruleros puestos, desde hacía más de setenta años.
La gráfica de la que más le gustó participar; disfrazada de pirata del Caribe para una marca de ropa. Familia Villafañe
"Hasta los 27, 28, o 29 no tuve sexo. Tuve relaciones por primera vez con Horacio, cuando me casé. Yo tenía sobre el matrimonio la misma idea de las chicas católicas de la época. Quería ser bendecida frente al altar y me acuerdo de que le pedí que antes de la ceremonia se confesara y tomara la comunión. No sé si lo hizo, él me dijo que sí. Yo le creí".
Entre 1960 y 1976 protagonizó más de 200 avisos publicitarios en gráfica, y decenas de comerciales por televisión. Rápidamente se transformó en un boom y fue la cara visible de productos que iban desde televisores hasta bancos o bebidas alcohólicas. Incluso creó su propia marca, Chunchuna. Se vio obligada a patentarla un día cuando se dio cuenta de que habían salido a la venta juegos de sábanas con su nombre, pero sin su permiso.
Como modelo tenía estilo muy sensual, felino, enigmático, junto a la forma del rostro, cuadrado, de ángulos marcados y pómulos agudos. Pedía que no nos olvidemos del pelo heredado de su madre, que por lo general en la Argentina se asocia al mundo anglosajón.
Ugo Tognazzi y Chunchuna Villafañe en el rodaje en Roma del spot para Sylvapen automática. Agen: Cícero Publicidad.
Una campaña emblemática
Una de las campañas más emblemáticas fue la que hizo para distintos productos de la marca de lapiceras Sylvapen. Por entonces, el producto era toda una novedad, y nadie mejor para representar la modernidad que la modelo top del momento. Antes había hecho el aviso de la loción para después de afeitarse Valet, de Gillette. En el afiche, que es de 1968, hay un primer plano de su cara mordiendo la mano de un hombre. “Grrr”, dice. Abajo se lee: “Creada para el hombre, pensada para la mujer”.
Fue la glamorosa competencia de Claudia Sánchez, quien se paseaba por sitios turísticos de lujo junto a su pareja de la vida real, el Nono Pugliese. Juntos filmaban comerciales de la marca de cigarrillos LM.
Fundó la Asociación Modelos Argentinas: “Nosotros ni teníamos contratos, no sabíamos cuándo íbamos a cobrar, ni cuánto ganaríamos. Entonces dije: hagamos ya un gremio que nos proteja”. El dúo Pedro y Pablo -Miguel Cantilo y Jorge Durietz- le dedicó una exitosa canción. La convocatoria inicial del gremio fue en una fiesta para recaudar fondos en la boîte Mau-Mau.
Chunchuna, junto a Mirtha Legrand.
¿Cómo surgió su participación en La historia oficial? Iba caminando por la calle, por Florida a la altura de Paraguay, y Chunchuna se chocó con un tipo que resultó ser el director Luis Puenzo. Le dijo "Ay, yo te quería hablar", y Chunchuna contaba "pensé '¡Qué pesado! Seguramente me va a pedir que haga el papel de una tipa sexy, como todos los que vengo haciendo'”.
Su papel fue el de una exiliada que regresa al país en 1983 y se reencuentra con su amiga (Norma Aleandro). Después de una polémica cena en la casa de ésta junto a su marido (Héctor Alterio), una vez solas, entre sollozos, risas nerviosas y licor, Chunchuna le confiesa a Norma cómo terminó por exiliarse.
Había sido antes secuestrada, torturada y violada debido a su relación con un hombre sindicado por los militares como “subversivo”, aunque ella no lo veía desde hacía dos años. El personaje de Aleandro, después de semejante confesión, le dice que debería haber denunciado el hecho a la policía, provocando burlas e ironía por parte de su amiga.
Con su esposo Horacio Molina. Se separaron por sus infidelidades.
Se separó de Horacio Molina por infidelidades. "Hubo montones. Era muy picaflor y me dolía, me ponía triste. Si hubiera sido un poco más vivo, más inteligente de lo que era, tal vez seguíamos casados muchos años más. Pero no, no era vivo. Me enteraba cuando estaba con otra, porque él mismo me confesaba: “Vi un culo divino y no pude, me fui atrás de él”.
Peronista revolucionaria
En los '70, las figuras del espectáculo adherían al peronismo revolucionario: Alfredo Alcón era peronista, Juan Carlos Gené, Marilina Ross y Piero, entre tantos. Chunchuna, la modelo top de la Argentina, también apoyó. Para eso debía mostrar su compromiso social con los más humildes. A los pocos días de conocer al Padre Mugica, lo llamó y se ofreció a ir a ayudarlo a la Villa 31 de Retiro, donde el religioso hacía su obra benéfica.
A principios de noviembre de 1972, se sorprendió al encontrar un sobre en la puerta de su casa. No era una carta cualquiera, contenía una invitación muy especial: había sido una de las figuras elegidas para acompañar al expresidente Juan Domingo Perón en el vuelo de regreso al país, desde Italia, luego de 17 años de exilio en España.
Formó parte de la comitiva que acompañó el regreso de Perón a la Argentina. Archivo Editorial Abril
En un viaje que incluyó a 154 personas, casi todos hombres, sindicalistas, futbolistas y cantantes, la presencia de la modelo más cotizada de la Argentina causaría impacto, de acuerdo a lo planeado por los organizadores para resaltar la vuelta del líder.
Pino Solanas era su pareja en ese momento. El filmaba documentales en torno a los movimientos sociales de masas. Con el director vivió el exilio en París.
"Siempre fumé marihuana, desde los 20 años en adelante -confesó-. Me acuerdo de que cuando estaba reunida con mis amigos sacábamos un porro y entonces nos venía una risa tan tremenda que no podíamos parar".
POS
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