Hubo una época en la que ir a un recital implicaba volver a casa afónico, transpirado y con apenas algunos recuerdos para contar al otro día. La prueba de que habías estado ahí era la entrada guardada en un cajón, o una remera comprada a la salida. Hoy, en cambio, la experiencia suele medirse en historias de Instagram, videos para TikTok y fotos "aesthetic" pensadas para demostrar que se estuvo ahí.

Con esta costumbre ya metida de lleno en los recitales -como en todos los aspectos de la vida-, cada vez más artistas salen a pedirles a sus fans que bajen el celular y vuelvan a prestar atención a lo que pasa arriba del escenario.

Madonna fue una de las últimas en sumarse durante la presentación de "Confesiones II – La película" en Nueva York, el pasado 5 de junio, donde los asistentes debieron guardar sus dispositivos en unas fundas especiales antes de ingresar al teatro. Desde el escenario la reina del pop pidió tajante "dejen sus malditos teléfonos y conéctense", frente a un público que ya no podía grabarla.

Meses antes, Justin Bieber, recién regresado a los escenarios, había ensayado algo similar durante un concierto privado en El Teatro Roxy de Los Ángeles en marzo de 2026, donde la consigna era asistir sin celulares.

Apenas semanas después, durante Coachella, dejó una de las imágenes más comentadas del festival. Bajó hasta la primera fila y le cantó mirando a los ojos a una única joven que no lo estaba filmando con el celular. Se ganó una noche inolvidable cantando juntos.

Bad Bunny también hizo del tema una bandera. Durante la gira "Debí tirar más fotos", suele pedir que el público no filme una de las canciones más importantes de la noche y que, en cambio, disfrute el momento. Así, logra que los miles que asisten a su show levanten los brazos y hagan un pogo eufórico.

Ricardo Arjona en el Movistar Arena: "Guarda el teléfono y mírame a los ojos", le pidió a una fan. Foto: Emmanuel Fernández

En 2023 el puertoriqueño ya había protagonizado una fuerte polémica al arrojar el teléfono de una fan que intentó grabarlo demasiado cerca. Más tarde explicó en X que consideraba esa actitud "una falta de respeto".

Ricardo Arjona también convirtió el pedido en una constante de la gira Lo que el Seco no dijo. Durante las 18 fechas que realizó en la Argentina, y en otros países que visitó con el tour, pidió a una persona de la primera fila que bajara el celular para cantarle mirándola a los ojos. "Me presento, soy Ricardo y soy el que está fuera del celular. Mírame a los ojos acá. Te pido un favor, podés darle el celular a alguien un ratito", repitió antes de interpretar, en la mayoría de las noches, Acompáñame a estar solo.

Por su parte, el rockero Bunbury eligió un camino menos amable. En 2025 interrumpió un concierto en Quito para cuestionar a una persona que grababa desde las primeras filas. Su molestia no era sólo por el aparato. Era por una experiencia que, según su mirada, cada vez se vive menos y se registra más.

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Entre miles de celulares, Justin Bieber eligió a una fan que solo miraba el show en Coachella

No es sólo una molestia de los artistas

El planteo de los artistas encuentra eco incluso entre los espectadores. Un estudio realizado por Eventbrite en Argentina reveló que el 70% de quienes asisten a eventos en vivo está cansado del uso que otras personas hacen de sus celulares durante los espectáculos y apoyaría medidas para reducirlo.

La razón es fácil de entender para cualquiera que haya estado en un campo en los últimos años. Los teléfonos ya no sólo median la relación entre el artista y el público. También condicionan la experiencia de quienes están alrededor. Los brazos levantados para grabar terminan convirtiéndose en un obstáculo para quienes están detrás, que muchas veces deben estirar el cuello o moverse para poder ver algo.

Justin Bieber hizo un show en Los Ángeles, en el que la premisa era ir sin celulares. Foto: Reuters/Mario Anzuoni

Grabarlo todo también desafía a los artistas. Con cada show expuesto en redes sociales casi en tiempo real, sostener el factor sorpresa se volvió una tarea cada vez más difícil.

Las soluciones que algunos músicos encuentran

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El pedido de Arjona a una fan en pleno recital se volvió viral

Como suele ocurrir, mientras algunos se quejan del problema, otros encuentran una oportunidad. A medida que el reclamo contra los celulares empezó a repetirse entre músicos de distintos géneros y generaciones, también crecieron las soluciones para limitar su uso durante los espectáculos.

Así ganaron terreno las fundas Yondr, un sistema que permite que el público conserve su teléfono durante toda la función, pero sin poder utilizarlo. Antes de ingresar, los dispositivos se guardan en bolsas con cierre magnético que sólo pueden abrirse en sectores habilitados. La propuesta busca que la atención vuelva a estar puesta en el escenario.

Bad Bunny. Durante la gira "Debí tirar más fotos", suele pedir que el público no filme una de las canciones más importantes de la noche. Foto: AP/Andre Penner

En los Estados Unidos y Europa, cada vez más recitales se realizan bajo esta modalidad. Jack White fue uno de los pioneros en aplicar la medida, y después se sumaron nombres como Madonna, Alicia Keys, Childish Gambino, Justin Timberlake, Bruno Mars y Bono, de U2.

Ahora, la cantante estadounidense Phoebe Bridgers anunció que su próxima gira, The Lost Tour, será completamente libre de teléfonos. Al ingresar a los recintos, los asistentes deberán guardar celulares, relojes inteligentes y cualquier dispositivo de grabación en las fundas mencionadas que permanecerán cerradas durante todo el espectáculo. Quienes sean vistos utilizando un dispositivo no autorizado podrán ser retirados del lugar.

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"Guarden sus teléfonos": el pedido de Bad Bunny en pleno show

En el plano local, Andrés Calamaro -sin llegar a prohibirlo- suele instar a los fans a que suelten sus dispositivos móviles y se dediquen a disfrutar del concierto.

La discusión, en el fondo, no parece ser tecnológica. Nadie pretende volver a los recitales sin teléfonos. Lo que muchos artistas intentan recuperar es que durante un par de horas la atención vuelva a estar puesta en el escenario, volver a recuperar esa mística del vivo