¿Qué pasaría si la historia de Wolfgang Amadeus Mozart no girara solamente alrededor de él? Esa es la idea detrás de Mozart Mozart, la serie que llega el 18 de junio a Film&Arts. La ficción corre el foco del célebre compositor para seguir a su hermana Maria Anna “Nannerl” Mozart, una música brillante que la historia relegó a un segundo plano.
A partir de ella, la serie construye una versión libre y deliberadamente moderna del universo Mozart, con Havana Joy Josephine Braun en el papel de Nannerl y Eren M. Güvercin como Wolfgang Amadeus Mozart.
Entre pelucas del siglo XVIII, música electrónica y tensiones familiares, la ficción propone una mirada contemporánea sobre el talento, el reconocimiento y el lugar de las mujeres en el arte, en una serie que no quiere ser una biopic..
El director Andreas Gutzeit no esquiva esa decisión. En una entrevista exclusiva con Clarín, reconoció que prácticamente todo en la serie podría resultar “arriesgado” para los puristas: la historia, la música, el vestuario y hasta el enfoque general.
“No queríamos hacer una película biográfica ni tampoco un drama histórico”, explicó. Según contó, tampoco les interesaba repetir la imagen clásica de Mozart ni competir con otras representaciones consagradas del compositor. “Eso ya se hizo casi a la perfección”, sostuvo.
Música, rivalidad y afecto atraviesan el vínculo entre los hermanos Mozart.
En lugar de reconstruir el pasado con obsesión documental, Gutzeit prefirió usar a Mozart como punto de partida para una pregunta mucho más contemporánea: cómo sonarían hoy Wolfgang y Nannerl si fueran artistas actuales.
La serie juega constantemente con esa idea. Por momentos, Maria Anna parece más cercana a una estrella pop moderna que a una figura atrapada en la Viena imperial. El propio director llega a preguntarse si ella podría haberle hecho competencia a Lady Gaga.
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Trailer de "Mozart Mozart"
Mozart, electrónica y cultura pop
La provocación no es casual. Para Gutzeit, la intención nunca fue burlarse de la música clásica ni “atacar la alta cultura”, sino volverla accesible para nuevas generaciones. En la serie, las composiciones de Mozart conviven con sonidos electrónicos y arreglos modernos, una mezcla que probablemente incomode a algunos espectadores más conservadores, pero que busca acercar ese universo a quienes normalmente sienten la música clásica como algo lejano.
Aun así, Mozart Mozart no abandona completamente los hechos históricos. Algunas escenas del primer episodio -como el momento en que Mozart cae en desgracia tras enfrentarse al arzobispo de Salzburgo- sí parten de episodios documentados. Según explicó el director, el conflicto existió realmente y formó parte de la rebeldía artística del compositor.
El Mozart de la serie se aleja de la imagen clásica y solemne.
El mito del genio y la figura de Nannerl
Pero la serie parece interesarse más por las preguntas que por las respuestas definitivas. Especialmente por una: cuánto del mito de Mozart también fue posible gracias a las personas que lo rodeaban. Gutzeit cree que Nannerl tuvo un rol importante incluso después de haber sido apartada de los escenarios. “Ella seguía ayudándolo, organizando partituras y sosteniendo parte del trabajo”, contó.
Sin embargo, el director evita convertirla en una “genia secreta” que escribió la obra de su hermano. Lo que le interesa es discutir otra cosa: por qué durante siglos el talento masculino fue celebrado mientras muchas mujeres quedaban invisibilizadas. “Cuando Amadeus le dice que hay un solo Mozart, la respuesta es no: hay al menos tres Mozart”, reflexiona.
La historia de la serie pone el foco en Nannerl Mozart, la hermana del célebre compositor.
Esa mirada también atraviesa la forma en que la serie entiende el concepto de genialidad. Gutzeit cuestiona la vieja idea del artista brillante, pero condenado al sufrimiento y la autodestrucción. Recuerda que de joven admiraba a figuras masculinas atormentadas y llegó a preguntarse si realmente hacía falta sufrir para crear gran arte. Hoy piensa lo contrario: que el arte también nace de la colaboración, del equilibrio y de la capacidad de conectarse con otros.
Tal vez por eso Mozart Mozart funciona mejor cuando deja de obsesionarse con el “verdadero” Mozart y se permite imaginar todo lo que la historia pudo haber dejado afuera. No busca dar una lección académica ni corregir el pasado. Prefiere jugar con él, discutirlo y preguntarse quiénes tuvieron derecho a convertirse en leyenda y quiénes quedaron silenciados en el camino.
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