Este lunes, a los 71 años murió el músico Miguel Zavaleta, líder de Suéter, que desde hace meses venía luchando contra un cáncer de huesos que lo había alejado de los escenarios, pero no del trabajo. De hecho, estaba pergeñando unos cuantos proyectos para cuando la enfermedad le diera respiro.

Zavaleta fue uno de los grandes genios incomprendidos del rock nacional. Asomó la cabeza en la historia como cantante de Bubu, a finales de los '70, luego partió hacia Europa, y volvió con todo aquel contingente que ya estaba haciendo demasiado ruido en Ibiza: Cachorro López, Miguel Abuelo, etcétera.

A través de su gran amigo, Daniel Melingo, otro músico que falleció hace poco tiempo, se sumó a un mágico elenco llamado Ring Club, que integraba buena parte de la crema que fermentaría el rock argentino en los años '80: Melingo, Fabiana Cantilo, Miguel Abuelo, Pipo Cipolatti, Gonzo Palacios, Andrés Calamaro, Cachorro López y otros miembros de los (re)nacientes Abuelos de la Nada (ya había habido una formación trunca en 1968).

La obra que animaba el Ring Club se llamaba Juicio Oral al Dr. Moreau, en donde Zavaleta hacía de fiscal. Hace poco tiempo que apareció en plataformas de streaming un álbum con el audio de la obra. En ella se puede escuchar un tema llamado Sin Porteros, que integraría el futuro repertorio de Suéter. Finalizaba 1981 y el rock argentino no tenía ni noción de que en esa obra que se representó en el Auditorio Buenos Aires se incubaba una fuerte renovación del rock argentino. Al año siguiente, Miguel Zavaleta le daría forma a Suéter, su grupo más recordado.

En este tiempo, se encontraba trabajando en grabaciones de música clásica, condimentada con toques ambientales, mientras se sometía a tratamientos contra el cáncer de huesos.

Un hombre de los '50, el gran amigo de Daniel Melingo

Proveniente de una familia acomodada de Salta, Zavaleta nació en 1955 en Buenos Aires, yendo a la provincia de sus padres casi todos los veranos, momentos que atesoraba con mucha emoción. Era el menor de ocho hermanos y descubrió el rock cuando concurrió al legendario festival Pin-Up de 1969, donde se daba cita toda la “beautiful people” conectada con el naciente hippismo argentino y pudo ver a un grupo que lo deslumbró: Almendra.

“Spinetta fue como un faro para mí”, dijo Miguel pocos días antes de su fallecimiento. Más adelante comenzó a trabajar como cadete en la revista Pelo, de Daniel Ripoll, y ya en 1976 arrancó sus primeros estudios formales de música en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad Católica Argentina, en San Telmo. Allí conoció a Daniel Melingo y fueron amigos de por vida.

Después de su experiencia como cantante de Bubu y seguir las alternativas del Campeonato Mundial de Fútbol en 1978, partió rumbo a Inglaterra, pero se sintió atraído por el contingente argentino que intentaba sobrevivir en Ibiza y con alguno de ellos regresó a Buenos Aires.

Suéter, un gran abrigo musical para varias generaciones

Suéter fue una criatura extraña con muchas formaciones, pero en la primera Zavaleta reunió a los talentos de Jorge Minissale (exTrigémino), Gustavo Donés (ex Pastoral y Merlín) Juan Del Barrio (ex MIA y Spinetta Jade), y Daniel Colombres (ex Pastoral y Merlín, también).

Suéter en 1983: Jorge Minissale, Juan del Barrio, Miguel Zavaleta y Gustavo Donés, en una foto publicada por la revista "Pelo", en la que Miguel trabajó de cadete.

El estilo del grupo era muy original y un poco estrambótico, producto de la fascinación de Zavaleta, pianista y tecladista que amaba a Stevie Wonder, y de la impronta humorística que le daba a varias de sus canciones: “Como un barco lleno de lauchas”, “Métodos para seducir mujeres”, “El pecarí”. Charly García invitó a Suéter junto con Los Abuelos de la Nada para que fueran sus teloneros en aquel legendario show en Ferro, en diciembre de 1982, con el que presentó Yendo de la cama al living. Suéter recibió abucheos varios. Su disco debut no había concitado el fervor de las masas.

Sin desanimarse, Suéter se hizo fuerte en La Esquina del Sol, mítico reducto del barrio de Palermo, donde Zavaleta daba rienda suelta a su histrionismo con vestimentas insólitas y espontáneas performances. Si el primer disco se distinguió por la canción Su única diferencia, una tierna canción sobre un hermano con Síndrome de Down, el segundo álbum de Suéter, Lluvia de gallinas, alumbró un clásico inesperado: Amanece en la ruta.

Curiosamente, eran los temas más serios de un grupo que se caracterizaba por su impronta humorística. Y en 1986, para su tercer álbum, contaron con la producción de Charly García, que simplificó drásticamente el sonido del grupo para 20 Caras Bonitas, que esperaba que la canción Él anda diciendo fuera un hit, y terminó siendo popular por otra canción que explicitaba un problema legal. Vía México retrataba la realidad de muchas parejas que, sin ley de divorcio, se casaban a través de gestiones legales en México o Paraguay. Al año siguiente, el gobierno de Raúl Alfonsín dictó la Ley de Divorcio aún vigente.

Suéter luego cometió un “suicidio artístico" con el álbum Misión Ciudadano I, una especie de sátira espacial con aires de ópera-rock, y no pudo levantar cabeza con Suéter 5, ya en los '90. Cada uno de los integrantes tomaría distintos caminos, pero había como un centro gravitacional en Zavaleta que los volvía a reunir.

Jorge Minissale y Miguel Zavaleta, dos de los originales de Suéter, en el reencuentro de la banda, hace unos años.

Como solista Miguel editó dos álbumes de excelente factura que pasaron desapercibidos: No lo sé, suerte quizás (2010), y Volver a nacer (2019), con Diego Chorno, producido por Pedro Aznar. En julio de 2024 se produjo una nueva y festejada reunión de Suéter que colmó La Trastienda. En los últimos meses, Miguel se encontraba trabajando en grabaciones de música clásica, condimentada con toques ambientales, mientras se sometía a tratamientos contra el cáncer que finalmente lo derrotó este último lunes de agosto de 2026.

Inteligente, salvaje, mordaz, Miguel Zavaleta dejó una marca distinta en el rock nacional y seguramente su legado será revalorizado con el correr del tiempo.