Ignacio Anzoátegui, enfant terrible de la derecha argentina, decía que Domingo Faustino Sarmiento tenía la costumbre de cargar las palabras como si fueran bolsas de papas y si pensaba “la puta que lo parió”, decía "la puta que lo parió”. Sarmiento no pertenecía a ninguna escuela de su tiempo.
En julio de 2016, Javier Milei hace su gran aparición en escena durante un envío de Animales Sueltos, famoso programa de Alejandro Fantino. Lo que vemos es un señor con ojos de husky siberiano, desconocido, histriónico y de peinado estrambótico.
Dos días después, Clarín lo bautiza “el economista del peinado raro”. A24, el 27 de julio, al día siguiente del programa, titula: “Animales sueltos: debate caliente por un libro de economía”.
Todavía ese Milei no usaba epítetos fecales contra el periodismo, sino contra la política, haciendo eje en determinadas líneas de pensamiento. Ya antes de salir al aire por primera vez, Javier Milei le dijo a Fantino a modo de presentación: “Odio a Keynes”. Se refería al economista más influyente del siglo XX.
Cuestión de rating
Ese Fantino fumaba bajo el agua y puso la cara que después se volvería meme. “Milei entró al programa en 2,5 de rating y lo llevó a 7”, cuenta el conductor. Lo ven los de Intratables (América TV) y lo invitan. “De 5 de rating lo llevó a 9. No salió más del aire". Sin embargo, con los años, la aparición en Animales Sueltos será vista como el comienzo de la carrera política de un verdadero exponente del que se vayan todos. Nadie sabía quién era Milei.
Javier Milei, en A 24, analizando al gobierno de Alberto Fernández.
En aquel debut se refirió al libro de Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, como una “basura”. El ejemplar había sido un obsequio de Axel Kicillof al conductor del envío diario que iba por América TV. En aquella mesa estaban los periodistas de Clarín Daniel Santoro e Ismael Bermúdez. “Keynes le canta una oda a Hitler”, agregó Milei. La cámara mostró la cara agobiada de Bermúdez.
Las intervenciones en Intratables empiezan en agosto y Milei no tarda en convertirse en una suerte de invitado sistemático. De esos días se recuerda un cruce con Alberto Samid. Habrá otro choque con el periodista decano Carlos Campolongo. El Milei de pelo más corto que hayamos conocido escucha el ímpetu de Campolongo: “Tu discurso es un discurso totalitario. Yo sé con quién estoy hablando”.
"Vaca mala"
El personaje desborda la política y Clarín publica una nota con un chisme de Milei: “No levanté la caca de mi perro y una vecina kirchnerista me llamó roñoso”. Todavía lejos de ser presidente, en 2018, tendrá otra performance determinante en PH, Podemos Hablar, con Andy Kusnetzoff.
“Yo no hablo con mis progenitores”, soltó en el programa donde luego, con idéntica naturalidad, hablaría de su profesorado en sexo tántrico. El personaje estalla.
Desde entonces, Milei ya funciona sin necesidad de hablar de economía. En la mesa de PH, refiriéndose a la eyaculación precoz, logra su primer viral cuando asume que en su entorno lo llaman “Vaca mala”.
Conan y compañía
Javier Milei y una de sus polémicas en América, tras llamar "burra" a una periodista.
En Debo decir, programa con Luis Novaresio, vuelve al tema y explica los tres tipos de tantra que existen. Milei dirá que Mauro Viale le enseñó que en televisión tenía tres minutos, como un round de boxeo, y que en el primer minuto debía meter “una piña de KO”.
Para 2017, Milei ya tenía silla propia en Polémica en el Bar. Apto para todo público, tendrá la gracia de volverse viral una vez más cuando ninguneó a la modelo y conductora Sol Pérez. Y hay otros grandes éxitos: en el ciclo de humor Peligro sin codificar enfrentó a Yayo en clave de un Milei pasado por agua, risueño y complaciente. Yayo, economista él, defendiendo al amigo John Maynard Keynes y el actual presidente descalificando con relativo buen gusto.
Sabremos de sus perros por una nota publicada por La Nación. “Javier Milei: ‘No soy un personaje, yo soy así’”. Ante la pregunta de si era tío, él responde: “No. Tengo a Conan y ahora tengo nietos". Y explicó que Conan era “como si fuera mi hijo”.
Dirá también que no se casó. “Nunca me interesó, siempre detesté la convivencia”. Con el tiempo, Milei le agradecerá a Fantino su salto a la televisión. El futuro es hoy. Desde la Presidencia, Milei reduce el acceso de la prensa, habla a través de su cuenta de X y asegura que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
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