Esa cosa con alas es un drama psicológico, en el que el personaje de Benedict Cumberbatch lucha denodadamente en un duelo a dos puntas: por el dolor de la repentina muerte de su joven esposa, por un lado, y contra eso a lo que hace mención el título, un Cuervo tamaño humano.

Porque "esa cosa con alas" es algo que el propio protagonista quiere creer, y dice en voz alta -en su hogar, en el supermercado- que no existe, que no es real. Pero allí está, acosándolo desde el fallecimiento de su mujer.

Benedict Cumberbatch es un dibujante de cómics que enviuda y sufre. Fotos: Impacto Cine

La película se basa en la novela La cosa con plumas, de Max Porter, quien no solo la adaptó con el director Dylan Southern, sino que trata sobre sus recuerdos de las consecuencias de la inesperada muerte de su propia esposa.

La muerte, la desaparición de un ser querido puede llevar a la idealización, o sencillamente el protagonista puede tomar conciencia de lo que significó para él, todo esto en medio de un duelo que aflige... y la necesidad de criar, sostener y convivir con dos hijos pequeños.

El Cuervo, tamaño humano, que atormenta al protagonista.

Un padre distante

Un padre distante, como el Cuervo se encarga de remarcarle una y otra vez en sus apariciones, el protagonista está en medio de una crisis profunda, también de identidad. No sabe cómo manejarse con sus hijos, para cuidarlos y comprenderlos, pero si él mismo no sabe cómo lidiar con la pena...

Así es como llegó, de imprevisto, el Cuervo, con mayúsculas. Papá (no se le conoce nombre al protagonista) es dibujante, para más datos de cómics (odia que les llamen "novelas gráficas") y precisamente estaba dibujando un cuervo.

Es que Papá comenzó a perder el control de la realidad cuando ese Cuervo de casi dos metros aparece para atormentar al reciente viudo, cuyo dolor intenso es más que visceral, y que el actor de El poder del perro transmite de manera notable, en una entrega que no ha conocido límites.

Benedict Cumberbatch como papá: viudo, dos hijos pequeños y dolor como para repartir.

Los hijos son interpretados por dos hermanitos en la vida real, Henry y Richard Boxall. Vaya uno a saber qué les explicaron o cómo les disfrazaron la historia para que no les quedaran traumas.

Eric Lampaert, un comediante de stand-up de enorme expresividad encarna la manifestación física del Cuervo -en la versión teatral de la novela, Cillian Murphy encarnó tanto al hombre como al pájaro- en un tire y afloje que no admite ambivalencias: o se cree en lo que se está viendo, o uno se queda fuera del registro de la trama y de la película. David Thewlis les presta la voz al Cuervo.

Llega un momento en el que o se cree lo que se está viendo o uno se queda afuera de la película.

Porque la interpretación de Cumberbatch va más allá de las contorsiones de su físico, sus miradas hacia los hijos o los sueños/pesadillas que experimenta en carne vívida y propia.

Y no, Esa cosa con alas no es una película accesible para todos los públicos, como tampoco lo es Backrooms, en otro nivel de horror psicológico.

"Esa cosa con alas"

Buena

Drama psicológico. Reino Unido, 2025. Título original: "The Thing with Feathers", 98'. De: Dylan Southern. Con: Benedict Cumberbatch, Sam Spruell, David Thewlis, Tim Plester. Salas: Cinemark Palermo, Cinépolis Recoleta, Showcase Belgrano y Norcenter.