Si bien uno imagina un número menor, tipo 2 o 3, a la hora de hablar de finalistas de algo, se ha impuesto mucho en los certámenes televisivos incluir en esa instancia a más participantes, como para salpimentar la expectativa. Tal el caso de Gran hermano, que a seis y meses y medio de su arranque y con 28 participantes originales (a los que se sumaron "nuevos", más los del repechaje y los enésimos reemplazos de este año), presenta a las cinco mujeres que siguen en carrera como las finalistas de esta autodenominada Generación Dorada.

Y se llegó a ese número tras la salida de Mariela -la mujer del ex futbolista Turco García- ocurrida este miércoles cerca de la medianoche. Estaban las seis en placa positiva (cuyo lema es ¿quién querés que gane?) y la rubia fue la que menos votos recibió, que representaron el 0,6 por ciento de todos los sufragios.

Más allá de que Telefe no confirmó aún la fecha de cierre del reality, se supone que terminará en dos semanas y sí se sabe que la despedida se realizará a lo largo de dos noches. Pero para ir palpitando la definición, que por primera vez en el formato realizado en la Argentina -país al que llegó en el 2001- cuenta sólo con mujeres en el último tramo, vamos con un quién es quién entre el quinteto, en el que cada una atiende su juego.

Placa abierta hasta el lunes: Charlotte, Luana, Sol, Yipio y Sol. los fandom juegan desde afuera.

Sol

La "villana" que fue expulsada, volvió y tiene un fandom multitudinario

Solange Abraham es, sin dudas, la más picante de esta temporada. Compite como Sol -así se la vota en placa, así se la nombra en la casa, a menos que alguien quiera molestarla y la llame por su nombre completo, como hacen algunos padres cuando retan a los chicos- y es un caso especial de esta edición.

Entró el 23 de febrero, era del grupo de los originales, pero sus salidas le cambiaron la etiqueta: primero fue elegida para hacer un intercambio con el Gran hermano de Telemundo realizado en México, con lo cual se fue durante poco más de una semana. Luego fue expulsada por el "Big", en una decisión con bastante virulencia, pero a los pocos días se la vio reingresar por la puerta giratoria.

La tucumana de 37 años fue expulsada y volvió sonriente por la giratoria. Juega fuerte para intentar ganar.

Ya había participado en el GH del 2010 y conoce el backstage del juego. Un poco por eso y mucho por su personalidad, es la que mejor entiende de qué va este reality: de soportar la convivencia apelando a todas las herramientas permitidas y no de demostrar la escala verdadera de valores. Sol no entró para hacer amigos (lo bien que hizo porque finalmente consiguió una larga lista de enemigos), entró para ganar. Es su obsesión.

Y, por el contenido permanente que genera y por la lealtad de su fandom que vive salvándola de las placas, se intuye que va directo al podio.

Zilli

La ex vedette que a los 60 años inventó el "ju-gan-dó-ju-gan-dó" que se volvió muletilla

Es una de las dos finalistas que está desde el principio sin haber traspasado jamás el umbral. Con un recorrido como vedette, y ex compañera de Moria Casán y amiga de varias figuras del espectáculo, entró a la casa como ese sub grupo de "conocidos, pero no tanto". Durante varias semanas no fue la mayor de la casa, porque de entrada estuvo conviviendo con Andrea del Boca (que entró y salió como quinientas veces), que es cinco meses mayor, según confesaron ambos.

Yanina Zilli, la dueña del "ju-gan-dó-ju-gan-dó". Cumplió los 60 adentro de la casa.

Yanina se convirtió rápidamente en "La Zilli", una mujer que supo adaptarse al juego, pero, fundamentalmente, aprovechar las cámaras y vivir esto como "una segunda oportunidad que me da la vida" en cuando a la exposición pública.

Su estrategia es no generar conflictos, pero sí poner el pecho si la atacan o la difaman. Sin llegar a tener un espíritu conciliador tirando a tibio -como hubo muchos casos en este formato, en varias ediciones-, trata de no pelear ni por comida ni por cuestiones básicas de la convivencia. Nunca se sintió excluída por la edad -el promedio rondaba los 30- y desde el vamos generó empatía entre los más jóvenes.

De hecho, una de sus mayores ganancias es el vínculo con Zunino, un chico con el que jugaba un rol maternal. Para este tramo final eligió a Martín (entre los ex que se ofrecieron a hacer campaña por las finalistas desde adentro), que por unos días, sin quererlo, le terminó opacando el juego, porque hubo como un coqueteo de romance no consumado que la sacó de foco, la expuso como celosa.

Pero hace unos días, su amiga Gladys Florimonte charló con ella a través de una pantalla y la alertó de que esa relación la estaba distrayendo: y en dos días volvió la Zilli alegre, ésa que estuvo en distintos grupos, pero que supo sobrevivir sin saber nada del afuera. Intuye que no tiene un gran fandom, por eso este miércoles le pidió a su contador -hablándole a las cámaras- que recurra a sus ahorros para invertirlos en votos.

Una noche, a cuento de una salvación de la placa, inventó el "ju-gan-dó-ju-gan-dó", que acompaña con gestos ampuloso y cierto aroma a hit muletillero.

A mitad de juego se ganó un auto 0 kilómetro.

Luana

La que en cada compañero de casa ve un amor

Es la enamoradiza del grupo y ella es la primera en asumirlo. Coqueteó y armó shippeo con casi todos. Y mientras su abuelo le decía la otra noche -también cámara de por medio- que afuera la estaba esperando Hanssen, otro de los ex, ella aprovechaba a acariciarse con Tomy, el que hace campaña por Sol.

Luana Fernández está adentro desde el primer día y repartió besos sin pudores. dice haberse enamorado varias veces durante el encierro.

Luana es la más alegre de la casa, lejos. Y autodefinida como "quilombera", le gusta el lleva y trae, pero le tira la lealtad por los originales, por eso anda pegada a Zilli, como el subgrupo de la resistencia.

Su mayor debilidad es que se la ve como boyando de grupo en grupo y muchos no entienden su estrategia, en caso de tenerla. Lo que queda claro es que entró para divertirse y lo está logrando.

Yipio

La que se despertó en la última curva

La uruguaya formó grupo sólido, de entrada, con Andrea del Boca, Daniela y Mavinga, pero sólo quedó ella adentro. Salió unas semanas por pedido de su familia, porque su madre no estaba bien de salud, pero cuando la mujer se recuperó la standapera volvió, gracias a la elasticidad que este año tiene el formato.

Después de meses de estar echada todo el día o criticando, ahora Yipio le encontró la vuelta a la diversión en este tramo final. Parece otra.

Durante meses costó asociarla con el mundo del humor, porque se mostró más quejosa que alegre. Y, por momentos, manifestó cierta agresividad oral. Pero desde que entraron los ex para hacer campaña -ella eligió a Titi- supo olfatear cómo viene la mano en "el afuera" y pareció despertarse. Se la ve como más liviana con ciertas tensiones de la convivencia.

Después de estar meses echada en los sillones criticando, ahora se encendió apelando a la diversión. Enemiga de Sol, quiere llegar a la final con Charlotte. Ya se ganó una casa como parte del juego.

Charlotte

La Caniggia que se reseteó

Cuando se anunció que integraba el grupo de "los nuevos", muchos imaginaron "quilombo". Y ella entró en plan "vengo a sumarme a esta casa de locos". Y se puso a limpiar y a mostrar una faceta muy diferente a la que había expuesto en su derrotero mediático.

Charlotte y Santiago del Moro, a punto de entrar a la casa en la que mostró otra faceta.

Hija Mariana Nannis y el Pájaro Claudio Paul Caniggia, Charlotte supo encontrar en Cola, otro de los nuevos, un aliado para las payasadas y para divertirse en dúo y tratar de no gastar energía en los conflictos. Como si hubieran armado un GH en paralelo.

Se estima que tiene un fandom fuerte y su carisma ya como una adulta que se ríe de la niña caprichosa que fue le está sumando, según el pulso de las redes.

El lunes se irá una. Y a mediados de mes otra será la que apague la luz. No olvidar que Gran hermano no necesariamente lo gana el que mejor juegue, sino el que más votos pagos reciba.