De las travesuras de niño hasta su doctorado en letras, el recorrido lo hace de la mano de su madre. Ella muere, todavía joven. Miguel, desde su vida adulta, la recuerda. La evoca. La presenta en un escenario. A ella, que nunca estuvo ni siquiera entre bambalinas. De eso se trata Por el placer de volver a verla. Miguel Ángel Solá es -coincidentemente- Miguel; Mercedes Funes es esa madre evocada. Y la obra es una oportunidad para volver a verla.
El se aniña, para regresar a sus 11 años, luego a los 14, 16, 20, 21 y un poco más. Los cambios de vestuario de ella van marcando el paso del tiempo. Con una voz suave, que parece apagarse, pero que se sostiene, Miguel se encuentra con el tono enfático de su madre, con los retos, los castigos, el perdón y sobre todo, el cariño. Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes construyen con verdad a sus personajes; convencen sobre el amor y el dolor que los atraviesa. También sobre los miedos, los sueños, los silencios y las palabras.
1961. Miguel es el hijo menor, por quien ella se preocupa especialmente. Un escenario más bien despojado y un fondo funcional a las distintas escenas: de repente las nubes en el cielo o una enorme luna llena. Desde la dirección, Manuel González Gil logró llenar el espacio escénico con recursos simples, pero poéticos: el desplazamiento armónico de los personajes y la construcción de lugares con una soga para colgar la ropa o asientos que representan un transporte. La música, de Martín Bianchedi, es bella y elocuente.
Se trata de la tercera puesta que Manuel González Gil hace de este texto. En 2009, la protagonizaron Virginia Lago y Manuel Callau. Luego se hizo en Madrid, con Miguel Angel Solá y Blanca Oteyza.
Ella lo alentó demasiado a ser escritor. Y él fue escritor. Con su máquina de escribir a un costado, este autor teatral se dispone a representar la última obra que compuso, que no es más que una excusa para volver a verla a ella, su madre. La primera escena en la que él, con su bastón en una mano -ese del que en alguna entrevista el actor renegó un poco y que debe usar por las secuelas de un ACV- y el sombrero en la otra, presenta la obra, es de gran belleza poética y de enorme sensibilidad.
El texto -del canadiense Michel Tremblay- se detiene en múltiples referencias literarias y es ahí donde pierde un poco de fuerza -por ejemplo, en la extensa charla entre madre e hijo sobre Patira, una novela francesa del siglo XIX que los lleva a largas discusiones, porque él lee y le surgen preguntas-, pero gana con las reflexiones sobre el teatro: aunque deja sabor a poco, porque dan ganas de seguir escuchando sobre el mundo de acá y el mundo de allá, el real y el de la ficción.
"Actores y público, dos mundos que hacen uno, y entre ellos, un cuento", dicen. Con la metateatralidad, el espectáculo crece mucho. “Qué lindo es el plan de ir al teatro”, dice ella. Siempre fue un buen plan para los dos ir a ver alguna obra juntos. Y también era un buen plan conversar sobre el sueño de él de “pasar al otro lado”. Dejar de ser público y ser un hacedor de teatro.
Recuerdos e intimidad. En "Por el placer de volver a verla", con Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes.
Deliciosas actuaciones
Solá y Funes cautivan con sus actuaciones, él con un tono suave que parece propio del mundo onírico en el que se mueve y ella, enérgica primero y perdiéndose luego -a veces, alcanzado una composición que remite a China Zorrilla-, en la proximidad de la muerte.
El reconocido actor va del presente al pasado; suceden las distintas situaciones evocadas y desde su actualidad, hace su reflexión. La actriz alterna diferentes registros para ese personaje que ama, protege, advierte, teme y deja huella.
El aplauso final es para ellos, para los actores, para Miguel Angel Solá y Mercedes Funes, que seducen con su decir, con ese desplazamiento casi coreográfico sobre el espacio escénico, con los matices que dan a sus personajes, a los que el tiempo va transformando. Ella lo alentó a soñar. Y él sueña.
"Por el placer de volver a verla", la obra sobre un hijo y una madre, con Miguel Ángel Solá y Mercedes Funes.
Ficha
Por el placer de volver a verla
Calificación: Buena
Autor: Michel Tremblay Versión y dirección: Manuel González Gil Elenco: Miguel Angel Solá y Mercedes Funes Música original: Martín Bianchedi Escenografía: Lula Rojo Diseño de luces: Matías Sendon Vestuario: Lara Sol Gaudini Teatro: Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660).
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