Para millones de espectadores, Aaron Paul siempre será Jesse Pinkman, el joven traficante de drogas que acompañaba a Walter White en Breaking Bad. Su interpretación lo convirtió en una de las caras más reconocidas de la televisión y le permitió ganar tres premios Emmy. Sin embargo, desde el final de la serie, en 2013, el actor estadounidense construyó una carrera que incluyó películas, nuevas ficciones televisivas y hasta videojuegos.
Ahora, a los 47 años, Paul vuelve a la pantalla grande con El último gran golpe, un thriller que protagoniza junto a Russell Crowe y que se estrena este jueves 24 de septiembre en los cines argentinos. La película lo encuentra en un nuevo papel, lejos del personaje que marcó su carrera y que, más de una década después, todavía lo acompaña.
Su historia comenzó mucho antes de que se pusiera en la piel de Jesse Pinkman. Nacido el 27 de agosto de 1979 en Idaho, Estados Unidos, Paul se mudó a Los Ángeles después de terminar la escuela secundaria para intentar abrirse camino como actor.
Durante sus primeros años participó en comerciales, videoclips y pequeños papeles en series hasta que, en 2008, llegó la oportunidad que cambiaría su vida.
Aaron Paul en la película de Breaking Bad, que lo hizo volver a interpretar al personaje que lo lanzó a la fama. Foto: AP.
Una nueva etapa en Hollywood
Cuando se estrenó Breaking Bad, Aaron Paul tenía 28 años y todavía era un actor relativamente desconocido. Su personaje, Jesse Pinkman, era un joven involucrado en la venta de drogas que terminaba asociado con Walter White, un profesor de química interpretado por Bryan Cranston que comenzaba a fabricar metanfetamina después de recibir un diagnóstico de cáncer.
La serie, creada por Vince Gilligan, se convirtió en un fenómeno internacional y se mantuvo al aire durante cinco temporadas. Paul ganó tres premios Emmy como mejor actor de reparto en una serie dramática y su relación en pantalla con Cranston se transformó en uno de los elementos más recordados de la historia.
El final llegó en 2013, pero el actor todavía tendría una oportunidad de reencontrarse con su personaje. En 2019 protagonizó El Camino: una película de Breaking Bad, una producción de Netflix que retomó la historia de Jesse inmediatamente después de los acontecimientos del último episodio de la serie. También volvió a interpretarlo en la última temporada de Better Call Saul, la ficción derivada de la historia original.
Aaron Paul ganó varios premios Emmy por su trabajo en Breaking Bad. Foto: AP.
Durante esos años intentó consolidar su carrera cinematográfica. En 2014 protagonizó Need for Speed, una película de acción basada en la popular franquicia de videojuegos de carreras. Más adelante participó en títulos como Exodus: dioses y reyes y Triple 9.
En televisión encontró otros personajes con los que buscó alejarse de Jesse Pinkman. Entre 2016 y 2018 protagonizó The Path, una serie dramática sobre un movimiento espiritual, y en 2020 se incorporó a Westworld, la ficción de ciencia ficción de HBO. También prestó su voz a Todd Chavez, uno de los personajes principales de la serie animada BoJack Horseman, y participó en Black Mirror, de Netflix.
En 2025 sumó nuevos proyectos: participó en Ash, una película de ciencia ficción y terror protagonizada por Eiza González, y prestó su voz al personaje principal de Dispatch, un videojuego sobre un superhéroe retirado que comienza a trabajar como operador de emergencias.
Su vida personal y el regreso al cine
En paralelo con su carrera, Aaron Paul formó una familia junto a Lauren Parsekian, una directora y activista estadounidense a quien conoció durante el festival de música Coachella. La pareja se casó en mayo de 2013, pocos meses antes del final de Breaking Bad, en una ceremonia celebrada en Malibú, California.
Aaron Paul junto a su esposa Lauren Parsekian. Foto: AP/ Shutterstock
En febrero de 2018 nació su primera hija, Story Annabelle, y en abril de 2022 llegó su segundo hijo, Ryden Caspian. La relación del actor con Bryan Cranston es tan cercana que eligió a su antiguo compañero de elenco como padrino del menor.
Después de vivir durante años en Los Ángeles, Paul y su familia decidieron mudarse a París en 2025, tras los incendios que afectaron distintas zonas de California. Aunque su casa no sufrió daños, el matrimonio optó por comenzar una nueva etapa en Europa.
Su mudanza no significó un alejamiento de la industria del entretenimiento. Este jueves 24 de septiembre, el actor volverá a las salas de cine argentinas con El último gran golpe, una película de acción y suspenso dirigida por Derrick Borte, que también cuenta con las actuaciones de Russell Crowe, Luke Evans, Nina Dobrev y Teresa Palmer.
La historia sigue a Manco Kapak, un poderoso dueño de un club nocturno interpretado por Crowe que, después de años de negocios vinculados con el crimen organizado, decide vender su establecimiento y comenzar una nueva vida junto a su novia.
Sin embargo, sus planes se complican cuando un grupo de delincuentes armados asalta el local y desencadena una serie de enfrentamientos, traiciones y amenazas que lo obligan a luchar por su supervivencia. Paul interpreta a Jeff, uno de los personajes que forman parte de esta trama criminal.
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