En la entrevista que en septiembre de 2020 el canal Crónica le hizo al hombre de 71 años que este jueves quedó detenido bajo sospecha de haber mantenido en cautiverio y en condiciones inhumanas a su familia, el entrevistado afirmó ser bioquímico y médico y tratar pacientes “añosos y terminales”. Lucía una remera y tenía un placar no muy prolijo de fondo. Argentina estaba en plena cuarentena por la pandemia y lo convocaban porque decía haber desarrollado un suplemento nutricional a base de alfalfa, que había provocado efectos beneficiosos en al menos 400 personas; una suerte de elixir para prevenir, tratar y acortar los efectos del Covid, aseguró. Su nombre, Miguel Edgardo Battista.
“Es para público en general”, dijo, y detalló: “Lo dispensamos en gotas para que pueda ser cuantificado y se puede usar en chicos y adultos”. El hombre, ahora bajo la mira de la Justicia por las condiciones de insalubridad y encierro absoluto en que fue encontrada su familia en un allanamiento del Ministerio Público Fiscal de Esquel, está matriculado en el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital Federal.
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Secuestró a toda su familia en Esquel.
Aunque dijo tratar pacientes y en una de las sociedades que integró declaró ser médico, Clarín no encontró, por ahora, matriculación alguna para esa profesión de la salud. No la reporta -de modo que si la tiene, no está vigente- el registro oficial de profesionales médicos del Ministerio de Salud de la Nación. Battista hoy está imputado por abandono de persona agravado por el vínculo en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad, con su esposa e hijos como víctimas.
En aquella conversación con Crónica TV dijo ser el creador de un “revitalizador natural del sistema inmune” elaborado principalmente a partir de alfalfa: “Es un extracto complejo de plantas, desarrollado con un método que hice yo a través del tiempo, para conservar las propiedades originales de las plantas en su estado natural. El complemento contiene principalmente alfalfa y ha mostrado estabilizar especialmente el sistema inmune de los pacientes. Los resultados fueron sorprendentes”.
Aseguró haber visto mejoras incluso en personas con cuadros graves de Covid. Dijo, con muchas imprecisiones en el uso de la jerga y los tecnicismos retóricos usuales para quienes se dedican a este tipo de emprendimientos y al desarrollo de productos sanitarios para consumo humano, que “en casos en que no había recuperación, se vio un cambio rápido en los parámetros”. Afirmó tener estadísticas que no compartió. Esbozó, en cambio, generalidades, y planteó que el suplemento podía utilizarse de manera "preventiva", utilizando como ejemplo su experiencia en una organización llamada Misión Ar, de la que dijo ser director de Salud.
En efecto, un posteo en Facebook de marzo de 2020, lo muestra en fotos, otra vez con remera, firmando su ingreso en esa organización. Describió la experiencia con titubeos difíciles de seguir: “Exactamente, lo usé en Misión Ar, donde soy director de Salud, con toda la gente que estaba en situación de acercarse a situaciones de riesgo, y ninguno de ellos se enfermó. Lo usaron previamente desde que soy director de salud de Misión Ar”.
Consultado sobre la cantidad de personas en las que había probado el producto, Battista esgrimió, en la misma dirección: “Hablamos de gente que no estuvo enferma y con enfermos y con pacientes que ya estaban recuperados y tenían secuelas. Al día de hoy, estamos hablando de más de 400 personas”. No presentó resultados de ensayos clínicos ni los describió adecuadamente.
Fue atinadamente consultado por la intervención de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). ¿Requería una autorización? ¿En qué estado estaba eso? “No hay que hacer nada porque es un suplemento dietario. Se puede usar ya. Lo puede usar una persona sana, un deportista, un enfermo. No buscamos que sea otra cosa, pero dada la situación actual y habiendo visto los efectos que tuvimos, nos es necesario comunicarlo porque puede ser de gran ayuda, especialmente en este momento. Y fuera de esta pandemia también puede ser útil porque a cualquiera lo beneficia, lo fortalece”.
En cuanto a la seguridad del producto, Battista, ahora detenido y a disposición de la Justicia, hizo un intento. Buscó dar tranquilidad a la audiencia: “La base con la que armé estos productos fue que no fueran contraindicados o tuvieran interacciones con cualquiera de los tratamientos que se usaran para cualquiera de las enfermedades. Los datos que recabé fueron significativos”.
El bioquímico de Esquel: deudas y varias sociedades
Más allá de las declaraciones públicas, el detenido registra una extensa trayectoria vinculada con sociedades comerciales, principalmente relacionadas con el sector de la salud, aunque también con actividades de otros rubros.
De acuerdo a un informe comercial de Nosis, basado en información del Banco Central, en agosto de 2026, último mes con datos disponibles, acumulaba deudas bancarias por 26,4 millones de pesos. Fue clasificada por la entidad correspondiente como “irrecuperable”, una categoría que se aplica a compromisos con más de un año de atraso en los pagos. Su endeudamiento había llegado a superar los 56 millones de pesos a mediados de 2025.
En cuanto a sus antecedentes empresariales, el bioquímico figura vinculado a ocho sociedades constituidas entre 2005 y 2020. La primera fue Laboratorios JSM S.A., creada en 2005 junto a otras tres personas para la fabricación y comercialización de productos farmacéuticos, medicinales y químicos. Era presidente de esa firma. En 2014 participó de la creación de NVN Navian S.A., una empresa que contemplaba actividades de laboratorio, servicios médicos y otros negocios. Inicialmente fue designado director suplente y en 2015 pasó a ocupar la presidencia.
Pero la mayor concentración de sociedades fue después y durante sólo un mes. Entre febrero y marzo de 2020, poco antes de la entrevista televisiva contada arriba y del comienzo de las restricciones por la pandemia en el país, el hombre participó de la constitución de otras seis empresas: Fitocultura, Reanimate, Shaidgardl, Phytoplasma, BPYVV y Denise Crystal, todas creadas bajo la figura de sociedades por acciones simplificadas (SAS), con un capital inicial declarado de 33.750 pesos cada una. En cuatro, Battista figuraba como administrador titular y en las otras dos, como suplente.
Aunque algunas de sus denominaciones remiten al ámbito de la salud o las plantas, las seis tenían objetos comerciales más bien amplios: desde investigación y servicios sanitarios hasta comercio, industria, turismo, construcción, negocios inmobiliarios y actividades financieras. Cinco declararon el mismo domicilio, en la avenida Nazca, en la ciudad de Buenos Aires.
El abstract de LinkedIn de Batista es llamativo. Allí se define como "Licenciado en Industrias Bioquímicas Farmacéuticas (UBA), Bioquímico(UBA), Médico (UBA)", pero sólo afirma que se graduó como médico en la UBA en 1999. También, enumera, es miembro del American College of Physicians, especialista en Medicina Interna de la Asociación Médica Argentina y agente de propiedad intelectual. Y un detalle más: cierra esa presentación diciendo que es "artista plástico".
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